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CUBA Y EL COMUNISMO
Por Darío Machado
Rodríguez [1]
Álvaro García Linera,
vicepresidente de Bolivia, en la presentación en La Paz del libro “Revoluciones
desde Abajo”, reivindicó el sustantivo “Comunismo” y lo hizo en estos términos:
“¿Qué decía Marx? ¿Qué es el socialismo? ¿Qué es el comunismo?. No es un ideal
que conciben cuatro amigos en un café, en un Manifiesto, no es el programa de
Pulacayo, ni es el programa del 70, ni es el Programa de Gotha; es el
movimiento real de la sociedad que se desenvuelve ante nuestros ojos y que
supera lo existente.”[2]
El comunismo es el
movimiento real, pero es también un horizonte, un propósito inédito en la
humanidad, que se ha constituido y construye como ideal por las
contradicciones, las desigualdades y las injusticias a lo largo de su historia
y que se constituye en ciencia, en la época del capitalismo. No existe, por
tanto, una contradicción entre el comunismo como movimiento real, como ideal y
como ciencia, aunque sí lógicamente diferencias.
Es el movimiento
real, que se nutre hoy de las contradicciones del capitalismo tardío
insalvables dentro de la lógica de ese sistema y del avance de la conciencia de
la humanidad; es ciencia, porque a partir del surgimiento del marxismo y del
descubrimiento del núcleo de contradicciones del sistema capitalista, se
echaron las bases teóricas para coadyuvar positivamente a su superación y es
ideal porque no es realidad aún en ningún rincón del planeta, es algo por lo
que hay que luchar.
Naturalmente, como
afirma García Linera, no es un ideal inventado por unas cuantas personas,
porque su existencia futura no está ni puede estar predeterminada en cuanto a
como será, sino solo en lo que no será, que es lo que puede verse hoy en el
sistema capitalista y que argumenta la necesidad de su superación. Su
realización tiene que ser el resultado de ese movimiento real. El hecho
trascendental del marxismo de haber puesto en evidencia las contradicciones
principales del capitalismo, su modo de existencia, sus consecuencias,
proporciona las bases para concretar acciones dirigidas a su superación; por
tanto, no solo el movimiento, sino también, la ciencia del comunismo y el
ideal, son procesos necesariamente cambiantes, cuya articulación y
rearticulación requiere de la acción humana. Creo que en ello radica, entre
otros aspectos, la insistencia de Fidel Castro en la importancia de las ideas,
de la batalla de ideas.
Ahora bien, la
elaboración de una ciencia del comunismo de alcance universal tiene en el
conocimiento del capitalismo, de sus contradicciones y realidades, solamente el
saber respecto de lo que es preciso superar, pero no la teoría ni el programa
de su superación que tiene determinaciones históricas locales, nacionales.
Si entendemos la
ciencia del comunismo, como el conocimiento no solo de las contradicciones
y realidades existentes en una sociedad dada, sino también y principalmente el
estudio de las condiciones, los caminos y objetivos posibles para su
superación positiva en una nación, en una cultura humana concreta, y
aunque la expansión mundial del capitalismo equipara en diferente medida las
realidades locales, vista la ciencia no como saber en sí, sino como mediación
positiva para el cambio, una ciencia del comunismo en Cuba (de la transición
socialista), será naturalmente anticapitalista por definición, pero tendrá que
elaborarse específicamente para las condiciones particulares de la sociedad
cubana y desarrollarse junto con la experiencia misma de la superación del
capitalismo, del que presiona desde afuera y del que hay adentro.
Lógicamente, también
ello aporta a una ciencia universal del comunismo, la cual se nutrirá de las
experiencias particulares del movimiento real que le otorgarán cientificidad.
En el siglo XIX, Marx y Engels vieron las posibilidades de superación del
sistema en el movimiento real que se produciría en los países capitalistas
desarrollados de la mano del proletariado que habría cobrado conciencia de
clase para sí y, más o menos al unísono, lógica que luego se extendería
inevitablemente a la periferia como hecho universal, total.
La historia demostró
que las cosas no ocurrirían así.
¿Socialismo
en un solo país? (I)
Durante el siglo XX
tuvo lugar la Gran Revolución Socialista de Octubre, iniciándose un proceso
paralelo, por una parte la creciente influencia de las ideas del socialismo en
el mundo y, por otra, el aprendizaje del capitalismo para perpetuar su sistema.
En este proceso se produjeron acontecimientos mundiales extraordinarios, las
crisis del sistema capitalista, la desaparición del sistema colonial, la
victoria sobre el fascismo en la Segunda Guerra Mundial, la revolución en
China, el surgimiento del Sistema Socialista de Europa del Este, el surgimiento
de la OTAN y posteriormente del Pacto de Varsovia, la creación de la ONU, la
revolución cubana, entro otros.
Cuando se produce la
revolución de octubre en Rusia, ya las ideas socialistas habían comenzado a
influir entre los trabajadores cubanos. El proceso de expansión del capitalismo
amplió exponencialmente el intercambio de información entre los terrícolas.
Entraron en las Américas las ideas del Iluminismo y de la revolución francesa
y, más tarde, las del marxismo.
Tanto las ideas
liberales de la revolución francesa, como después las socialistas del marxismo
tuvieron ecos de diferente magnitud en la conciencia y en la práctica de los
cubanos porque existían procesos locales que condicionaron su asimilación y
articulación, nutriendo de argumentos y acelerando la concientización de los
actores populares y las acciones en defensa de sus legítimos intereses.
En la última década
del siglo XIX ya se promovía entre los trabajadores cubanos el estudio de las
ideas socialistas revolucionarias, el marxismo comenzaba a entrar en Cuba, al
unísono con el desarrollo y crecimiento de las ideas y esfuerzos independentistas
y las luchas por los derechos de los trabajadores.
Las primeras
inquietudes de emancipación revolucionaria de los trabajadores vinieron de la
mano del anarquismo y del anarcosindicalismo. El desarrollo del imperialismo,
la intervención norteamericana, el surgimiento de la república mediatizada,
pondrían a prueba las ideas del marxismo y las luchas que siguieron serían la
fragua en la que se enriqueció la ideología revolucionaria cubana al calor de
la fusión de la lucha por la independencia nacional con la lucha por la
emancipación social.
Las ideas del
marxismo y su expresión en las formas organizativas de los trabajadores y del
pueblo dinamizaron las luchas populares en la primera mitad del siglo XX. La
lucha contra la dictadura de Gerardo Machado fue una fragua para el avance de
las ideas socialistas. Más tarde, y contra los gobiernos antiimperialistas de
turno, en particular la tiranía pro imperialista de Fulgencio Batista, el
marxismo continuó su gradual extensión e influencia. El líder de la generación
del centenario y sus principales referentes eran martianos y marxistas. Fidel
Castro lo explica así a Ignacio Ramonet: “Si nosotros no hubiéramos estudiado
el marxismo –esta historia es más larga, pero solo le digo esto-, si no
hubiéramos conocido por los libros la teoría política de Marx y si no
hubiéramos estado inspirados en Martí, en Marx y en Lenin, no habríamos podido
concebir la idea de una revolución en Cuba, porque con un grupo de hombres,
ninguno de los cuales pasó por una academia militar no puede hacer usted una
guerra contra un ejército bien organizado, bien armado e instruido
militarmente, y obtener la victoria partiendo prácticamente de cero. Tales
ideas fueron la materia prima esencial de la revolución.”[3]
El marxismo, a pesar
de toda la campaña contra las ideas socialistas y comunistas, promovida por el
maccarthismo y la guerra fría y de la persecución de la oligarquía criolla y
los gobiernos corruptos contra los líderes obreros y revolucionarios, tenía
presencia en Cuba y había fundamentado el desarrollo de formas
organizativas numéricamente pequeñas, pero de gran disciplina, abnegación y
espíritu de lucha.
Al triunfar la
revolución en 1959, los planos y niveles mediante los cuales la influencia de
las ideas marxistas se revelaban en nuestro país eran naturalmente los más
diversos, pero la ideología revolucionaria socialista era un vivo y activo
embrión con grandes potencialidades para desarrollarse, pero naturalmente no
era la ideología dominante ni podía serlo; a las mayorías ciudadanas[4] les
resultaba lejano, cuando no ajeno o negativo ese pensamiento.
Fueron las leyes
revolucionarias, el vigoroso impulso a la educación, la rápida apertura de
espacios a la participación ciudadana en todos los órdenes, la confianza en el
pueblo, la actitud de los jefes y miembros del Ejército Rebelde y de la
clandestinidad y la comunicación ideológica y política generada por el
liderazgo de la revolución, en particular por Fidel Castro, las que fueron
obrando el necesario cambio de mentalidad, hasta hacer comprender que los males
que aquejaban a Cuba eran producto del sistema capitalista dependiente y que
solo podría enrumbarse hacia su solución verdadera mediante cambios radicales
en el metabolismo socioeconómico y en el ejercicio de la política en el país.
La trasformación de
la mentalidad del cubano fue de tal rapidez y envergadura, que en apenas dos
años, las palabras socialismo y comunismo pasaron de ser abominadas a resumir
el ideal de emancipación y dignificación del ciudadano común.
En la base del cambio
estaban las realidades nacionales, las contradicciones e injusticias del
capitalismo dependiente. Todo un movimiento cultural político de colosal
envergadura, en el que se entremezclaban sucesivos pasos ascendentes en la educación
del pueblo, las experiencias crecientes en la actividad de la producción y la
defensa, los enormes desafíos que implicaban la intolerancia y agresividad
imperialistas, el ejercicio del poder ciudadano, la transformación radical que
puso los medios de comunicación social al servicio del pueblo, la incorporación
masiva a las tareas transformadoras de la revolución, constituyó el eje del
anclaje de la ideología socialista en las mayorías ciudadanas. En pocos años el
socialismo era el ideal universal de los cubanos.
Fueron años también
en los que la URSS y los países socialistas marchaban a pasos agigantados
alcanzando importantes logros en la producción, en la defensa y en las
investigaciones científicas fundamentales. Muchos países del llamado tercer
mundo se liberaban del yugo del colonialismo.
No se discutía
entonces si el socialismo era posible en un solo país, ese debate había quedado
archivado desde que el proceso de su construcción en la hoy desaparecida Unión
Soviética que había derrotado al nazifascismo alemán en la 2da. Guerra Mundial
y se levantaba como ave Fénix de sus cenizas, estaba demostrando en la práctica
que no solo era posible, sino que se irían sumando nuevas experiencias
socialistas en el mundo, aunque la inmensa mayoría en países de escaso
desarrollo económico y tecnológico y ninguna en un país con alto desarrollo
capitalista.
A finales de la
década de 1980 y principios de la de 1990, a Cuba, cuya sociedad había pasado
por diferentes experiencias de organización socialista del metabolismo
socioeconómico del país, y en un proceso de extensión del predominio de la
ideología socialista, le esperaba el mayor de los desafíos, que esta vez no
vendría de la mano del imperialismo norteamericano, sino de la debacle del
socialismo en Europa del Este y la URSS, cuyos efectos sobre Cuba se
sumarían inevitablemente a las agresiones y bloqueo económico de los EEUU.
La
desaparición de la URSS y del campo socialista de Europa del Este
Entre las acusaciones
repetidas a lo largo de décadas de propaganda contra el comunismo, está la de
denunciarlo como un sistema que somete a los individuos a su
despersonalización, que los iguala sustrayéndoles su voluntad, los uniforma en
el actuar y hasta en el vestir y en los gustos, les quita la libertad y la creatividad.
Lo cierto es que
ninguna sociedad humana ha alcanzado el ideal comunista, ni siquiera el
socialismo y su irreversibilidad, mientras que la homogeneización de la
humanidad, la imposición de un pensamiento único, la despersonalización de los
individuos ahora vulgares consumidores, la universalización de patrones de
consumo, gustos estéticos y modo de vida, la dictadura del mercado, venían
justamente de la mano del capitalismo tardío.
Pero mientras la
propaganda imperialista tergiversaba el ideal comunista, se recrudecía el
bloqueo tecnológico contra el campo socialista, las agresiones solapadas y el
debilitamiento mediante la carrera armamentista, los países socialistas que
finalmente colapsaron no contaron con las masas para defender el socialismo. Muchos
ya han adelantado sus criterios sobre el colapso del socialismo, solo quiero
destacar que los pueblos de la URSS y de las democracias populares del Este de
Europa no defendieron un poder que realmente no tenían. El modo con el que
se organizaba la experiencia socialista en esos países, nunca estuvo diseñado
así ni podía estarlo en el pensamiento de los clásicos del marxismo, quienes
tampoco especularon (eran científicos sociales) sobre el futuro, más allá de
adelantar algunos rasgos generales de una necesaria transición.
La teoría de Marx
señalaba la necesidad de un agotamiento de la capacidad de las relaciones de
producción de asimilar el desarrollo de las fuerzas productivas, para que se
generara una época revolucionaria, mientras que la Revolución de Octubre fue el
resultado de un conjunto de agudas contradicciones sociales, de una opresión
inicua contra el pueblo, de un agotamiento insoportable como resultado de la
primera guerra mundial y de un estado intolerable de abuso, pobreza y miseria,
en medio del cual Lenin y quienes compartieron su visión decidieron enrumbar
sus esfuerzos por un difícil y riesgoso camino para tomar el poder, cuando
Rusia estaba muy lejos del desarrollo capitalista. Pero la historia demostró
que la decisión era justa.
La revolución rusa,
la toma del poder político no eliminaba ni podía hacerlo la relación
contradictoria entre el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones
sociales de producción, pero la colocó en otra perspectiva por la acción
consciente del sujeto social.
Al imponer desde el
poder político relaciones de producción exentas de la explotación del trabajo
asalariado por el capital anuló el fundamento de la contradicción
trabajo-capital liberando así colosales magnitudes de energías creadoras de los
trabajadores para avanzar en el desarrollo de las fuerzas productivas, pero
ahora junto con un necesario proceso de transformación cultural cuyo final
previsible era la satisfacción de las necesidades de los trabajadores, la
justicia social, el colectivismo, la solidaridad, la cooperación.
El desafío interno y
externo de la revolución rusa de octubre de 1917 fue enorme y también lo fueron
los adelantos que alcanzaron guiados por el poder soviético y el ideal
comunista. Más allá de los errores de la ignorancia [5]
y el atraso, y de las insuficiencias lógicas de una teoría de la construcción
del socialismo, camino inédito para la humanidad, la URSS llevó adelante
grandes planes de electrificación e industrialización, generó un desarrollo
material y espiritual capaz de asimilar el gigantesco desafío de la invasión de
la Alemania nazi e imponerle la derrota, cargando con el peso principal en los
costos humanos y materiales de esa conflagración mundial.
En la posguerra, los
soviéticos levantaron de nuevo su país, su influencia creció en el ámbito
europeo y mundial y con ello las ideas socialistas.
Sin embargo, también
es una realidad que si bien la URSS hizo importantes saltos en el desarrollo de
la industria básica y la agricultura mecanizada, alcanzó un alto nivel en las
investigaciones fundamentales y en sus medios defensivos al punto de
neutralizar las tentaciones del capitalismo mundial de destruir manu
militari ese experimento socialista, en la URSS arraigó el verticalismo,
no se desarrolló la democracia socialista, se cometieron abusos de poder, no
lograron una teoría eficiente de su transición socialista, algo que tampoco
alcanzaron otros países socialistas de Europa del Este, donde no necesariamente
funcionaría lo que se estaba haciendo en la Unión Soviética. Recordemos
aquella frase el XXII Congreso el PCUS: “Esta generación vivirá en el
comunismo”.
El ejercicio del
poder político, el edificio jurídico, la organización y la economía no podían
anclar en la sociedad con el esquema impuesto, cuando la ciudadanía misma
necesitaba otro medio social para desarrollarse satisfactoriamente. Las
posibles soluciones experimentales a través de una amplia, activa y consciente
participación social que nutrirían el desarrollo de una teoría eficiente de la
construcción socialista estaban impedidas por la separación entre la ciudadanía
y el poder político, que a la postre resultó letal.
La conquista del
poder político, si bien permite una gestión consciente para adelantar el
desarrollo y hacerlo con criterios racionales compatibles no solo con los seres
humanos, sino también, con la naturaleza, con el medio ambiente, no puede, so
pena de un enorme desgaste, desafiar realidades que son inherentes a la
sociedad en transición socialista, en el intento de avanzar más de lo posible y
de un modo más arbitrario que científico. Y es precisamente ahí donde ha habido
improvisación en más de una experiencia de orientación socialista. Desde la
política y la orientación ideológica se puede mucho, pero no se puede todo. Lo
posible define los límites de lo necesario y la determinación de lo posible no
es una apreciación arbitraria, individual o grupal, se requiere de un enfoque
científico, de una teoría general de la transición socialista que fundamente
los programas de acción.
Lenin había alertado
más de una vez oportunamente acerca de que el primer deber de toda revolución
es defenderse. Pero esa defensa solo sería efectiva si descansa en los hombros
de los trabajadores. Fue efectiva cuando la urgencia de una amenaza militar
externa imperialista y racista y la inminencia del peligro de muerte
acompañaron con el patriotismo la defensa del poder político. El Estado
multinacional soviético desarrolló una capacidad militar superior y sus armas,
sus leyes y su organización blindaron al enorme país contra la agresión
exterior, pero el desconocimiento de las necesidades más íntimas de su propia
gente, el alejamiento y extrañamiento del poder, la excesiva centralización y
verticalismo que apagaron el entusiasmo y la creatividad, la presencia de
privilegios para los dirigentes y funcionarios y la enajenación no superada,
además de errores en la política de las nacionalidades que proclamaba a
destiempo que ya existía un “nuevo pueblo soviético”, minaron por dentro el
socialismo que terminó con su implosión bajo la enorme y múltiple presión del
capitalismo internacional.
Los acuerdos de
Helsinki 1975 habían sido definidos entonces por la URSS como demostración de
la fortaleza de sus posiciones y como reconocimiento jurídico del socialismo.
Pero a la luz de las enseñanzas de la historia cabe preguntarse si las bases de
esos acuerdos podían ser aceptadas desde una perspectiva genuinamente
revolucionaria y si debieron ser discutidas otras bases, sin obviar lo que
debía ser a todas luces rectificado.
Naturalmente,
desde los poderes fácticos nortecéntricos del capitalismo internacional se
aprovechó al máximo lo que estaba ocurriendo presentándolo como la demostración
de la pretensa desnaturalización del ideal socialista y comunista, el fracaso
del marxismo y consecuentemente, la demostración de la perdurabilidad e
inevitabilidad del capitalismo. No es menos cierto que lo iniciado con el
socialismo en un solo país terminó en el reflujo hacia el capitalismo de las
experiencias socialistas. Pero también es cierto que de la mano de la profunda
crisis múltiple del capitalismo se ve un creciente movimiento popular
anticapitalista, un renacer de las ideas socialistas y una relectura activa del
marxismo.
¿Socialismo
en un solo país? (II)
La sociedad cubana
resistió las consecuencias de la desaparición del socialismo en Europa del Este
y la URSS. Los costos materiales y humanos del período especial son de difícil
evaluación, pero es indiscutible que por largos años en los que las ideas
socialistas sufrían un indiscutible reflujo, Cuba las mantuvo el tiempo
suficiente para vivir su renacer, en particular en Latinoamérica y el Caribe.
Ahora bien, si
consideramos la respuesta a la pregunta del título bajo la premisa de un ideal
de socialismo pleno, de algo acabado e irreversible, entonces es obvio que en
la actualidad no es posible a corto o mediano plazo. De hecho cabe pensar que
mientras a escala planetaria no se produzcan transformaciones sociales que
inclinen la balanza a favor de la superación del régimen capitalista, un
socialismo así no es posible, tampoco en Cuba, y su proclamación entusiasta no
es políticamente viable, ya que solo generará críticas porque no es
alcanzable. Siempre he afirmado que el socialismo en Cuba es realidad,
ideal y experimentación y que no hay un modelo predefinido que tenga que
realizarse indefectiblemente.
Reconocido lo
anterior, a la luz de las realidades actuales, la pregunta del título
habría que ampliarla: ¿Si no es posible el socialismo pleno a corto o mediano
plazo, vale la pena seguirlo intentando?
Puede formularse de
otro modo más explícito si se aprecia el problema como el dilema entre
retroceder al capitalismo dependiente o continuar buscando las fórmulas
eficientes para organizar el metabolismo socioeconómico de la sociedad en su
conjunto sobre la base de los principios socialistas (me refiero
básicamente al predominio de la propiedad social sobre los medios de producción
de bienes y servicios, infraestructura y recursos naturales, al papel del
Estado en la organización de la actividad económica, organizativa, política y
cultural del país, al papel de la ideología socialista, de la planificación,
del antiimperialismo, de la política exterior de principios, de la democracia
socialista y participativa).
La respuesta solo
puede ser afirmativa y no simplemente por una elemental reacción motivada
ideológica y políticamente sino básicamente por un balance de costos -
beneficios.
El retroceso al
capitalismo dependiente significaría el regreso al predominio de la propiedad
privada sobre los medios fundamentales de producción de bienes y servicios, la
desaparición del Estado socialista, la población quedaría totalmente a merced
del mercado, sería imposible desarrollar un programa propio de nación que tenga
en cuenta todos sus territorios, que sea equilibrado, amigable con la
naturaleza, justo y que responda a los intereses de las grandes mayorías
ciudadanas, se produciría el retorno a la funesta politiquería y a la
demagogia, sería el deterioro y fin de las políticas sociales, el incremento
exponencial de las diferencias sociales, la fragmentación acelerada de la
sociedad, la mercantilización de la educación y de la salud pública, la
desprotección de la niñez y de la tercera edad, la desaparición de los planes
de desarrollo científico y tecnológico convenientes y necesarios para el país,
el incremento de la mortalidad infantil y materna, el debilitamiento y
desaparición del sistema de la defensa civil contra los desastres naturales y
el papel del Estado en la recuperación, la deformación y corrupción de los
medios de comunicación, la imposibilidad de defender los recursos naturales, de
evitar el deterioro del medio ambiente, los crecientes obstáculos
para proteger y desarrollar la identidad cultural que se verá a merced de
los patrones del capitalismo tardío y del pensamiento único, el incremento del
delito y de su peligrosidad, de la corrupción en todos los órdenes, de las
mafias, de la drogadicción, el acrecentamiento del individualismo
y del egoísmo, la pérdida de la tranquilidad ciudadana, el debilitamiento
y desaparición de las colaboraciones internacionalistas cubanas, un
debilitamiento del proceso de integración regional, habría un enorme retroceso
ético, la lista de costos sería interminable.
Los eventuales
beneficios, no podrán estimarse como los vemos en la sociedad cubana, porque el
concepto mismo de beneficio se vincula hoy en Cuba con la equidad y la justicia
social. El mismo concepto de bienestar estaría entre los principales costos.
Los primeros
aprovechados de un retroceso al capitalismo dependiente serían las
transnacionales, el imperialismo norteamericano y sus servidores, los
explotadores, los anexionistas, y los que se ubiquen como minoría privilegiada
a costa de las grandes mayorías. El sueño de una acrecida clase media en
un país subdesarrollado y dependiente en manos de las transnacionales es solo
eso: un sueño. Entre los probables beneficios estaría la desaparición del
bloqueo económico de los EEUU, pero ello servirá ante todo a quienes en tales
circunstancias tengan la propiedad sobre los medios fundamentales de producción
y servicios, al pueblo llano llegarían las migajas, como ocurría antes de 1959.
Por eso, cuando la
finalidad estratégica de la liberación social se ve amenazada mortalmente por
la acción violenta de la contrarrevolución, la defensa de esa finalidad
liberadora solo puede mantenerse con la vigilancia necesaria y la acción
revolucionaria en la confrontación clasista, lo que se expresará en las
acciones del Estado, las leyes y la ciudadanía participativa.
Una lógica elemental
indica que para Cuba, donde el poder político responde a los intereses de las
grandes mayorías, y las instituciones políticas, ciertamente requeridas de
modernización, están vigentes y mantienen sus potencialidades, y donde están vigentes
las políticas sociales fundamentales, el dilema verdadero no es si retroceder
al capitalismo o continuar el rumbo socialista, sino cómo continuar la
orientación socialista, como contrarrestar la influencia del capitalismo,
alejarse sistemáticamente de él, de sus múltiples redes y tentáculos, y
cómo atemperar los ideales a las posibilidades, cómo reorganizar el metabolismo
socioeconómico para que estimule la reproducción de la iniciativa y la
creatividad en todos los órdenes de la vida social, como profundizar la
democratización de la sociedad, o sea, cómo asegurar el derecho de las
grandes mayorías ciudadanas a participar y decidir, cómo movilizar las
potencialidades productivas del país y aprovecharlas en favor de las grandes
mayorías ciudadanas.
De nuevo
sobre la ciencia del comunismo
Si no fuera tan a
menudo subestimada no sería necesario reiterar que la construcción del
socialismo requiere de teoría. El camino socialista no es solamente un ideal,
una ciencia y el movimiento real, es también en el caso de un país como Cuba
una mediación eficiente para el desarrollo económico a la vez que para aprender
el nuevo modo de vida. Pero cada paso debe responder a una concepción integral
desarrollada sobre bases sólidas que tenga en cuenta las variables necesarias.
La sociedad cubana
que ha vivido una experiencia única a partir de la segunda mitad del siglo
pasado está todavía lejos de alcanzar las condiciones materiales y espirituales
que la califiquen para poder definirla como una sociedad socialista plena. La
política de la revolución es socialista, el poder es del pueblo, el ideal es
socialista y hay importantes características socialistas en el país, Cuba es
socialista, pero en Cuba no hay un socialismo pleno.
Ha quedado bien claro
que no basta con el acto jurídico-político de suprimir la propiedad sobre los
medios de producción de bienes y servicios para que estos sigan después
produciendo con eficiencia, luego de lo cual se organizaría una distribución
con justicia del producto social.
Con ese acto jurídico-político
se corta de raíz una relación (importante, sí, pero no única) del metabolismo
socioeconómico hasta entonces en curso: la relativa al derecho del capitalista
a la propiedad, a la explotación del trabajo ajeno y a las ganancias que
representa la plusvalía que obtiene, pero quedan otras realidades, cuya
superación no es ni puede ser igual de rápida, sino lenta y gradual, se
configurará una situación nueva, inédita, cuya observación y seguimiento
necesita de estudio sistemático y enfoque teórico conceptual, para anular la
improvisación y aminorar en lo posible el error.
El cambio es de tal
envergadura que toca prácticamente toda la vida de la sociedad, lo que hace
imposible describir la infinitud de su alcance y manifestaciones. Basta señalar
que los nuevos dueños colectivos nunca aprendieron antes a organizar la
producción, manejar la economía, el control, la contabilidad, tomar decisiones,
que surgen ahora nuevas realidades como lo tocante a las motivaciones para
producir, el desafío que plantea un nuevo modo de distribución del producto
social, que habrá hostilidad política del capital internacional, por solo
señalar algunos temas que considero relevantes.
No solo la
complejidad del mundo hoy en crisis, sino y fundamentalmente el hecho de las insuficiencias
del desarrollo del país, a lo que se suma el bloqueo norteamericano, hablan a
todas luces de un largo camino en Cuba con una economía mixta, en la que
participarán formas diversas de propiedad, que irán desde la propiedad social
gestionada por el Estado, hasta la pequeña propiedad privada, pasando por las
asociaciones, las cooperativas, las empresas mixtas y algunos emprendimientos
con un 100% de capital privado extranjero.
Lo anterior significa
que el sistema de dirección de la economía que cobijará esa complejidad tiene
que articular la propiedad social socialista que es y será predominante y los
restantes tipos complementarios de propiedad y estructurarlas en sistema.
La eficiencia en la
planificación que haga el balance de la economía nacional está en el
reconocimiento de los diferentes tipos y formas de propiedad, por lo que la
planificación y el control que desarrolle el sistema de regulación del
metabolismo socioeconómico de la sociedad cubana en transición socialista
deberán responder a una estructura de subsistemas de características
diferenciadas, articulados por el Estado.
Dos elementos son
esenciales en esas circunstancias: uno estriba en que si bien la propiedad
privada grande, mediana o pequeña tendrá una influencia en la economía y a
través de ella también en la subjetividad de la sociedad, donde no tendrá
influencia alguna es en lo tocante al poder político, ese que ha sido
conquistado y defendido por el pueblo trabajador y que es garantía de la
transición socialista, el otro elemento se refiere a la Constitución y leyes
del Estado Socialista, que conforman las bases del ordenamiento jurídico de la
coexistencia de diferentes tipos y formas de propiedad, las cuales se
constituyen con arreglo a la juridicidad establecida, encargada de asegurar el
derecho, desigual como todo derecho, que garantice el espacio a los diferentes
tipos de propiedad y, a la vez, la legalidad que asegure los derechos
fundamentales de todos los ciudadanos y ciudadanas del país.
Por ello, es
fundamental que la teoría del socialismo de cuenta especialmente de la
correlación entre el metabolismo socioeconómico y la educación, la formación
cívica, ética, política y jurídica que encarnan los valores de la ideología
revolucionaria socialista.
Cuando afirmamos arriba
que la sociedad cubana no tiene aún las condiciones materiales y espirituales
para un socialismo pleno, nos estamos refiriendo en lo material al desarrollo
económico-productivo, tecnológico, científico, a la infraestructura del país;
cuando hablamos de las condiciones espirituales, subjetivas, nos referimos
principalmente a la persistencia de la psicología de intercambio de
equivalentes y al menoscabo del trabajo como valor por la pérdida de sentido
del valor del trabajo que se ha producido como resultado de no haber tenido en
cuenta esa psicología, algo ahora agravado por el hábito perverso de “resolver”
las necesidades individuales a costa de los recursos que pertenecen a todos los
ciudadanos, pero también unos individuos a costa de otros.
En la larga
transición socialista no puede desconocerse el interés individual, so pena de
que este se mimetice y realice de las más diversas formas irregulares.
Recordemos que Lenin calificaba las primas, en tanto estímulo material a los
trabajadores, como una práctica insoslayable en la transición y cuya
eliminación solo podía imaginarse en el futuro comunista.[6]
Hay quien sostiene la
idea que la liberación real del hombre (puede leerse el socialismo pleno y
el comunismo) requiere tanto de un elevado desarrollo de las fuerzas
productivas, como de un proceso internacional de transformaciones que la
respalde.
Ciertamente los
efectos negativos sociales de las diferencias inobjetablemente existentes serán
contrarrestados por un nivel razonable de suficiencia productiva, que puede
traducirse como una abundancia vista racionalmente, pero incluso esta está
comprometida hoy de modo puede decirse trágico por la criminal depredación de
los recursos de la naturaleza gracias a la lógica absurda del capitalismo
tardío. Sin educación, sin formación, sin ética, sin ideología será imposible
organizar la vida humana actual y futura sobre nuevas bases, no solo porque el
edificio del socialismo no puede construirse con la arquitectura capitalista
fundada en la creación de necesidades artificiales, el consumismo y el afán de
lucro a cualquier costo -si bien requiere hoy de elementos de su
ingeniería-, sino porque los recursos serán cada vez más escasos, el medio
ambiente está más resentido y amenazado catastróficamente y será imprescindible
un nuevo concepto de bienestar y de felicidad, que se fundamenta en un consumo
racional, responsable y saludable.
Aun necesitada de las
relaciones mercantiles la sociedad en transición socialista tiene que prestar
atención prioritaria a contrarrestar las relaciones humanas mediadas por las
mercancías y hacerlas cada vez más directas, mediadas por los valores
socialistas[7],
relaciones humanas en el más cabal sentido de la palabra.
En cuanto a las
condiciones internacionales propicias para un socialismo pleno, no hay manera
de predecir cuándo se producirán, pero aun en las actuales condiciones el
socialismo imperfecto, inacabado, es incomparablemente más humano que el
capitalismo.
El desarrollo de una
teoría eficiente de la construcción socialista requiere de integrar
armoniosamente a los seres humanos entre sí y a estos con la naturaleza y eso
es algo que no puede lograrse solamente con medidas económicas; son
imprescindibles la ideología y la política, la ética, la educación.
El comunismo
como ideología
La superación del
capitalismo es la transición socialista y este objetivo es imposible sin la
ideología socialista y comunista. La transición socialista vista como actividad
humana, como práctica, es un proceso consciente en el que los ciudadanos, los
grupos, organizaciones, instituciones de la sociedad que de conjunto articulan
el sujeto del cambio, adoptan –en diferentes grados y formas- una actitud
correspondiente en general con los objetivos consensuados. La acción coherente,
cohesionada del sujeto social múltiple, articulado y naturalmente diverso es
funcional al cambio porque la base de la sociedad reproduce intereses
compartidos, las estructuras políticas y jurídicas los amparan y el sistema de
ideales, objetivos, conceptos, valores socialistas y comunistas articulan al
sujeto múltiple en su diversidad y diferencias y es el fundamento del programa
de acción en lo económico, lo organizativo, lo jurídico, lo político, lo
social, lo cultural.
El papel de la
ideología es consustancial al propio cambio. El proceso de surgimiento y
desarrollo de la ideología revolucionaria se produce por ser una necesidad de
la actividad humana consciente. Los valores revolucionarios nacen en el
proceso de liberación humana y experimentan una sinergia que los identifica,
articula y finalmente sistematiza. Una vez que la sociedad reconoce y estudia
su existencia y desarrollo en tanto sistema funcional a los propósitos
revolucionarios de liberación social, la ideología revolucionaria deviene
poderoso instrumento de educación, orientación, articulación de voluntades,
organización, cuya negación a ultranza debilita y puede anular el desarrollo de
la transición.
El estudio de sus
cambios, es imprescindible para que ella mantenga su funcionalidad como
instrumento de las transformaciones revolucionarias. El estudio de la ideología
revolucionaria, de su génesis, contenido, desarrollo, regularidades, papel
social, etc. pasa a ser objeto de la actividad científica, y forma parte del
saber necesario para el desarrollo de una teoría de la transición socialista en
Cuba.
Soy
comunista, toda la vida...
Así cantaban los
guerrilleros italianos y los comunistas de todo el mundo en unos años en el que
cundía un enardecimiento que presagiaba un impulso histórico al ideal
comunista, la canción decía también “...y comunista he de morir”. Luego
reapareció en Cuba a principios de la década del 60 del pasado siglo
y después en el 68 parisino Pareciera que el epílogo de la revolución de
octubre acabó con aquel entusiasmo, pero ahora una multitud de nuevos fantasmas
comunistas está recorriendo el mundo, los reproduce la quiebra inevitable del
capitalismo, su incapacidad para escapar de sus contradicciones y tragedias, su
fatal ilusión de la eternidad, el mito de la salvación tecnológica del sistema.
Solo si no se logran
ver los síntomas de su bancarrota histórica puede calificarse de triunfalista o
de pura utopía el párrafo anterior. No lo es porque la profunda crisis múltiple
del sistema es cierta y porque no se asignan plazos a priori, ni se definen
pasos predeterminados para los cambios, algo que sería pura especulación. Lo
que sí es a todas luces visible es que con los gigantescos recursos empleados
en la propaganda pro capitalista, en la guerra cultural, si bien han
logrado obstaculizar el avance de la historia, no han logrado el milagro de
evitarlo.
Ahora bien, no se
habla aquí del comunismo como de un esquema de algo que tiene que producirse de
un modo dado, inevitablemente, o como la doctrina política de una organización,
de un partido, sino como lo reiterado por Álvaro García Linera, el movimiento
real que supera lo existente, un proceso en el que las ideas y la teoría
jugarán su papel junto con los acontecimientos y la acción consciente. Y es
hora de la ofensiva socialista.
[1]
Licenciado en Ciencias Políticas, Diplomado en Teoría del Proceso Ideológico,
Doctor en Ciencias Filosóficas, Profesor e Investigador titular del Instituto
Internacional de Periodismo José Martí donde preside la cátedra de Periodismo
de Investigación y es vicepresidente de la cátedra de Comunicación y Sociedad.
[2]
Isabel Rauber, “Revoluciones desde abajo. Gobiernos populares y cambio social
en Latinoamérica”, Ediciones Continente, Buenos Aires, 2012.
[3]
Ignacio Ramonet, “Cien horas con Fidel”, Oficina de Publicaciones del Consejo
de Estado, La Habana, 2006, p. 153.
[4]
Podrían reconocerse los grupos siguientes: los que tenían mayor cercanía a la
literatura marxista, leyeron parte importante de su obra y conocieron sus
diferentes aspectos históricos y lógicos, los que tenían acceso a esa
literatura y además conocieron la experiencia socialista de la URSS y otros
países socialistas, los militantes del Partido Socialista Popular,
simpatizantes, líderes obreros, que recibían las ideas en forma de programas
políticos, crónicas y análisis hechos por los anteriores, los que tenían alguna
lejana noción de lo que era el socialismo y el comunismo, los que ganados por
la propaganda anticomunista y la demonización del socialismo y el comunismo,
rechazaban estas ideas, etc.
[5]
Por ejemplo los efectos medioambientales el desarrollo de la URSS han sido
grandes, pero en aquellos años los estudios ecológicos apenas mostraban algunos
avances.
[6]
“Aún cuando nuestro objetivo final sea lograr la igualdad de remuneración para
todo trabajo y el comunismo integral, no podemos proponernos de manera alguna
implantar esta igualdad de inmediato en el momento presente, en que damos nada
más que los primeros pasos para la transición del capitalismo al comunismo. De
aquí que sea necesario mantener durante cierto tiempo una más elevada
remuneración para los especialistas, para que puedan trabajar mejor, y no peor
que antes, y por la misma razón tampoco podemos renunciar al sistema de primas
para el trabajo más eficiente, en especial en el trabajo organizativo; las
primas serán inadmisibles en el sistema del comunismo completo, pero en el
período de transición del capitalismo al comunismo no es posible prescindir de
las primas como lo atestiguan la teoría y la experiencia de un año de Poder
soviético.” (V. I. Lenin, OC en 55 tomos, Editorial Progreso, Moscú, 1986, T.
38, pp. 106-107.)
[7]
En otros trabajos he tratado con amplitud este cambio, aquí solo anoto que si
bien en la transición socialista, las mercancías tienen características
diferentes, estas se siguen produciendo, solo que el valor de uso de estas pasa
a ser la finalidad principal de su producción, no las ganancias, aunque estas
últimas juegan un papel regulador en el metabolismo socioeconómico.
Fuente Aporrea
Raúl: Es preciso superar viejos hábitos e imponer la exigencia y el rigor como norma de nuestra conducta cotidiana.
martes, 24 de julio de 2012
Compañeras y compañeros:
Las últimas jornadas han sido intensas, el viernes 20 efectuamos una importante reunión del Consejo de Ministros con la participación de numerosos invitados y el domingo celebramos el Cuarto Pleno del Comité Central del Partido.
Por su parte, desde el pasado jueves se ha desarrollado la actividad parlamentaria previa al IX Período Ordinario de Sesiones de esta Asamblea Nacional, donde los diputados recibieron amplia información sobre los principales asuntos de nuestra actualidad y debatieron en las doce comisiones permanentes temarios exhaustivos que resumen la labor desarrollada en el transcurso del año en visitas a centros laborales, consejos populares, la participación en las asambleas locales del Poder Popular y el intercambio cotidiano con los electores acerca de los problemas más acuciantes del quehacer nacional.
Teniendo en cuenta lo anterior, no considero necesario extenderme en estas palabras y me referiré solamente a algunas cuestiones de mayor relevancia.
A pesar de las tensiones asociadas a la crisis económica y financiera global, los efectos del bloqueo norteamericano, a lo que se suman nuestras propias insuficiencias, podemos concluir que la economía nacional ha mostrado en el primer semestre un desempeño favorable.
El Producto Interno Bruto (el llamado P.I.B) creció un 2,1%, superior en dos décimas al de igual período del año pasado, a lo cual contribuyó el significativo incremento del comercio y las construcciones.
En sentido general, las actividades productivas fueron las que generaron el crecimiento de la economía, aunque en la agricultura el resultado todavía es discreto, no obstante haberse elevado la producción de arroz, leche y frijoles, sin llegar a las metas del plan. El incumplimiento en la producción de carne de cerdo y cítricos limitaron el ascenso de este sector.
La zafra azucarera, si bien estuvo lastrada por atrasos, falta de organización y deficiente preparación de la industria, mantuvo la tendencia a su recuperación, creciendo en 17,1% la producción de azúcar.
Sin alcanzarse la cifra planificada de ingresos turísticos, en la primera mitad del año se logra un aumento del 5,8% de los visitantes extranjeros y una mejora de los indicadores principales en esta actividad.
Crecen, en mayor proporción que las importaciones, las exportaciones, tanto de bienes como de servicios, lo cual favorece la balanza comercial del país y el cumplimiento estricto de las obligaciones financieras vinculadas al proceso de reordenamiento de las deudas con los principales acreedores, contribuyendo al rescate gradual, pero sostenido, de la credibilidad de la economía cubana. No obstante, se ha mantenido una tensa situación en las finanzas externas, agravada por las restricciones en la obtención de nuevos financiamientos.
Se preserva el equilibrio financiero interno y, aunque insuficiente, se eleva la oferta a la población de materiales de la construcción en el primer semestre.
El presupuesto del Estado, como se informó, ha mostrado un comportamiento aceptable, por lo cual se estima concluir el año en los marcos del déficit aprobado.
En cumplimiento de los acuerdos del Sexto Congreso se ha venido desplegando el proceso de implementación de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución. A la par de suprimir viejas prohibiciones y la flexibilización adicional del trabajo por cuenta propia, se ha entrado en una fase cualitativamente superior para la actualización del modelo económico con la elaboración y aprobación de la Proyección Estratégica de implementación para el período 2012-2015, con su correspondiente cronograma de aplicación integral y paulatina.
Al propio tiempo se dieron los pasos iniciales para la conceptualización del modelo económico del país y se aprobaron por la Dirección del Partido y del Gobierno las políticas para encaminar el reordenamiento macroeconómico en las esferas crediticia, de precios mayoristas y minoristas, así como la política fiscal, en cuyo caso se ha avanzado hasta la promulgación en esta sesión del Parlamento de la nueva Ley Tributaria. También se han estudiado los principios fundamentales de la nueva política monetaria, todo lo cual sienta las bases para ejecutar las transformaciones más sustanciales del sistema económico de la nación.
En cuanto al restablecimiento de la disciplina en las finanzas internas y la recuperación del papel del contrato como elemento rector en las interrelaciones de los diferentes actores del escenario económico nacional, tal y como se recoge en el Lineamiento No. 10, puedo informarles que comenzamos a apreciar los primeros síntomas positivos, sin dejar de reconocer que es muy largo y laborioso el camino a recorrer.
Esta batalla, imprescindible para poner orden en la economía, solo se podrá ganar con las armas de la exigencia, el rigor y la sistematicidad de todos y cada uno de los dirigentes y funcionarios administrativos y empresariales y bajo el control permanente del Partido.
Por otra parte, fue aprobada la política para la creación experimental de cooperativas en actividades no agropecuarias, en correspondencia con el Lineamiento No. 25, previéndose la elaboración de una ley general de cooperativas luego de transcurrido un plazo prudencial de estos experimentos.
Igualmente se autorizó aplicar la fórmula de arrendamiento en los establecimientos de servicios gastronómicos, que cuentan con una plantilla de hasta cinco trabajadores, de modo similar a lo efectuado en su momento con otros servicios personales, como barberías, peluquerías, reparación de calzado, por solo citar algunos.
Esta decisión, junto a los experimentos ya mencionados de las cooperativas no agropecuarias, permitirán al Estado desentenderse de la administración de un conjunto de producciones y servicios de carácter secundario para concentrarse en el perfeccionamiento de la gestión de los medios fundamentales de producción que se mantendrán bajo la condición de empresa estatal socialista que, como expresa el Lineamiento No. 2, es la forma principal en la economía nacional.
Con ese propósito, se ha seleccionado un grupo de organizaciones empresariales para la realización de experimentos dirigidos a dotarlas de autonomía suficiente y amplias facultades en su gestión económica y financiera, estableciéndose un nuevo sistema de relaciones entre las empresas y el Estado. Esta experiencia, de gran complejidad y magnitud, facilitará la supresión de frenos existentes para el desarrollo de las fuerzas productivas en el sector estatal y el diseño y posterior aprobación de una nueva Ley de la empresa estatal socialista.
Asimismo se ha conformado un anteproyecto de Código del Trabajo con el objetivo de ajustar a las nuevas condiciones los derechos y deberes de los trabajadores, teniendo en cuenta la sostenida incorporación de fuerza laboral a las formas no estatales de gestión. Planificamos presentar este proyecto de Ley a la Asamblea Nacional en julio del próximo año, luego de que se discuta profunda y democráticamente con los trabajadores y los sindicatos.
La creación de fórmulas que propicien la producción de alimentos ha sido también objeto de análisis en el marco de la implementación de los lineamientos. Con ese fin se adoptaron diversas medidas para eliminar las ataduras que restringen el funcionamiento y la gestión de las unidades básicas de producción cooperativa —conocidas por UBPC—, de modo que todas las formas de propiedad existentes en el campo cubano actúen en igualdad de condiciones.
Al mismo tiempo, se encuentra en fase de implantación la política para la comercialización de productos agropecuarios en las provincias de La Habana, Artemisa y Mayabeque, con el objetivo de facilitar el acceso directo al mercado de las diferentes formas productivas, beneficiándose en mayor grado de las ventas, a partir del rediseño de las arcaicas redes de distribución existentes.
A cuatro años de la entrada en vigor del Decreto-Ley 259 sobre la entrega de tierras ociosas en usufructo y teniendo en cuenta las experiencias acumuladas, en los próximos días se emitirá un nuevo Decreto-Ley en esta materia que, entre otros asuntos, ampliará hasta 67,10 hectáreas (5 caballerías) la entrega de tierras a usufructuarios que estén vinculados a granjas estatales, UBPC o Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA); autorizará la construcción de viviendas permanentes en calidad de bienhechurías y asegurará la continuidad del derecho de usufructo a familiares o personas que trabajan la tierra.
En medio de estos cambios se ha venido cumpliendo el principio de que la Revolución no dejará desamparado a ningún ciudadano imposibilitado de trabajar, prueba de ello son los 110 millones de pesos en subsidios asignados a personas naturales para realizar acciones constructivas en sus viviendas.
Asimismo, en cumplimiento de los lineamientos 249 y 250 fue elaborado un conjunto de medidas para la solución integral de los problemas que afectan a las familias cubanas en la cocción de alimentos, partiendo de la premisa de no modificar la matriz energética nacional, basada en privilegiar la electricidad ante otros combustibles de uso doméstico, lo cual, sin duda alguna, resulta más racional para el país. Entre algunas de esas medidas se encuentra estabilizar la reparación y mantenimiento de los equipos eléctricos de cocción y la aplicación de políticas de precios y crediticias que favorezcan su reposición o la adquisición de medios más duraderos, de mayor calidad y de mejores prestaciones, incluyendo su producción nacional.
En paralelo se ha continuado el experimento en las provincias de Artemisa y Mayabeque para delimitar las funciones entre las asambleas y los consejos de la administración provinciales y municipales, al tiempo que prosigue el perfeccionamiento de la estructura de los Organismos de la Administración Central del Estado, de modo que se dediquen a las funciones estatales que les corresponden y no interfieran en la gestión del sistema empresarial.
En el contexto de la actualización del modelo económico, se ha prestado especial atención a la preparación de los cuadros, habiéndose graduado más de 2 mil 500 en los diplomados en Administración Pública y en Dirección y Gestión Empresarial.
La implementación de los lineamientos incluye, además, la elaboración de las bases del programa de desarrollo económico y social del país a largo plazo.
Se trata, compañeras y compañeros, de que junto con la actualización del modelo económico dejemos de pensar (solo) en la supervivencia y pasemos a proyectar con racionalidad, profundidad y optimismo las principales líneas del desarrollo sostenible de la economía y los recursos e infraestructuras que se requerirán para ello.
Ustedes seguramente se han percatado en los diferentes informes presentados a esta Asamblea y en mi propia intervención, de las recurrentes menciones al número de los lineamientos cuando se abordan aspectos relacionados con estos. Debo decirles que eso no es casual, tiene toda la intención de ir fijando en nuestras mentes la firme voluntad de hacerlos cumplir y no permitir que decisiones trascendentales para el futuro de la nación se conviertan una vez más en letra muerta.
No se nos puede olvidar que esos acuerdos son fruto de uno de los ejercicios democráticos más amplios y profundos que ha llevado a cabo la Revolución en consulta con el pueblo.
Estoy convencido de que también comprenderán que una tarea de tamaña envergadura no puede cumplirse en un clima de indisciplina, desorden e impunidad. Es preciso superar viejos hábitos e imponer la exigencia y el rigor como norma de nuestra conducta cotidiana. No hay que estar inventando nada nuevo, lo que se requiere es, sencillamente, que día a día nos exijamos a nosotros mismos y a los subordinados el estricto cumplimiento del deber en las tareas de cada uno.
Ello constituye una de las líneas principales de mi trabajo en los cargos de Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, como medio imprescindible para generar y consolidar el cambio de mentalidad que requiere el cumplimiento de los acuerdos del 6to Congreso y la Primera Conferencia Nacional del Partido.
Tampoco alcanzaremos el éxito si nos dejamos llevar por la improvisación y el apresuramiento. No han faltado en el plano nacional y sobre todo en el exterior las apelaciones, no siempre bien intencionadas, para que aceleremos el ritmo de las transformaciones.
En un asunto de tanto alcance, del que depende el futuro socialista e independiente de la Patria, no habrá nunca espacio para los cantos de sirena que nos llaman al desmontaje inmediato del socialismo y con ello imponer a la población las denominadas terapias de choque, o lo que es lo mismo, poner en peligro la estabilidad de la nación y la indestructible unidad del pueblo en torno al Partido y la Revolución.
Proseguiremos avanzando con decisión, serenidad y audacia, sin prisas, pero sin pausas, evitando cometer errores de significación estratégica.
En las dos últimas intervenciones ante este Parlamento abordé la actualización de la política migratoria, cuestión que no ha sido relegada en lo más mínimo, por el contrario, hemos continuado profundizando para su gradual flexibilización, teniendo en cuenta los efectos asociados y el escenario internacional.
Hoy ratifico la voluntad de la dirección del Partido y el Estado de acometer la reformulación de las normativas vigentes en esta esfera y proceder a su paulatina aplicación.
En el orden internacional también hemos tenido una fecunda actividad. Conservo frescas en la memoria las impresiones de las recientes visitas oficiales a China y Vietnam, en las que constatamos el excelente nivel de nuestros vínculos bilaterales y la disposición para continuar reforzándolos en todos los campos.
La ocasión fue propicia además para continuar el intercambio de experiencias acerca de la construcción del socialismo, partiendo de las características propias de cada país.
Posteriormente realizamos una visita de trabajo a la Federación de Rusia, que nos permitió pasar revista a las tradicionales relaciones de amistad entre ambas naciones y plantearnos nuevos propósitos para su fortalecimiento ulterior.
Unos días antes, habíamos asistido a la Conferencia sobre Cambio Climático en Río de Janeiro, veinte años después de la primera, donde se produjo la vibrante intervención del líder de nuestra Revolución, el compañero Fidel, advirtiendo del peligro de extinción de la especie humana, denunciando las causas y aportando soluciones.
En esta oportunidad nos reunimos con la presidenta de Brasil Dilma Roussef, a quien reiteramos la satisfacción y gratitud por el magnífico estado de las relaciones bilaterales, sus perspectivas de desarrollo y abordamos la crisis económica global.
En la Conferencia de Cambio Climático fue evidente que apenas nada se ha hecho para contenerlo, debido a la falta de voluntad política de los países industrializados. Los patrones de producción y consumo hoy prevalecientes en esas sociedades son aun más insostenibles mientras se acelera la destrucción de las condiciones indispensables para la vida en el planeta.
Al propio tiempo, no hay indicio alguno de que la profunda crisis económica global, resultado del egoísmo y de la injusticia, esté en camino de resolverse. Las fórmulas aplicadas por los gobiernos de los principales centros económicos giran todas en torno a la salvación de las clases privilegiadas a la vez que se descargan sus terribles consecuencias sociales sobre los trabajadores, los desempleados, las minorías y los inmigrantes.
Fruto de la política de principios de la Revolución y de su trayectoria de solidaridad y amistad con los pueblos del mundo, se amplían y enriquecen nuestros lazos con países de todos los continentes.
Nunca antes había sido más repudiada la política de hostilidad, guerra económica y subversión de los Estados Unidos contra Cuba. A los reclamos reiterados y abrumadoramente mayoritarios de la ONU para que se ponga fin al bloqueo, se suma la posición unánime de América Latina y el Caribe, expresada con extraordinaria fuerza y unidad en la llamada Cumbre de las Américas, efectuada en la ciudad de Cartagena, en Colombia.
Los acontecimientos más recientes acaecidos en el norte de África y el Medio Oriente demuestran que el gobierno de los Estados Unidos, con el concurso de sus aliados europeos, promueve sin ningún disimulo el derrocamiento por la fuerza de gobiernos soberanos, para lo que arma, financia y entrena a grupos opositores, sin dejar de recurrir a mercenarios.
Hace pocos días, la firme oposición de Rusia y China cerró el paso a un proyecto de resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que abriría el camino a una agresión militar contra Siria. Hemos apoyado, y lo reafirmamos hoy, el derecho del pueblo sirio al pleno ejercicio de la autodeterminación y la soberanía, sin injerencia ni intervención extranjera.
Deben cesar la violencia, las masacres y actos terroristas que cobran vidas inocentes, el trasiego de armas y dinero a los grupos insurgentes y la manipulación mediática con fines políticos.
En nuestra región, Estados Unidos conspira con las oligarquías nacionales contra los gobiernos progresistas, comprometidos con los legítimos reclamos de justicia social y de soberanía sobre los recursos naturales. El reciente golpe de Estado parlamentario en Paraguay evidencia que esta tendencia continúa, aunque se añadan otras modalidades a los clásicos golpes militares del pasado.
Contra la Revolución Bolivariana no dejan de fraguarse planes de desestabilización con motivo de las próximas elecciones. Aprovecho la ocasión para en nombre del pueblo cubano testimoniar nuestra inconmovible solidaridad y apoyo a la patria de Bolívar y al hermano presidente Hugo Chávez Frías (Aplausos).
También se conspira contra Cuba. Estados Unidos no cesa en el afán de formar su quinta-columna en suelo patrio y en el empleo de novedosas tecnologías con fines subversivos.
Crece la persecución de las transacciones financieras y el despojo de activos cubanos como hicieron hace poco con la marca Havana Club y se incrementan las campañas propagandísticas contra la Revolución, cuyo último ejemplo es el desproporcionado tratamiento mediático y la tergiversación del ya controlado brote de cólera en la provincia Granma, para desprestigiar el sistema de salud cubano y sus logros, reconocidos a nivel mundial.
En consonancia con los preceptos de la política de cuadros acordada en el 6to Congreso y la Primera Conferencia Nacional del Partido, desde hoy una mujer, representante de la generación nacida después del triunfo revolucionario, ha sido elegida como Vicepresidenta de nuestro Parlamento, me refiero a la compañera Ana María Mari Machado, miembro del Comité Central y Diputada a esta Asamblea, quien se desempeñaba como Vicepresidenta del Tribunal Supremo Popular.
Ana María sustituye en esta responsabilidad al compañero Jaime Crombet, el que solicitó la renuncia por razones de salud y atesora una brillante hoja de servicios a la Revolución, desde sus años de estudiante universitario, primero en la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), la Asociación de Jóvenes Rebeldes y luego en la Unión de Jóvenes Comunistas, organización donde mantuvo una trayectoria ascendente hasta ocupar el cargo de Primer Secretario de su Comité Nacional y Jefe de la Columna Juvenil del Centenario.
Desempeñó importantes responsabilidades partidistas, como Primer Secretario del Comité Provincial en La Habana y Pinar del Río, representante del Partido y Embajador de Cuba en Angola y miembro del Comité Central y de su Secretariado. En su condición de Jefe de la Sección Política del Frente Norte de Angola, participó en las acciones de ese mando militar contra las fuerzas intervencionistas del dictador Mobutu de la entonces República de Zaire.
En la esfera gubernamental ejerció como Vicepresidente del Consejo de Ministros.
En consideración a sus relevantes méritos, cualidades personales y el profundo conocimiento del sistema de órganos del Poder Popular, el compañero Jaime trabajará conmigo en la atención a la comisión que elaborará el proyecto de modificaciones a introducir en la Constitución de la República, en cumplimiento de los acuerdos del 6to Congreso del Partido.
Pocas horas nos separan de la conmemoración en Guantánamo del 59 aniversario del asalto a los cuarteles “Moncada” y “Carlos Manuel de Céspedes”. Al igual que entonces, son muchos los retos que tenemos por delante, pero también lo son las energías y la disposición, en este caso de todo un pueblo, para superarlos, bajo la dirección de su único Partido, con la misma valentía y optimismo de nuestros Cinco Héroes, a quienes enviamos un caluroso y fraternal abrazo.
Eso es todo por ahora.
Muchas gracias (Aplausos).
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Las últimas jornadas han sido intensas, el viernes 20 efectuamos una importante reunión del Consejo de Ministros con la participación de numerosos invitados y el domingo celebramos el Cuarto Pleno del Comité Central del Partido.
Por su parte, desde el pasado jueves se ha desarrollado la actividad parlamentaria previa al IX Período Ordinario de Sesiones de esta Asamblea Nacional, donde los diputados recibieron amplia información sobre los principales asuntos de nuestra actualidad y debatieron en las doce comisiones permanentes temarios exhaustivos que resumen la labor desarrollada en el transcurso del año en visitas a centros laborales, consejos populares, la participación en las asambleas locales del Poder Popular y el intercambio cotidiano con los electores acerca de los problemas más acuciantes del quehacer nacional.
Teniendo en cuenta lo anterior, no considero necesario extenderme en estas palabras y me referiré solamente a algunas cuestiones de mayor relevancia.
A pesar de las tensiones asociadas a la crisis económica y financiera global, los efectos del bloqueo norteamericano, a lo que se suman nuestras propias insuficiencias, podemos concluir que la economía nacional ha mostrado en el primer semestre un desempeño favorable.
El Producto Interno Bruto (el llamado P.I.B) creció un 2,1%, superior en dos décimas al de igual período del año pasado, a lo cual contribuyó el significativo incremento del comercio y las construcciones.
En sentido general, las actividades productivas fueron las que generaron el crecimiento de la economía, aunque en la agricultura el resultado todavía es discreto, no obstante haberse elevado la producción de arroz, leche y frijoles, sin llegar a las metas del plan. El incumplimiento en la producción de carne de cerdo y cítricos limitaron el ascenso de este sector.
La zafra azucarera, si bien estuvo lastrada por atrasos, falta de organización y deficiente preparación de la industria, mantuvo la tendencia a su recuperación, creciendo en 17,1% la producción de azúcar.
Sin alcanzarse la cifra planificada de ingresos turísticos, en la primera mitad del año se logra un aumento del 5,8% de los visitantes extranjeros y una mejora de los indicadores principales en esta actividad.
Crecen, en mayor proporción que las importaciones, las exportaciones, tanto de bienes como de servicios, lo cual favorece la balanza comercial del país y el cumplimiento estricto de las obligaciones financieras vinculadas al proceso de reordenamiento de las deudas con los principales acreedores, contribuyendo al rescate gradual, pero sostenido, de la credibilidad de la economía cubana. No obstante, se ha mantenido una tensa situación en las finanzas externas, agravada por las restricciones en la obtención de nuevos financiamientos.
Se preserva el equilibrio financiero interno y, aunque insuficiente, se eleva la oferta a la población de materiales de la construcción en el primer semestre.
El presupuesto del Estado, como se informó, ha mostrado un comportamiento aceptable, por lo cual se estima concluir el año en los marcos del déficit aprobado.
En cumplimiento de los acuerdos del Sexto Congreso se ha venido desplegando el proceso de implementación de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución. A la par de suprimir viejas prohibiciones y la flexibilización adicional del trabajo por cuenta propia, se ha entrado en una fase cualitativamente superior para la actualización del modelo económico con la elaboración y aprobación de la Proyección Estratégica de implementación para el período 2012-2015, con su correspondiente cronograma de aplicación integral y paulatina.
Al propio tiempo se dieron los pasos iniciales para la conceptualización del modelo económico del país y se aprobaron por la Dirección del Partido y del Gobierno las políticas para encaminar el reordenamiento macroeconómico en las esferas crediticia, de precios mayoristas y minoristas, así como la política fiscal, en cuyo caso se ha avanzado hasta la promulgación en esta sesión del Parlamento de la nueva Ley Tributaria. También se han estudiado los principios fundamentales de la nueva política monetaria, todo lo cual sienta las bases para ejecutar las transformaciones más sustanciales del sistema económico de la nación.
En cuanto al restablecimiento de la disciplina en las finanzas internas y la recuperación del papel del contrato como elemento rector en las interrelaciones de los diferentes actores del escenario económico nacional, tal y como se recoge en el Lineamiento No. 10, puedo informarles que comenzamos a apreciar los primeros síntomas positivos, sin dejar de reconocer que es muy largo y laborioso el camino a recorrer.
Esta batalla, imprescindible para poner orden en la economía, solo se podrá ganar con las armas de la exigencia, el rigor y la sistematicidad de todos y cada uno de los dirigentes y funcionarios administrativos y empresariales y bajo el control permanente del Partido.
Por otra parte, fue aprobada la política para la creación experimental de cooperativas en actividades no agropecuarias, en correspondencia con el Lineamiento No. 25, previéndose la elaboración de una ley general de cooperativas luego de transcurrido un plazo prudencial de estos experimentos.
Igualmente se autorizó aplicar la fórmula de arrendamiento en los establecimientos de servicios gastronómicos, que cuentan con una plantilla de hasta cinco trabajadores, de modo similar a lo efectuado en su momento con otros servicios personales, como barberías, peluquerías, reparación de calzado, por solo citar algunos.
Esta decisión, junto a los experimentos ya mencionados de las cooperativas no agropecuarias, permitirán al Estado desentenderse de la administración de un conjunto de producciones y servicios de carácter secundario para concentrarse en el perfeccionamiento de la gestión de los medios fundamentales de producción que se mantendrán bajo la condición de empresa estatal socialista que, como expresa el Lineamiento No. 2, es la forma principal en la economía nacional.
Con ese propósito, se ha seleccionado un grupo de organizaciones empresariales para la realización de experimentos dirigidos a dotarlas de autonomía suficiente y amplias facultades en su gestión económica y financiera, estableciéndose un nuevo sistema de relaciones entre las empresas y el Estado. Esta experiencia, de gran complejidad y magnitud, facilitará la supresión de frenos existentes para el desarrollo de las fuerzas productivas en el sector estatal y el diseño y posterior aprobación de una nueva Ley de la empresa estatal socialista.
Asimismo se ha conformado un anteproyecto de Código del Trabajo con el objetivo de ajustar a las nuevas condiciones los derechos y deberes de los trabajadores, teniendo en cuenta la sostenida incorporación de fuerza laboral a las formas no estatales de gestión. Planificamos presentar este proyecto de Ley a la Asamblea Nacional en julio del próximo año, luego de que se discuta profunda y democráticamente con los trabajadores y los sindicatos.
La creación de fórmulas que propicien la producción de alimentos ha sido también objeto de análisis en el marco de la implementación de los lineamientos. Con ese fin se adoptaron diversas medidas para eliminar las ataduras que restringen el funcionamiento y la gestión de las unidades básicas de producción cooperativa —conocidas por UBPC—, de modo que todas las formas de propiedad existentes en el campo cubano actúen en igualdad de condiciones.
Al mismo tiempo, se encuentra en fase de implantación la política para la comercialización de productos agropecuarios en las provincias de La Habana, Artemisa y Mayabeque, con el objetivo de facilitar el acceso directo al mercado de las diferentes formas productivas, beneficiándose en mayor grado de las ventas, a partir del rediseño de las arcaicas redes de distribución existentes.
A cuatro años de la entrada en vigor del Decreto-Ley 259 sobre la entrega de tierras ociosas en usufructo y teniendo en cuenta las experiencias acumuladas, en los próximos días se emitirá un nuevo Decreto-Ley en esta materia que, entre otros asuntos, ampliará hasta 67,10 hectáreas (5 caballerías) la entrega de tierras a usufructuarios que estén vinculados a granjas estatales, UBPC o Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA); autorizará la construcción de viviendas permanentes en calidad de bienhechurías y asegurará la continuidad del derecho de usufructo a familiares o personas que trabajan la tierra.
En medio de estos cambios se ha venido cumpliendo el principio de que la Revolución no dejará desamparado a ningún ciudadano imposibilitado de trabajar, prueba de ello son los 110 millones de pesos en subsidios asignados a personas naturales para realizar acciones constructivas en sus viviendas.
Asimismo, en cumplimiento de los lineamientos 249 y 250 fue elaborado un conjunto de medidas para la solución integral de los problemas que afectan a las familias cubanas en la cocción de alimentos, partiendo de la premisa de no modificar la matriz energética nacional, basada en privilegiar la electricidad ante otros combustibles de uso doméstico, lo cual, sin duda alguna, resulta más racional para el país. Entre algunas de esas medidas se encuentra estabilizar la reparación y mantenimiento de los equipos eléctricos de cocción y la aplicación de políticas de precios y crediticias que favorezcan su reposición o la adquisición de medios más duraderos, de mayor calidad y de mejores prestaciones, incluyendo su producción nacional.
En paralelo se ha continuado el experimento en las provincias de Artemisa y Mayabeque para delimitar las funciones entre las asambleas y los consejos de la administración provinciales y municipales, al tiempo que prosigue el perfeccionamiento de la estructura de los Organismos de la Administración Central del Estado, de modo que se dediquen a las funciones estatales que les corresponden y no interfieran en la gestión del sistema empresarial.
En el contexto de la actualización del modelo económico, se ha prestado especial atención a la preparación de los cuadros, habiéndose graduado más de 2 mil 500 en los diplomados en Administración Pública y en Dirección y Gestión Empresarial.
La implementación de los lineamientos incluye, además, la elaboración de las bases del programa de desarrollo económico y social del país a largo plazo.
Se trata, compañeras y compañeros, de que junto con la actualización del modelo económico dejemos de pensar (solo) en la supervivencia y pasemos a proyectar con racionalidad, profundidad y optimismo las principales líneas del desarrollo sostenible de la economía y los recursos e infraestructuras que se requerirán para ello.
Ustedes seguramente se han percatado en los diferentes informes presentados a esta Asamblea y en mi propia intervención, de las recurrentes menciones al número de los lineamientos cuando se abordan aspectos relacionados con estos. Debo decirles que eso no es casual, tiene toda la intención de ir fijando en nuestras mentes la firme voluntad de hacerlos cumplir y no permitir que decisiones trascendentales para el futuro de la nación se conviertan una vez más en letra muerta.
No se nos puede olvidar que esos acuerdos son fruto de uno de los ejercicios democráticos más amplios y profundos que ha llevado a cabo la Revolución en consulta con el pueblo.
Estoy convencido de que también comprenderán que una tarea de tamaña envergadura no puede cumplirse en un clima de indisciplina, desorden e impunidad. Es preciso superar viejos hábitos e imponer la exigencia y el rigor como norma de nuestra conducta cotidiana. No hay que estar inventando nada nuevo, lo que se requiere es, sencillamente, que día a día nos exijamos a nosotros mismos y a los subordinados el estricto cumplimiento del deber en las tareas de cada uno.
Ello constituye una de las líneas principales de mi trabajo en los cargos de Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, como medio imprescindible para generar y consolidar el cambio de mentalidad que requiere el cumplimiento de los acuerdos del 6to Congreso y la Primera Conferencia Nacional del Partido.
Tampoco alcanzaremos el éxito si nos dejamos llevar por la improvisación y el apresuramiento. No han faltado en el plano nacional y sobre todo en el exterior las apelaciones, no siempre bien intencionadas, para que aceleremos el ritmo de las transformaciones.
En un asunto de tanto alcance, del que depende el futuro socialista e independiente de la Patria, no habrá nunca espacio para los cantos de sirena que nos llaman al desmontaje inmediato del socialismo y con ello imponer a la población las denominadas terapias de choque, o lo que es lo mismo, poner en peligro la estabilidad de la nación y la indestructible unidad del pueblo en torno al Partido y la Revolución.
Proseguiremos avanzando con decisión, serenidad y audacia, sin prisas, pero sin pausas, evitando cometer errores de significación estratégica.
En las dos últimas intervenciones ante este Parlamento abordé la actualización de la política migratoria, cuestión que no ha sido relegada en lo más mínimo, por el contrario, hemos continuado profundizando para su gradual flexibilización, teniendo en cuenta los efectos asociados y el escenario internacional.
Hoy ratifico la voluntad de la dirección del Partido y el Estado de acometer la reformulación de las normativas vigentes en esta esfera y proceder a su paulatina aplicación.
En el orden internacional también hemos tenido una fecunda actividad. Conservo frescas en la memoria las impresiones de las recientes visitas oficiales a China y Vietnam, en las que constatamos el excelente nivel de nuestros vínculos bilaterales y la disposición para continuar reforzándolos en todos los campos.
La ocasión fue propicia además para continuar el intercambio de experiencias acerca de la construcción del socialismo, partiendo de las características propias de cada país.
Posteriormente realizamos una visita de trabajo a la Federación de Rusia, que nos permitió pasar revista a las tradicionales relaciones de amistad entre ambas naciones y plantearnos nuevos propósitos para su fortalecimiento ulterior.
Unos días antes, habíamos asistido a la Conferencia sobre Cambio Climático en Río de Janeiro, veinte años después de la primera, donde se produjo la vibrante intervención del líder de nuestra Revolución, el compañero Fidel, advirtiendo del peligro de extinción de la especie humana, denunciando las causas y aportando soluciones.
En esta oportunidad nos reunimos con la presidenta de Brasil Dilma Roussef, a quien reiteramos la satisfacción y gratitud por el magnífico estado de las relaciones bilaterales, sus perspectivas de desarrollo y abordamos la crisis económica global.
En la Conferencia de Cambio Climático fue evidente que apenas nada se ha hecho para contenerlo, debido a la falta de voluntad política de los países industrializados. Los patrones de producción y consumo hoy prevalecientes en esas sociedades son aun más insostenibles mientras se acelera la destrucción de las condiciones indispensables para la vida en el planeta.
Al propio tiempo, no hay indicio alguno de que la profunda crisis económica global, resultado del egoísmo y de la injusticia, esté en camino de resolverse. Las fórmulas aplicadas por los gobiernos de los principales centros económicos giran todas en torno a la salvación de las clases privilegiadas a la vez que se descargan sus terribles consecuencias sociales sobre los trabajadores, los desempleados, las minorías y los inmigrantes.
Fruto de la política de principios de la Revolución y de su trayectoria de solidaridad y amistad con los pueblos del mundo, se amplían y enriquecen nuestros lazos con países de todos los continentes.
Nunca antes había sido más repudiada la política de hostilidad, guerra económica y subversión de los Estados Unidos contra Cuba. A los reclamos reiterados y abrumadoramente mayoritarios de la ONU para que se ponga fin al bloqueo, se suma la posición unánime de América Latina y el Caribe, expresada con extraordinaria fuerza y unidad en la llamada Cumbre de las Américas, efectuada en la ciudad de Cartagena, en Colombia.
Los acontecimientos más recientes acaecidos en el norte de África y el Medio Oriente demuestran que el gobierno de los Estados Unidos, con el concurso de sus aliados europeos, promueve sin ningún disimulo el derrocamiento por la fuerza de gobiernos soberanos, para lo que arma, financia y entrena a grupos opositores, sin dejar de recurrir a mercenarios.
Hace pocos días, la firme oposición de Rusia y China cerró el paso a un proyecto de resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que abriría el camino a una agresión militar contra Siria. Hemos apoyado, y lo reafirmamos hoy, el derecho del pueblo sirio al pleno ejercicio de la autodeterminación y la soberanía, sin injerencia ni intervención extranjera.
Deben cesar la violencia, las masacres y actos terroristas que cobran vidas inocentes, el trasiego de armas y dinero a los grupos insurgentes y la manipulación mediática con fines políticos.
En nuestra región, Estados Unidos conspira con las oligarquías nacionales contra los gobiernos progresistas, comprometidos con los legítimos reclamos de justicia social y de soberanía sobre los recursos naturales. El reciente golpe de Estado parlamentario en Paraguay evidencia que esta tendencia continúa, aunque se añadan otras modalidades a los clásicos golpes militares del pasado.
Contra la Revolución Bolivariana no dejan de fraguarse planes de desestabilización con motivo de las próximas elecciones. Aprovecho la ocasión para en nombre del pueblo cubano testimoniar nuestra inconmovible solidaridad y apoyo a la patria de Bolívar y al hermano presidente Hugo Chávez Frías (Aplausos).
También se conspira contra Cuba. Estados Unidos no cesa en el afán de formar su quinta-columna en suelo patrio y en el empleo de novedosas tecnologías con fines subversivos.
Crece la persecución de las transacciones financieras y el despojo de activos cubanos como hicieron hace poco con la marca Havana Club y se incrementan las campañas propagandísticas contra la Revolución, cuyo último ejemplo es el desproporcionado tratamiento mediático y la tergiversación del ya controlado brote de cólera en la provincia Granma, para desprestigiar el sistema de salud cubano y sus logros, reconocidos a nivel mundial.
En consonancia con los preceptos de la política de cuadros acordada en el 6to Congreso y la Primera Conferencia Nacional del Partido, desde hoy una mujer, representante de la generación nacida después del triunfo revolucionario, ha sido elegida como Vicepresidenta de nuestro Parlamento, me refiero a la compañera Ana María Mari Machado, miembro del Comité Central y Diputada a esta Asamblea, quien se desempeñaba como Vicepresidenta del Tribunal Supremo Popular.
Ana María sustituye en esta responsabilidad al compañero Jaime Crombet, el que solicitó la renuncia por razones de salud y atesora una brillante hoja de servicios a la Revolución, desde sus años de estudiante universitario, primero en la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), la Asociación de Jóvenes Rebeldes y luego en la Unión de Jóvenes Comunistas, organización donde mantuvo una trayectoria ascendente hasta ocupar el cargo de Primer Secretario de su Comité Nacional y Jefe de la Columna Juvenil del Centenario.
Desempeñó importantes responsabilidades partidistas, como Primer Secretario del Comité Provincial en La Habana y Pinar del Río, representante del Partido y Embajador de Cuba en Angola y miembro del Comité Central y de su Secretariado. En su condición de Jefe de la Sección Política del Frente Norte de Angola, participó en las acciones de ese mando militar contra las fuerzas intervencionistas del dictador Mobutu de la entonces República de Zaire.
En la esfera gubernamental ejerció como Vicepresidente del Consejo de Ministros.
En consideración a sus relevantes méritos, cualidades personales y el profundo conocimiento del sistema de órganos del Poder Popular, el compañero Jaime trabajará conmigo en la atención a la comisión que elaborará el proyecto de modificaciones a introducir en la Constitución de la República, en cumplimiento de los acuerdos del 6to Congreso del Partido.
Pocas horas nos separan de la conmemoración en Guantánamo del 59 aniversario del asalto a los cuarteles “Moncada” y “Carlos Manuel de Céspedes”. Al igual que entonces, son muchos los retos que tenemos por delante, pero también lo son las energías y la disposición, en este caso de todo un pueblo, para superarlos, bajo la dirección de su único Partido, con la misma valentía y optimismo de nuestros Cinco Héroes, a quienes enviamos un caluroso y fraternal abrazo.
Eso es todo por ahora.
Muchas gracias (Aplausos).
Discurso pronunciado por el General
de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del
Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de
Ministros, en la clausura del IX Período Ordinario de Sesiones de la
Asamblea Nacional del Poder Popular, en el Palacio de Convenciones, el
23 de julio de 2012, “Año 54 de la Revolución”.
(Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado)
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Discurso de Raul
OEA: ¡Fuera de Paraguay!
jueves, 28 de junio de 2012
OEA: ¡Fuera de Paraguay!
Si el golpe de Estado militar contra el presidente Manuel Zelaya en Honduras, en junio de 2009, fue una acción contra el «eslabón más débil» de la cadena de los gobiernos latinoamericanos de izquierda y progresistas, el reciente golpe de Estado legislativo contra el presidente Fernando Lugo en Paraguay, es una acción contra el segundo «eslabón más débil» de la misma cadena. En el primer caso, la OEA, a través de la «mediación» de Oscar Arias, le permitió ganar tiempo a los golpistas para que consumaran el hecho. En el caso que hoy nos compete, hay que evitar que eso se repita.
El imperialismo norteamericano estrenó un nuevo sistema de dominación continental a raíz del derrumbe del bloque europeo oriental de posguerra, cuando suponía que las fuerzas populares latinoamericanas habían sido históricamente derrotadas. En esas condiciones, impuso una reforma del Sistema Interamericano, basada en la implantación de la democracia neoliberal como forma de gobierno, en el intento de construir un Área de Libre Comercio de las Américas y en el aumento de su presencia militar directa en la región.
En parte por prepotencia, pero también por ignorancia, el imperialismo asumió que podía implantar un esquema único de alternancia democrático burguesa, en el que los políticos neoliberales de distinta filiación partidista se sucedieran en el gobierno, en la medida que el agravamiento de la situación socioeconómica desencadenase el voto de castigo contra uno u otro de ellos. Fue incapaz de prever que el voto de castigo llegaría a ser contra la democracia neoliberal como sistema, no solo contra una u otra de las personas y fuerzas políticas que participan en él. Tampoco logró anticipar que los pueblos ejercerían su derecho al voto para elegir gobiernos de izquierda y progresistas de diversa composición y modulación. Por ello forzó la aprobación de la llamada clausula democrática, no solo en la OEA, sino en todos los mecanismos regionales y subregionales del continente. Esa clausula, destinada a condenar y sancionar toda interrupción al orden constitucional, se le convierte ahora en un obstáculo para derrocar a los gobiernos que no son de su agrado.
Al imperialismo norteamericano le sucedió como a quien compra un auto sin garantía, pensando que le durará a perpetuidad, pero pronto se da cuenta de que no sirve. Sus opciones son comprarse otro auto, hacerle al auto inservible una reparación de gran envergadura o llevarlo al mecánico de la esquina para que se lo «remiende» como pueda. Revisemos las opciones:
- «Comprarse otro auto» sería implantar otro sistema de dominación continental, tal como hizo la administración de George H. Bush entre 1989 y 1993. Esto es impensable tanto por el agravamiento de sus contradicciones con América Latina y el Caribe, como por las divergencias existentes en las clases dominantes de su propio país, que le impiden sustituir las políticas obsoletas que viene arrastrando desde hace años, no solo hacia el resto del continente sino en casi todos los temas de política interna y política exterior.
- «Una reparación de gran envergadura» implicaría adoptar una posición constructiva ante los temas de la denominada agenda interamericana: respeto a la soberanía, la autodeterminación y la independencia de los pueblos; eliminar el bloqueo a Cuba; reconocer el derecho a la independencia del pueblo puertorriqueño; dar una solución integral y justa a los problemas de la migración que va en busca de los capitales y empleos succionados de la región; combatir el consumo de drogas en su propio país, como elemento indispensable para dar una solución efectiva al flagelo del narcotráfico; combatir el tráfico de armas estadounidenses que abastece al crimen organizado, en especial, en México; prescindir de su política económica y comercial unilateralista; y otros. Todo eso es impensable. ¿Qué pasó con el «new begining» anunciado por Obama en la Cumbre de las Américas de Trinidad y Tobago? ¿Qué le pasó a Obama en la Cumbre de las Américas de Cartagena con los temas de Cuba, las Malvinas y otros?
- «El remiendo del mecánico de la esquina» es tratar de restablecer la democracia neoliberal, caso por caso, por cualesquiera medios y métodos, en los países de América Latina y el Caribe gobernados por fuerzas de izquierda y progresistas. Aunque los gobiernos progresistas no han roto con el neoliberalismo, sino solo lo han atenuado, incluso en esos países el imperialismo y la derecha local aspiran a volver a los «buenos tiempos» de la «ortodoxia»: los de Menem, Salinas, Carlos Andrés, Fujimori, Sanguinetti y otros.
- ¿Por qué era Honduras el «eslabón más débil» de la cadena? Porque el giro progresista del presidente Zelaya fue un acontecimiento sorpresivo; porque ese giro incluyó una política social que despertó la ira de los poderes fácticos que siguieron intactos; y porque no se fraguó una interacción orgánica y constructiva entre su gobierno y el conjunto de las fuerzas populares hondureñas. El imperialismo norteamericano y la oligarquía hondureña se unieron contra Zelaya, antes que Zelaya y los sectores populares se unieran entre sí.
- ¿Por qué se convirtió Paraguay en el segundo «eslabón más débil» de la cadena? Porque para alcanzar el titánico éxito de haber puesto fin al monopolio del poder político ejercido por el Partido Colorado, Fernando Lugo se vio en la necesidad de asimilar en su coalición electoral a la otra fuerza tradicional de la derecha paraguaya, el Partido Liberal Radical Auténtico, que boicoteó su gestión desde la legislatura y desde su propio gabinete; porque las fuerzas populares paraguayas apoyaron a Lugo en bloque, pero fueron divididas a las elecciones legislativas y municipales, lo que redujo su representación institucional a la mínima expresión; y porque esos factores crearon una situación ambivalente.
Ahora bien, ¿qué cabe esperar ahora del imperialismo norteamericano y la derecha paraguaya?
Cabe esperar que Federico Franco, igual que hizo Roberto Micheletti, trate a toda costa de mantenerse en el gobierno hasta los próximos comicios presidenciales. La elección de quienquiera que triunfe será espuria, igual que lo fue la de Porfirio Lobo en Honduras, pero el mandato constitucional de Lugo habrá expirado, como ocurrió con el de Zelaya.
La apuesta del imperialismo y la derecha local es que, una vez creada una situación de facto, irreversible, el candidato presidencial triunfante, Colorado o Liberal, termine siendo reconocido, aceptado o tolerado, aunque sea a regañadientes, tanto dentro del país como fuera de él. ¿No es eso lo que ocurrió, al menos parcialmente, con Porfirio Lobo? Así se habrá «restablecido la democracia», entiéndase, la democracia neoliberal, y quedará sentado un segundo precedente de que se puede derrocar a los gobiernos progresistas y de izquierda. Así se abre el camino para seguir golpeando, uno a uno, a los próximos gobiernos que resulten ser el «eslabón más débil» de la cadena.
¿Por qué derrocar a los presidentes Zelaya y Lugo, cuando entran en la recta final de sus mandatos constitucionales, en países donde no existe la reelección y donde no había otras figuras presidenciables con perfiles políticos similares a los de ellos? De las fuerzas de derecha hondureñas y paraguayas no esperemos razonamientos sofisticados: son primitivas. Para ellas, el poder siempre ha sido y siempre será suyo: ¡basta ya de tolerancia con estos «izquierdistas»! Para el imperialismo, los móviles son más estratégicos: tiene mucho más valor político sentar todos los precedentes posibles de que los gobiernos de izquierda y progresistas son «derrocables», a seguir obstruyendo su gestión hasta que expiren sus respectivos períodos. Los derrocamientos de Zelaya y Lugo son precedentes para el derrocamiento de otros presidentes, que sí pueden ir a reelección o sí cuentan con un relevo seguro.
Evitar a toda costa la interferencia de la OEA
Honduras está ubicada en Centroamérica y el golpe contra el presidente Zelaya ocurrió cuando no existía la CELAC. Eso hizo que la «negociación» para «restablecer la democracia» fuese competencia de la OEA. Debido a que la correlación de fuerzas dentro de esa organización era favorable a la restitución de Zelaya, la malévola política imperialista y la ingenuidad del derrocado mandatario, llevaron a «secuestrar» el debate y a que fuera designado como «mediador» el entonces presidente costarricense Oscar Arias, quien dos décadas antes había recibido un Premio Nobel por descarrilar el proceso de paz en Centroamérica que auspiciaba el Grupo de Contadora.
A diferencia de Honduras, Paraguay está ubicado en el corazón de América del Sur, y está sujeto a los compromisos adquiridos como Estado ante MERCOSUR, UNASUR y CELAC. En particular, está obligado a cumplir la clausula democrática que el imperialismo norteamericano impuso como instrumento de su política injerencista, y que hoy, en circunstancias como ésta, se vuelven contra él.
No hay siquiera que imaginar la posibilidad de que la OEA sea el foro regional para debatir y adoptar medidas respecto a lo ocurrido en Paraguay, una OEA incluso más desprestigiada e inoperante que la de 2009. MERCOSUR, UNASUR y CELAC, esos tres anillos de concertación política, dos de ellos sudamericanos, y uno latinoamericano y caribeño, son más que suficientes.
A la OEA nada hay que ir a hacer, pero, en todo caso, si alguien, con mala o buena voluntad, cita a una reunión del Consejo Permanente sobre el tema, lo que le compete a los miembros de MERCOSUR y UNASUR es informar allí las sanciones, irrevocables, adoptadas contra el gobierno usurpador.
¡Ni pensar en convocar a una Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, porque para ello el imperialismo necesitaría dos tercios de los votos, una cifra inalcanzable si la concertación política funciona bien en la UNASUR y la CELAC!
¿Qué esperamos del presidente Lugo?
Que no cometa el mismo error que Zelaya, que no confíe, en lo más mínimo, en el discurso de la supuesta defensa de la democracia del imperialismo, ni de la OEA como institución. La «democracia» del imperialismo y de la OEA no lo incluye a él, como no incluía a Zelaya.
¿Qué esperamos de las fuerzas populares paraguayas?
Que lo ocurrido sea un poderoso incentivo para forjar la unidad que no lograron en el momento de la elección del presidente Lugo, ni durante el tiempo transcurrido de su mandato aún inconcluso. No es momento de recriminaciones, sino de reflexión, maduración y acción. Si durante esos años no quedaba claro para ellas si eran oficialistas u opositoras, es evidente que hoy son opositoras, y que la derecha las consideraba una parte indeseada del oficialismo.
¿Qué esperamos de los gobiernos de izquierda y progresistas de América Latina y el Caribe?
Esperamos que, una vez suspendido el Estado paraguayo de su condición de miembro del MERCOSUR –un Estado cuya derecha vetaba el ingreso de Venezuela en ese mecanismo de integración–, sus miembros activos, Argentina, Brasil y Uruguay, desbloqueen ese ingreso, algo que, seguramente, ni el imperialismo ni la derecha paraguaya previeron
Confiamos en que adoptarán las más enérgicas e indeclinables medidas contra los usurpadores en el MERCOSUR, en la UNASUR y, si fuese necesario y conveniente, en la CELAC. También confiamos en que promuevan la más enérgica condena internacional contra el golpe de Estado ocurrido en Paraguay, todo ello, para evitar que se convierta en un remake del hondureño.
Nota:
1 Véase a Hugo Richer: «Paraguay: un momento crucial en medio del laberinto», en La izquierda latinoamericana a 20 años del derrumbe de la Unión Soviética, Roberto Regalado (coordinador), Ocean Sur, México D.F., 2012, p. 355.
Roberto Regalado es Doctor en Ciencias Filosóficas, profesor del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos de la Universidad de La Habana y coordinador de varias colecciones de la editorial Ocean Sur.
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REGALADO ROBERTO
TODOS LOS CAMINOS DEL REFORMISMO
martes, 29 de mayo de 2012
TODOS LOS CAMINOS DEL REFORMISMO
Todos los caminos del reformismo conducen al capitalismo. Un clásico sentenció: “Si no existiera el reformismo ya la Revolución Mundial sería un hecho”. Es así, y aunque parezca paradójico, el principal obstáculo para la revolución es el reformismo que necesariamente la habita. Si revisamos la historia encontraremos abundantes muestras que soportan esta afirmación. Veamos.
En Rusia faltó poco para que, después de derrotada la monarquía en febrero, el espíritu reformista que era casi unánime, arropara la insurgencia y en lugar de una Revolución se hubiesen quedado en reformas superficiales que protegieran la explotación, sólo maquillando el rostro de un sistema decadente. Tuvo que llegar Lenin para dirigir la marcha revolucionaria y concretar la Revolución en Octubre.
En Cuba la lucha contra el reformismo arranca desde los días de la Sierra Maestra , y se agudiza con la crisis de Urrutia y la renuncia de Fidel.
Estas dos Revoluciones siguieron su camino victoriosas porque temprano derrotaron las veleidades reformistas. Supieron correr el riesgo de los cambios profundos.
Aquí entre nosotros la lucha contra los reformismos es una constante histórica. Partidos revolucionarios tenían para la década del cincuenta y siguientes, por mandato internacional, la línea de alianza con la supuesta burguesía, de esa manera posponían la Revolución , se confinaban al reformismo.
Más reciente tenemos la historia del MAS y del PPT, partidos que nacen con retórica revolucionaria, pero con planteamientos económicos reformistas, fragmentadores, en el fondo protegen la propiedad capitalista. Terminaron en el bando francamente capitalista, donde son activos agentes contrarrevolucionarios.
Esta es una característica del reformista: hábil en la retórica revolucionaria que le permite contrabandearse en los procesos revolucionarios, y simultáneamente celoso defensor de la propiedad capitalista, inventa diez mil vericuetos para protegerla.
En estos días el recurso más usado en la defensa de la propiedad capitalista es separar la producción de la distribución, de esta manera postulan: no importa quién produce, ni la propiedad de los medios de producción, lo importante es que cubra necesidades sociales y que “venda barato.”
La construcción socialista en condiciones pacíficas es inédita y difícil: la convivencia con el sistema burgués exige rigor en la elaboración teórica y en la práctica, es necesario estudiar y meditar los rumbos tácticos. Las armas melladas están activas con su carga de conciencia capitalista, se corre el riesgo de, como decía el Che, errar el camino.
Varios rasgos de la realidad se van perfilando en la práctica como leyes de la Revolución Pacífica , las experiencias históricas las confirman. Es importante tenerlas en cuenta.
La principal ley que las resume a todas, es ya un dogma: tener fe en el Socialismo. Sólo formas Socialistas podrán construir Socialismo, pensar en que éste pueda surgir de formas capitalistas es cuando menos una ingenuidad que traerá grandes desilusiones.
Siempre una forma económica nosocial, multiplicará por muchísimo la conciencia egoísta que genera. Entonces, usar la renta para construir economía capitalista, es formar los verdugos del Socialismo, es criar cuervos.
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Elogio del pensamiento crítico
viernes, 11 de mayo de 2012
Elogio del pensamiento crítico
Quien quiera hoy día combatir la mentira y la ignorancia y escribir la verdad, tiene que vencer, por lo menos, cinco obstáculos. Deberá tener el valor de escribir la verdad, aun cuando sea reprimida por doquier; la perspicacia de reconocerla, aun cuando sea solapada por doquier; el arte de hacerla manejable como un arma; criterio para escoger a aquellos en cuyas manos se haga eficaz; astucia para propagarla entre éstos. Estos obstáculos son grandes para aquellos que escriben bajo la férula del fascismo, pero existen también para aquellos que fueron expulsados o han huido, e incluso para aquellos que escriben en los países de la libertad burguesa”.
Bertolt Brecht, “Cinco obstáculos para escribir la verdad”, en El arte y la política, Editorial Nueva Nicaragua, Managua, 1985, pp. 222-223. (Énfasis en el original).
“¿No tienes enemigos? ¿Cómo que no? ¿Es que jamás dijiste la verdad, ni jamás amaste la justicia?”.
Santiago Ramón y Cajal, citado en Eduardo Galeano, Los hijos de los días, Siglo XXI Editores, Buenos Aires, 2012, p. 386.
El término Pensamiento Crítico puede resultar siendo una abstracción y hasta tener un carácter tautológico, si no se precisa qué se entiende por tal denominación. Una abstracción que puede convertirse en un mero enunciado, que se repite sin mucho cuidado. Una tautología porque en rigor todo pensamiento que amerite tal nombre debería ser crítico con todo lo existente y consigo mismo. Pero como hoy se han entronizado en el mundo entero un conjunto de banalidades propias de un pensamiento único, un pensamiento sumiso y un pensamiento abyecto, adquiere sentido hablar de pensamiento crítico, no sólo para diferenciarse de estas formas sino para rescatar la esencia de una reflexión que no se quede en la mera contemplación, aceptación o apología de todo lo existente. En ese orden de ideas, y de manera algo esquemática, intentaremos precisar cuáles serían en nuestro sentir y entender las características del pensamiento crítico, que se encarna, por supuesto, en hombres y mujeres de carne y hueso, quienes son los pensadores y las pensadoras críticos.
1 Es un pensamiento histórico
2 Es un pensamiento radical
3 Es un pensamiento anticapitalista
4 Es un pensamiento abierto
5 Es un pensamiento que cuestiona la idea optimista de progreso
6 Es un pensamiento ecologista y antipatriarcal
7 Es un pensamiento nacionalista e internacionalista a la vez
8 Es un pensamiento anticolonialista y antiimperialista
9. Es un pensamiento que reivindica a los oprimidos de todos los tiempos y a sus luchas
10 Es un pensamiento comprometido y no meramente contemplativo
11 Es un pensamiento universitario y extrauniversitario al mismo tiempo
12 Es un pensamiento digno
1 Es un pensamiento histórico: El sistema capitalista se presenta a sí mismo como el fin de la historia, el mejor de los mundos, una realidad insustituible sin pasado ni futuro y la realización plena del presente perpetuo, que siempre gravita sobre lo mismo: sobre la producción mercantil y el consumo exacerbado. Ni antes ni después del capitalismo se concibe la existencia de otras formas de organización social, porque todo se sujeta al endemoniado ritmo de la pretendida “destrucción creadora”, que promete un reino eterno, aquí en la tierra, de opulencia y derroche. Para que todas estas falacias se impongan se hace necesario cortar los vínculos de los seres humanos con la historia, o mejor dicho, negar que nosotros somos seres históricos, que estamos anclados al mismo tiempo en el pasado, el presente y el futuro, y que en el pasado relucen los destellos de proyectos y alternativas de los vencidos que iluminan el futuro, para que el presente no aparezca como una fatalidad que tenemos que aceptar y contra la cual nada podemos hacer. Por eso, se ha impuesto la amnesia y el olvido, para que aceptemos que siempre ha existido y existirá el capitalismo, sin que podamos concebir otras formas de organización social y otras maneras de relacionarnos entre nosotros y con la naturaleza.
Para enfrentar esos prejuicios sobre la eternidad del presente capitalista, la historia debe ser un instrumento indispensable de análisis y reflexión que nos ayude a recuperar otras perspectivas, que nos recuerdan que el capitalismo es sola una relación social históricamente constituida, que no representa ni mucho menos el fin de la historia. El conocimiento histórico nos ayuda a comprender que el presente actualmente existente es el resultado de procesos complejos en donde, entre muchas alternativas, se impuso, a menudo con la violencia y la irracionalidad, solo una de ellas. En breve, el pensamiento crítico se sustenta en aquella célebre propuesta de Pierre Vilar de pensar históricamente, para ubicar, localizar, relativizar, fechar, explicar, comprender y contextualizar todos los procesos existentes, incluyendo al capitalismo.
2 Es un pensamiento radical: Para develar la injusticia y la desigualdad se hace necesario ir a la raíz misma de los fenómenos, con la finalidad de explicar sus causas fundamentales. Esto es lo que quiere decir el término radical, hurgar en el transfondo de los procesos, y no quedarse prisionero en el mundo de las apariencias. Un pensamiento radical supone escudriñar sin concesiones en los mecanismos que mantienen la dominación, la explotación y la opresión, llamando a las cosas por su nombre, y desmontando las falacias ideológicas que se emplean para encubrir con eufemismos la dura realidad. Por supuesto, la radicalidad del pensamiento no es una cuestión puramente lingüística o retórica, puesto que la misma utilización de ciertos conceptos (como capitalismo, imperialismo, clases sociales, desigualdad) implica la adopción de un punto de vista, que tiene consecuencias prácticas, en la vida de las personas que asumimos ese tipo de crítica radical.
3 Es un pensamiento anticapitalista: En sentido estricto, en la actualidad un pensamiento radical tiene que ser anticapitalista, porque durante dos décadas se nos anunció que el mercado perfecto se había hecho realidad tras la desaparición de la Unión Soviética y su imposición garantizaba el crecimiento ilimitado y la satisfacción, vía consumo, de las necesidades de todos los habitantes del planeta. Estas mentiras han quedado hechas añicos por la crisis capitalista que se ha extendido por el mundo desde el 2008, en la que se ha evidenciado que el costo de la crisis la pagan los trabajadores, y los pobres, como lo estamos viendo en la Unión Europea, modelo por excelencia del triunfalismo capitalista, pero que hoy hace agua por todos los costados y que sitúa al mundo en la peligrosa disyuntiva fascista de la década de 1930. Si las cosas son así y se ha hecho palpable que el capitalismo en lugar de contribuir a solucionar los problemas de la humanidad los tiende a agravar con su lógica mercantil, basada en el lucro y el crecimiento ilimitado, es necesario volverse a plantear una propuesta que vaya más allá del capital.
4 Es un pensamiento abierto: Para ser radicalmente anticapitalista es indispensable apoyarse tanto en las más diversas tradiciones revolucionarias como en el conjunto de las ciencias y las artes. El pensamiento crítico precisa del dialogo permanente con diversos legados emancipatorios que se han ido construyendo durante varios siglos en distintos lugares del planeta, entre los que sobresale el pensamiento de Marx y sus seguidores más lúcidos, el anarquismo, el ecologismo, el feminismo, el indigenismo y todo lo que ayude en el propósito de reconstruir una agenda de lucha contra el capitalismo y el imperialismo. Así mismo, como nos lo han enseñado los grandes pensadores de nuestra América y de otros continentes (como José Carlos Mariategui, Antonio Gramsci, George Lukacs), la reflexión crítica se enriquece en un dialogo fecundo con las ciencias y la técnica, un intercambio necesario para afrontar la crisis civilizatoria a la que nos ha conducido el capitalismo y en la cual todos estamos inmersos. Porque esa crisis no se comprende al margen de los impactos nefastos y contradictorios de las tecnociencias, lo que obliga a tener unos mínimos rudimentos sobre las mismas, que permitan esbozar una distancia crítica y mucha mesura y circunspección.
5 Es un pensamiento que cuestiona la idea optimista de progreso: Tras constatar los costos contradictorios de la filosofía de progreso, con todo su cortejo de muerte y destrucción, es pertinente cuestionar al progresismo, en todas sus variantes, y en especial el culto a la tecnociencia, por todas las implicaciones prácticas que tiene. Hoy, cuando se ha impuesto la razón instrumental y se ha generalizado el fetichismo de la mercancía que alienta la lógica irracional de producir para consumir en un círculo vicioso cada vez más destructivo, se torna urgente problematizar los proyectos progresistas que se sustentan en el tener sobre el ser, en la cuantificación abstracta propia de la mercancía despreciando el valor de uso, en la idea de consumir hasta el hartazgo como sustituto del buen vivir en condiciones dignas. La crítica a la filosofía del progreso es indispensable para abandonar las ilusiones sobre las soluciones técnicas como forma de resolver los problemas que ha generado el capitalismo (como los trastornos climáticos o la destrucción de los ecosistemas), y volver a priorizar las soluciones sociales y políticas. Por todos los avatares de los fallidos proyectos anticapitalistas del siglo XX y de la tragedia ambiental y humana que se vive en China, ya no es posible seguir rindiendo culto al Progreso. Esto, desde luego, resulta una idea poco popular por la imposición generalizada del consumo de artefactos tecnológicos en la vida cotidiana, pero que necesita plantearse para estudiar a fondo las consecuencias nefastas de la ampliación a algunos reducidos sectores de la población del modo estadounidense de producción y de consumo, frecuentemente aplaudida como la máxima expresión de progreso, y que destruye a la naturaleza y a los pobres.
Hay que decirlo, esto no supone el abandono ni de la ciencia ni de la técnica, como frecuentemente lo sostienen quienes creen que criticar al progreso es rechazar por completo la modernidad y retroceder a la época de las cavernas. Más bien de lo que se trata es de rescatar lo mejor de la modernidad para pensar en construir otro tipo de civilización ecosocialista.
6 Es un pensamiento ecologista y antipatriarcal: La destrucción ambiental se ha generalizado en el planeta, y Colombia no es la excepción, y más ahora con las locomotoras de la minería y el libre comercio. El ecocidio avanza de manera incontenible al ritmo de la expansión capitalista por los cinco continentes, como lo demuestran las cada vez más frecuentes catástrofes sociales, que resultan de la destrucción de la naturaleza y de la mercantilización de los bienes comunes. Esto obliga a atender, mediante la reflexión analítica, el estudio de los límites ambientales del capitalismo y los peligros que eso entraña para grandes porciones de la población, en primer lugar los más pobres. Se necesita de una nueva sensibilidad que incorpore a la crítica anticapitalista, que ha estudiado a fondo la contradicción capital-trabajo, una crítica de similar importancia que dilucide la contradicción capital-naturaleza, y que involucre a todos los sujetos sociales afectados por esta segunda contradicción. En consecuencia, el pensamiento crítico requiere ser profundamente ecologista, en una perspectiva que sea un complemento indispensable del anticapitalismo.
Al mismo tiempo, dados las notables contribuciones teóricas de diversas corrientes del feminismo, en consonancia con el sometimiento de la mayor parte de las mujeres, es prioritario que el pensamiento crítico asuma el cuestionamiento del patriarcado y de todos sus componentes de opresión y de marginación de la mitad del género humano.
7 Es un pensamiento nacionalista e internacionalista a la vez: El capitalismo realmente existente y sus ideólogos, entre los que sobresalen los neoliberales, se han encargado de construir un falso dilema: ellos presentándose como los globalizadores por excelencia, abjuran de todo lo relacionado con lo nacional, como propio del atraso y de la barbarie. Esto lo han hecho con la finalidad de justificar la entrega de la soberanía de los países y el regalo de los bienes comunes que se encuentran en sus territorios, todo a nombre de una pretendida modernización global. Al mismo tiempo, como respuesta a ese universalismo abstracto, otros portavoces del capitalismo han suscitado feroces guerras xenófobas en varios continentes, que han suscitado la xenofobia y la limpieza étnica.
Contra ese falso dilema –entre el universalismo abstracto y el chovinismo nacionalista-, el pensamiento crítico debe y tiene que reivindicar otro tipo de nacionalismo, junto con el internacionalismo. No se puede abjurar de lo mejor de la configuración nacional en nuestra América, máxime en estos tiempos de la vergonzosa desnacionalización que han impulsado las clases dominantes en estos países, como se patentiza en Colombia. Esto no supone reivindicar ni mucho menos un trasnochado patriotismo barato, propio de la mentalidad retrograda de los terratenientes y ganaderos de Antioquia y otras regiones de este país. Quiere decir, por el contrario, postular un nacionalismo cosmopolita, basado en la máxima de José Martí: “Patria es humanidad”. Como quien dice, que estemos asentados en nuestro territorio, pero para comprender mejor el mundo relacionarnos en forma más adecuada con los otros países, y no creernos ni mejores ni peores que los demás. Ese internacionalismo, además, es urgente tanto para recuperar las mejores tradiciones de lucha de los dos últimos siglos en nuestra América, como para solidarizarnos y compartir las utopías de los oprimidos del mundo entero.
8 Es un pensamiento anticolonialista y antiimperialista: Por reivindicar lo mejor de lo nacional y lo mejor del mundo, el pensamiento crítico es, tiene que serlo, anticolonialista y antiimperialista, porque hoy se ha reforzado el colonialismo, que había sido seriamente debilitado en la década de 1960 con la extraordinaria lucha de liberación nacional que adelantaron los pueblos africanos y asiáticos, cuya gesta hizo gravitar la historia universal entrono a lo que por entonces se llamaba el Tercer Mundo. Esta epopeya anticolonialista generó imperecederos aportes intelectuales al pensamiento universal, representados en la obra de Franz Fanón, Walter Rodney, Amílcar Cabral o Aimé Césaire. Como ha quedado en evidencia hoy, el colonialismo en realidad nunca desapareció, sino que más bien se encubrió bajo otros mantos y emergió con toda su fuerza en las últimas décadas, asumiendo el viejo discurso eurocéntrico con la retórica de la globalización. Esta nueva conquista, la colonización externa, en el caso de nuestra América, viene acompañada de ese otro fenómeno que existe en este continente desde hace cinco siglos, pero del que poco se habla, del colonialismo interno, agenciado por las clases dominantes para mantener sus privilegios a costa de la exclusión, discriminación y explotación de indígenas, afrodescendientes y mestizos pobres.
La nueva colonización es también, como siempre lo fue, cultural, y ahora académica, porque de los centros hegemónicos de la cultura universitaria se imponen nuevas modas intelectuales, que desdicen y niegan de lo propio de la realidad de nuestro continente, de sus procesos de lucha y de sus propios proyectos culturales, para implantar un lenguaje artificial e impostado, elaborado para congraciarse con los nuevos imperialistas y sus mandarines intelectuales. En consecuencia, el pensamiento crítico debe estar atento a beber de lo más diversas fuentes, pero sin caer en las tentaciones de la novedad y de las modas efímeras, impuestas desde Nueva York o desde Paris.
9 Es un pensamiento que reivindica a los oprimidos de todos los tiempos y a sus luchas: El pensamiento crítico pretende develar los mecanismos de explotación y opresión en el presente, apoyándose en una visión histórica en la que emergen los sujetos que se han rebelado contra las diversas formas de dominación en diversas épocas. El conocimiento de los procesos históricos señala que incluso en las peores condiciones, como en la época de la esclavitud moderna, que perduró cuatro siglos (entre 1500 y 1890), hubo protestas, sublevaciones y rebeliones, propias de lo que puede llamarse la hidra de la inconformidad de los plebeyos. Cual hidra mitológica que renace aunque se le destruya la cabeza, lo mismo ha sucedido en diversos momentos de la historia del capitalismo, cuando a pesar de la tortura, persecución y asesinato de líderes y dirigentes populares, la protesta de los subalternos reaparece una y otra vez. Estudiando las luchas de los vencidos, se alimenta el fuego de la inconformidad en el presente, porque aquéllos nos acompañan desde la posteridad, con la memoria de sus acciones, de acuerdo al postulado de Walter Benjamin de no pedir “a quienes vendrán después de nosotros la gratitud por nuestras victorias sino la rememoración de nuestras derrotas. Ese es el consuelo: el único que se da a quienes no tienen esperanza de recibirlo” 1 . En resumen, el síndrome de Espartaco basado en el lema “Me rebelo, luego existo”, debería sintetizar la rememoración de los que han luchado en todos los tiempos, un componente indispensable del pensamiento crítico.
10 Es un pensamiento comprometido y no meramente contemplativo: Los enormes problemas que afronta el mundo actual, agravados todavía más en nuestro continente por la dependencia y servilismo de las clases dominantes, requieren tanto de una reflexión seria y rigurosa, como del involucramiento de esa reflexión con los problemas de la gente común y corriente. En pocas palabras, se trata de que el pensamiento se encarne en sujetos concretos para devenir en praxis transformadora, a la luz de los problemas específicos que afronta la mayor parte de la población. No estamos hablando de una instrumentalización artificial de las ideas, que abjure de la importancia de la reflexión y que desprecie el trabajo intelectual, sino de la necesidad de vincular, de alguna manera, esas reflexiones con los problemas reales de la gente. Me gusta reivindicar nuestra actividad como propia de los trabajadores del pensamiento, como lo hacia Julio Antonio Mella cuando decía: “Intelectual es el trabajador del pensamiento. ¡El trabajador!, o sea, el único hombre que a juicio de Rodó merece la vida, es aquel que empuña la pluma para combatir la iniquidades, como los otros empuñan el arado para fecundizar la tierra, o la espada para libertar a los pueblos” 2 . Si situamos la elaboración de pensamiento crítico como un trabajo, y no como una refinada actividad especulativa al margen del mundo real, tendremos más oportunidad de vincularnos con el resto de trabajadores, incluyendo a los que con sus manos laboran la tierra o fabrican las cosas. Así podríamos declarar, a nuestra actividad como una artesanía del pensamiento, una artesanía que genera productos intelectuales que, directa o indirectamente, deben tener alguna utilidad para la gente.
Por otra parte, el pensamiento crítico no abjura de sus compromisos y por eso sabe que es perseguido y reprimido, porque pretende encarnar otro proyecto de mundo y de sociedad, que resulta insoportable para los detentadores del poder y la dominación en nuestro tiempo, donde quiera que se encuentren. El pensamiento crítico hace suya la consigna del filósofo de Tréveris, su undécima tesis: “Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo, de lo que se trata es de transformarlo”.
En ese mismo sentido, el pensamiento crítico además de estar comprometido con los pobres y desvalidos, es un pensamiento alternativo, porque con ellos busca elaborar propuestas anticapitalistas, planteando que otro mundo es posible y necesario, si no queremos que el capitalismo sea el fin de la historia en el sentido literal de la palabra, si dejamos que nos destruya a todos y a nuestro planeta.
11 Es un pensamiento universitario y extrauniversitario al mismo tiempo: La universidad pública ha sido una conquista de las sociedades latinoamericanas, conquista lograda con mucho esfuerzo y con el sacrificio de estudiantes y de profesores. Durante mucho tiempo se ha buscado que esta universidad fuera un espacio democrático y popular, lo que efectivamente se logró en algunos países de la región, México es el principal ejemplo. En los demás, a pesar de los obstáculos, la universidad pública ha sido durante algún tiempo el faro intelectual que alumbraba con ideas y proyectos transformadores, que incidieron fuera de los campus universitarios. Ahora estamos asistiendo a la transformación de la Universidad Pública en un mercado educativo que vende servicios y quiere convertir a profesores y estudiantes en oferentes y clientes de combos mcdonalizados. Para hacer realidad ese propósito es indispensable erradicar de los campus a todos aquellos que cuestionen, critiquen y duden, ya que la universidad de la ignorancia requiere profesores, estudiantes y funcionarios obedientes y sumisos. En concordancia, la consigna de los mercaderes de la educación es erradicar el pensamiento crítico del mundo universitario, so pretexto de que no es ni útil ni rentable. Esa es la situación que hoy afrontamos de manera directa todos los que hemos hecho de la universidad pública nuestro proyecto de vida. Es necesario, entonces, defender ese territorio democrático de los embates del capital nacional y extranjero, para preservar la libre exposición y discusión de ideas, proyectos y propuestas para construir naciones y sociedades justas e igualitarias.
Puesto que el mundo universitario solamente representa a un ámbito reducido de la población y grandes problemas de la sociedad son asumidos por organizaciones populares, que construyen sus propios instrumentos analíticos, es necesario que el pensamiento critico se relacione con esos proyectos y esas luchas, para que aprenda de ellas y se nutra de esas experiencias, a las que luego podrá realimentar en forma dialógica. Es decir, el pensamiento crítico también se construye fuera de los espacios universitarios, en la calle, en la plaza pública.
12 Es un pensamiento digno: Para terminar, deben mencionarse las implicaciones éticas del pensamiento crítico, lo cual está relacionado con los intereses que representa, con las fuerzas sociales de las que aprende, se nutre y a la vez alimenta, y a los valores que defiende. Al respecto, la dignidad es una de sus características distintivas. Por dignidad entendemos muchas cosas, entrelazadas y complementarias: la independencia de criterio; la libertad de critica; la insubordinación; la defensa de los desvalidos; el valorar a las cosas por lo que son y no por su precio monetario; asumir los costos y las consecuencias de lo que se dice sin hacer concesiones ni traficar con los principios morales; no arrodillarse ni subordinarse a los amos y poderosos, a cambio de retribuciones, o reconocimientos formales, que buscan la claudicación; y, mantenerse al lado de los oprimidos sin importar que eso implique la marginación y la criminalización. El pensamiento digno no se vende por unas cuantas migajas, no se desmorona ante las lisonjas y halagos interesados de los mercachifles del saber y de la investigación, no se subordina a los dictados de la figuración mediática propia de la sociedad del espectáculo, no escribe ni diserta sobre aquello que proporcione dinero y fama, no negocia con el saber como si fuera una mercancía, no se cotiza en la bolsa de valores del arribismo intelectual. Quienes cultivan el pensamiento crítico caminan con rectitud con la frente bien en alto, por un sentido acendrado de dignidad, y no como le sucede a los portavoces de la mentalidad sumisa, por desgracia la vasta mayoría que, como lo afirma el dramaturgo italiano Darío Fo, “andan erguidos porque la mierda les llega hasta el cuello”.
Notas:
1 . Citado en Michael Lowy, Walter Benjamin, aviso de incendio. Una lectura de las tesis “sobre el concepto de historia”, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2005, pp. 135.
2 . Julio Antonio Mella, “Intelectuales y tartufos”, en Escritos revolucionarios, Siglo XXI Editores, México, 1978, p. 44.
Texto leído en el evento En defensa del pensamiento crítico, realizado el miércoles 9 de mayo de 2012 en la sede de la Universidad Pedagógica Nacional. Bogotá-Colombia. |
Historiador. Profesor titular de la Universidad Pedagógica Nacional de Bogotá, Colombia. Doctor de la Universidad de París VIII. Diplomado de la Universidad de París I, en Historia de América Latina. Autor y compilador de los libros Marx y el siglo XXI (2 volúmenes), Editorial Pensamiento Crítico, Bogotá, 1998-1999; El Caos Planetario, Ediciones Herramienta, 1999; Gente muy Rebelde (4 volúmenes), Editorial Pensamiento Crítico, Bogotá, 2002; Neoliberalismo: mito y realidad; Entre sus últimos trabajos podemos mencionar: Los economistas neoliberales, nuevos criminales de guerra: El genocidio económico y social del capitalismo contemporáneo (2010). La República Bolivariana de Venezuela le entregó en 2008 el Premio Libertador por su obra Un mundo incierto, un mundo para aprender y enseñar. Dirige la revista CEPA (Centro Estratégico de Pensamiento Alternativo). Es integrante del Consejo Asesor de la Revista Herramienta, en la que ha publicado varios de sus trabajos.
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Renán Vega Cantor
La Internacional
jueves, 3 de mayo de 2012
LA INTERNACIONAL
Arriba, parias de la Tierra!
¡En pie, famélica legión!
Atruena la razón en marcha:
es el fin de la opresión.
¡En pie, famélica legión!
Atruena la razón en marcha:
es el fin de la opresión.
Del pasado hay que hacer añicos.
¡Legión esclava en pie a vencer!
El mundo va a cambiar de base.
Los nada de hoy todo han de ser.
¡Legión esclava en pie a vencer!
El mundo va a cambiar de base.
Los nada de hoy todo han de ser.
Agrupémonos todos,
en la lucha final.
El género humano
es la internacional. (Bis)
en la lucha final.
El género humano
es la internacional. (Bis)
Ni en dioses, reyes ni tribunos,
está el supremo salvador.
Nosotros mismos realicemos
el esfuerzo redentor.
está el supremo salvador.
Nosotros mismos realicemos
el esfuerzo redentor.
Para hacer que el tirano caiga
y el mundo siervo liberar,
soplemos la potente fragua
que el hombre nuevo ha de forjar.
y el mundo siervo liberar,
soplemos la potente fragua
que el hombre nuevo ha de forjar.
Agrupémonos todos,
en la lucha final.
El género humano
es la internacional. (Bis)
en la lucha final.
El género humano
es la internacional. (Bis)
La ley nos burla y el Estado
oprime y sangra al productor;
nos da derechos irrisorios,
no hay deberes del señor.
oprime y sangra al productor;
nos da derechos irrisorios,
no hay deberes del señor.
Basta ya de tutela odiosa,
que la igualdad ley ha de ser:
"No más deberes sin derechos,
ningún derecho sin deber".
que la igualdad ley ha de ser:
"No más deberes sin derechos,
ningún derecho sin deber".
Agrupémonos todos,
en la lucha final.
El género humano
es la Internacional. (Bis).
en la lucha final.
El género humano
es la Internacional. (Bis).
http://www.youtube.com/watch?v=UjW9qh0kyFg
La letra de La Internacional, el himno de los trabajadores del mundo, fue extraída del poemario Cantos Revolucionarios, escritos en 1871 por el francés Eugenio Porttier durante la Comuna de París, cuando durante 72 días “los trabajadores tomaron el Cielo por Asalto”, al decir de Carlos Marx.
En 1888 el también francés Pierre Degeyter musicalizó el poema y se convirtió en el himno oficial de la Segunda Internacional. Se cantó en público por primera vez el 23 de julio del propio año en una reunión de la Junta Sindical de Vendedores de Periódicos de Francia.
Más tarde, el 8 diciembre de 1896, la Internacional es asumida como el Himno Oficial de los socialistas franceses en el Primer Congreso General de esa agrupación, celebrado en París. De ahí no pasó tiempo hasta que el movimiento revolucionario y obrero del mundo adoptara la combativa marcha como su estandarte de lucha en cada una de las jornadas que ha venido librando a través de la historia. El 3 de noviembre de 1910, el Congreso Internacional de Copenhague lo entroniza como himno de todos los trabajadores del mundo.
En 1919 Lenin lo apoya para la Tercera Internacional y será el himno nacional de la Unión Soviética hasta 1943.
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