“Instrúyanse, porque necesitaremos toda nuestra inteligencia. Conmuévanse porque necesitaremos todo nuestro entusiasmo. Organícense, porque necesitaremos toda nuestra fuerza.” A.Gramsci.

ACERCA DEL SUJETO POLÍTICO CAPAZ DE RESPONDER A LOS DESAFÍOS DEL SIGLO XXI

lunes, 27 de julio de 2009

ACERCA DEL SUJETO POLÍTICO CAPAZ DE RESPONDER A LOS
DESAFÍOS DEL SIGLO XXI
MARTA HARNECKER
27 ABRIL 2003

ÍNDICE.
1. UN SUJETO POLÍTICO NO ADECUADO
2. LO QUE DEFINITIVAMENTE HAY QUE ABANDONAR
1) El obrerismo en la concepción del partido
2) Concepción de la revolución como asalto al poder
3) Insuficiente valoración de la democracia
4) Otros errores y desviaciones
a) Vanguardismo
b) Verticalismo y autoritarismo
c) Consideración de los movimientos sociales como meras correas de transmisión
d) Teoricismo, dogmatismo, estrategismo
e) Subjetivismo
3. LA TESIS ACERCA DE LA NECESIDAD DE INTRODUCIR LA TEORÍA EN EL MOVIMIENTO OBRERO
1) El papel todopoderoso de la ideología dominante
2) Supuestos de la tesis de Kautsky
3) Interpretaciones de Lenin
4) Deformación de la tesis de Kautsky
5) ¿Obreros se autoliberan o deben ser liberados por otros?
6) Experiencia de lucha permite liberarse de la influencia de la ideología dominante
7) Tres niveles de conciencia
a) Conciencia espontánea o ingenua
b) Conciencia de clase proletaria
c) Conciencia de clase ilustrada o socialista
4. CÓMO ESTO SE REFLEJA EN LA CONCEPCIÓN DEL PARTIDO REVOLUCIONARIO
1) La dirección, propietaria del saber
2) La tarea central: llevar la teoría al movimiento obrero
3) Priorizar la formación sobre la acción
4) Militantes acríticos
5. UN INSTRUMENTO POLÍTICO QUE VALORA LA PRÁCTICA SOCIAL PARA LA CREACIÓN DE LA CONCIENCIA
1) Priorizando crear situaciones propicias para la maduración de la conciencia
2) Una nueva relación con el movimiento popular
a) Respeto a su desarrollo autónomo
b) Partir de sus motivaciones
c) Aprender a escuchar
d) Las orientaciones no pueden ser presentadas como directivas externas
e) Que la gente se sienta protagonista
f) De la conducción militar a la pedagogía popular
3) Abandono del obrerismo
4) Instancia articuladora de las diferentes prácticas sociales emancipatorias
5) Organización que prefigura la nueva sociedad
6) Conclusión

1. UN SUJETO POLÍTICO NO ADECUADO
1. A mi entender, la izquierda no cuenta con un sujeto político adecuado a los nuevos
desafíos que plantea. La estructura, hábitos, tradiciones y maneras de hacer política del
pasado no están respondiendo a las exigencias de los cambios sufridos por el mundo.
2. Como consecuencia de ello los partidos de izquierda han perdido en gran medida su
capacidad de atraer y convocar a la gente en general y, especialmente, a la juventud.
3. En las izquierdas de la mayor parte de los países hay conciencia de esta situación.
4. Algunos consideran que hay que abandonar todo intento de construir o reconstruir un
instrumento político.
5. Otros piensan que hay que emprender urgentemente esta tarea y están ensayando nuevas
fórmulas organizativas, más adecuadas a los nuevos tiempos.
6. Estos últimos tienen presente las lecciones de la historia. Múltiples estallidos populares
han ocurrido en el siglo XX y siguen ocurriendo en el siglo XXI. En todos ellos las masas
urbanas empobrecidas se han sublevado y sin una conducción definida se han tomado
carreteras, pueblos, barrios y han asaltado centros de abastecimiento. A pesar de su masividad
y de su combatividad estas movilizaciones hasta ahora no han lograron destruir el sistema de
dominación imperante. Todos ellos demuestran que no basta la iniciativa creadora de las
masas para lograr la victoria sobre el régimen imperante.
7. La historia de las revoluciones triunfantes, por el contrario, ratifica en forma porfiada lo
que se puede lograr cuando existe una instancia política capaz, en primer lugar, de levantar
un programa alternativo de carácter nacional que sirva de instrumento aglutinador de los más
diversos sectores populares y, en segundo lugar, de unificar la acción concentrando fuerzas
en el eslabón decisivo en cada coyuntura.
8. Esa instancia política es -como decía Trotsky- el pistón que comprime al vapor en el
momento decisivo y permite que éste no sea desperdiciado y se convierta en fuerza impulsora
de la locomotora.
9. Para que la acción política sea eficaz, para que las actividades de protesta, de resistencia,
de lucha del movimiento popular logren sus objetivos antisistémicos, se necesita una
instancia o instancias capaces de orientar y unificar los múltiples esfuerzos que
espontáneamente surgen, y de promover otros.

2. LO QUE DEFINITIVAMENTE HAY QUE ABANDONAR

10. Reconociendo la necesidad de una instancia política1 para conseguir los objetivos de
cambio social, la izquierda marxista, sin embargo, ha hecho muy poco por adecuarla a las
exigencias de los nuevos tiempos. Durante un largo período esto tuvo mucho que ver con la
copia acrítica del modelo bolchevique de partido.2
1 Aquí estoy aludiendo a los partidos políticos, a las organizaciones político-militares, a los movimientos y frentes políticos.
2. Sobre este tema y varios otros tratados aquí ver un mayor desarrollo en: Marta Harnecker, La izquierda en el umbral del Siglo XXI. Haciendo posible lo imposible, Siglo XXI de España editores, 3ª. Ed. 2000, Capítulo V. Un instrumento político adecuado a los nuevos desafíos.


11. Esta gran “obra de ingeniería social” como la califica Hobsbawm3, que tuvo una
enorme eficacia en realidades como la rusa una sociedad muy atrasada y un régimen
político autocrático, fue, por desgracia, trasladada mecánicamente a la realidad
latinoamericana, una realidad muy diferente. Y no sólo eso, sino que, al mismo tiempo, se la
trasladó en forma simplificada y dogmática. Lo que la mayor parte de la izquierda
latinoamericana conoció no fue el pensamiento de Lenin en toda su complejidad, sino la
versión simplificada dada por Stalin.
12. Lenin tenía absolutamente claro que no se trataba de fabricar una fórmula universal.
Concibió siempre el partido como el sujeto político por excelencia de la transformación
social, como el instrumento para ejercer la conducción política de la lucha de clases
lucha que siempre se da en condiciones históricas, políticas y sociales específicas y, por
lo mismo, estimaba que su estructura orgánica debía adecuarse a la realidad de cada país y
modificarse de acuerdo a las exigencias concretas de la lucha.
13. Sin embargo, había algunos supuestos teóricos que Lenin consideraba de aplicación
universal, que aplicados acríticamente condujeron a errores y desviaciones.

1) EL OBRERISMO EN LA CONCEPCIÓN DEL PARTIDO

14. Uno de ellos fue su concepción de que el partido debía ser un partido de la clase obrera,
porque ésta era la única clase revolucionaria. Pero afirmar esto no significa que Lenin haya
sido obrerista. Él siempre subrayó que la clase obrera no puede adquirir conciencia de clase si
no es capaz de comprender y asumir como propios los intereses de todas las clases, capas y
grupos de la población que son oprimidos por el régimen imperante.
15. Esto condujo, en nuestros países latinoamericanos en los que el cristianismo y
especialmente la religión Católica, y los factores étnico culturales, tienen un peso mucho
mayor que en los países avanzados a ignorar las especificidades de nuestro sujeto social
revolucionario; a no entender el papel que podían jugar los cristianos y los indígenas en
nuestras revoluciones. Esta situación se ha ido solucionando a partir de las experiencias de las
guerrillas guatemaltecas a fines de los setenta con un alto componente indígena en sus filas,
de la superación de los errores cometidos por los sandinistas en su abordaje del tema de los
mizquitos, del papel protagónico desempeñado por los indígenas en Ecuador y del
levantamiento zapatista en la región indígena de Chiapas.

2) CONCEPCIÓN DE LA REVOLUCIÓN COMO ASALTO AL PODER

16. Otro supuesto teórico fue el de la concepción de la revolución como asalto al poder,
derivada de una concepción del poder reducida al poder del Estado. Esto llevaba a concentrar
los esfuerzos en crear condiciones para ese asalto, descuidando otros aspectos de la lucha,
entre ellos el trabajo de transformación cultural de la conciencia popular, tarea que era
relegada para después de la toma del poder.

3) INSUFICIENTE VALORACIÓN DE LA DEMOCRACIA

17. Por otra parte, durante muchos años las organizaciones de izquierda, influidas por el
acento que Lenin puso en la dictadura del proletariado, desdeñaron otro de sus
planteamientos: que el socialismo debía concebirse como la sociedad más democrática, a
diferencia de la sociedad burguesa que es democrática sólo para una minoría.4 No entendieron
3. Eric Hobsbawm, La historia del siglo XX (1914-1991), Ed. Crítica, Barcelona, 1995.
4. Haciendo una comparación con el capitalismo, Lenin afirma que en este régimen sólo existe democracia para los ricos y para una pequeña capa del proletariado, mientras que en la fase de transición o socialismo la democracia es casi completa, limitada únicamente por el aplastamiento de la resistencia de la burguesía y en el comunismo, en el que reina el principio: "De cada cual según su capacidad; a cada cual según su necesidad", la democracia será efectivamente completa. (V. Lenin, El marxismo y el Estado, Ed. Progreso, Moscú, 1980, p.28.


que el énfasis puesto en el tema de la dictadura se explicaba por la necesidad de vencer a una
contrarrevolución que no aceptó las reglas del juego creadas por la revolución y que para
recuperar el poder perdido recurrió a la guerra civil y al apoyo de la contrarrevolución
mundial. La dura y cruenta reacción de la oposición, obligó al gobierno soviético a usar
también mano dura.
18. Si algo positivo tuvieron las dictaduras militares de los años setenta y ochenta fue la de
hacer ver a la izquierda el valor que tiene un régimen democrático, sujeto a un estado de
derecho, por muy limitado que éste sea.

4) OTROS ERRORES Y DESVIACIONES

19. Pero, hay otros errores y desviaciones que no pueden atribuirse a los supuestos teóricos
anteriormente expuestos, y que producen un gran rechazo de los movimientos y actores
sociales hacia los partidos de izquierda. Ellos son:
a) Vanguardismo
20. La autoproclamación de “vanguardia” del proceso revolucionario y muchas veces la
“vanguardia de la clase obrera”, aunque esta clase fuera casi inexistente en alguno de
nuestros países. Aceptar que otras organizaciones pudieran ser tan o más revolucionarias que
la propia y aceptar la posibilidad de una conducción compartida, fue algo casi impensable
durante mucho tiempo.
21. No se entendía entonces que el concepto de vanguardia era inseparable del tema del
ejercicio de la dirección,5 que el carácter de vanguardia de un proceso no es algo que se
autoproclama sino algo que se conquista en la lucha. Se confundía el momento de la
formación del partido u organización revolucionaria, es decir, aquél en que se preparan los
cuadros de conducción y el momento en que se llega a obtener la capacidad real de la
dirección de la lucha de clases. La mayor parte de las organizaciones de izquierda
latinoamericanas y caribeñas no lograron conquistar nunca esa “capacidad real de
conducción.”
22. Cada organización disputaba el título de ser catalogada la más revolucionaria, la más
justa, etcétera. Lo que importaba era la secta, la camiseta, y no la revolución. De ahí el
sectarismo en que cayó la mayor parte de ellas.
b) Verticalismo y autoritarismo
23. El estilo de conducción verticalista era la práctica habitual. La dirección era la que sabía
adonde ir y por lo tanto, todo lo que se hacía venía programado desde arriba. Se suponía que
todo lo que pensaba la dirección era correcto y que, por lo tanto, la militancia sólo debía
aplicar las orientaciones bajadas. No había, por lo mismo, una preocupación por convencer a
la gente acerca de las propuestas que se levantaban.
24. Si quien aseguraba la línea era la dirección de la organización política, la tendencia era a
copar cargos de dirección en los movimientos sociales para controlarlos desde arriba en lugar
de llevar a cabo un paciente trabajo de persuasión en la base.
c) Consideración de los movimientos sociales como meras correas de transmisión

5. Lenin, Discurso en defensa de la táctica de la Internacional Comunista (1 jul.1921), en el III Congreso de la Internacional Comunista, OC, T.35, p.379.

25. Muy ligado a lo anterior ha existido una tendencia a considerar a las organizaciones
populares como elementos manipulables, como meras correas de transmisión de la línea del
partido. La dirección del movimiento, los cargos en los organismos de dirección, la
plataforma de lucha, en fin, todo, se resolvía en las direcciones partidarias y luego se bajaba
la línea a seguir por el movimiento social en cuestión, sin que éste pudiese participar en la
gestación de ninguna de las políticas que más le atañían.
d) Teoricismo, dogmatismo, estrategismo
26. Por otra parte, se valoraba en forma unilateral la teoría. Esto se traducía en actitudes
teoricistas y dogmáticas. La tendencia era a hacer análisis teóricos de carácter general
incapaces de explicar cómo funcionan los procesos concretos. Una consecuencia de ello fue
el estrategismo. Se formulaban las grandes metas estratégicas: la lucha por la liberación
nacional y el socialismo, pero no se hacía un análisis concreto de la situación concreta desde
la cual había que partir. Esto llevaba a realizar una agitación política consignista, que no
contribuía a construir fuerza social popular.
27. No creo aventurado afirmar que una de las causas de las dificultades para avanzar por los
caminos de la unidad entre las fuerzas revolucionarias de América Latina, cuando ya se ha
superado el hegemonismo y el sectarismo y existe una real voluntad unitaria, sea,
precisamente, la ausencia de análisis serio, suficientemente fundamentado, acerca de la
realidad nacional y continental.
e) Subjetivismo
28. Por otra parte, la falta de una análisis concreto de la situación concreta ha llevado a
mucho subjetivismo en el análisis de la correlación de fuerzas. Suele ocurrir que los
dirigentes movidos por su pasión revolucionaria tienden a confundir los deseos con la
realidad. No se hace una valoración objetiva de la situación, se tiende a subestimar las
posibilidades del enemigo, y, por otro lado, a sobrestimar las posibilidades propias. Los
dirigentes tienden a confundir el estado de ánimo de la militancia más radical con el estado de
ánimo de los sectores populares de base. Existe una tendencia en no pocas direcciones
políticas a hacer generalizaciones acerca del estado de ánimo del pueblo a partir de su propia
experiencia, ya sea de la región o sector social donde éstas funcionan, o de su frente
guerrillero, o, en un sentido más general, de lo que perciben entre quienes los rodean, que
siempre son los sectores más radicalizados. Es distinta la visión que tienen del país los que
trabajan con los sectores más radicalizados, de la que tienen los que realizan su actividad
política entre los sectores menos politizados.
29. Habría que preguntarse por qué estas desviaciones se repiten fundamentalmente en los
partidos inspirados en el modelo bolchevique. Y por qué persisten a pesar de que se
reconocen como actitudes negativas.

3. LA TESIS ACERCA DE LA NECESIDAD DE INTRODUCIR LA TEORÍA EN EL MOVIMIENTO OBRERO

30. Althusser insistía mucho que no basta con reconocer los errores, que hay que conocer sus
causas para poder superarlos. Y buscando estas causas he llegado a la conclusión de que en el
origen de la mayor parte de las desviaciones señaladas está la conocida tesis de la necesidad
de introducir desde fuera la teoría socialista en el movimiento obrero, porque el desarrollo
espontáneo de este movimiento nunca puede producir el socialismo.

1) EL PAPEL TODOPODEROSO DE LA IDEOLOGÍA DOMINANTE

31. Esta tesis tomada por Lenin de Kautsky fue fundamentada teóricamente por Luis
Althusser en sus escritos sobre la concepción marxista de la ideología y divulgada por mí en
Los conceptos elementales del materialismo histórico6 y en el Cuaderno de Educación
Popular N0 8 El partido: vanguardia del proletariado.7
32. El filósofo francés sostuvo en sus escritos anteriores a 1979 sobre el tema que toda
ideología era necesariamente una visión deformada de la realidad y que estaba al servicio de
la clase dominante; y, aunque aceptaba la existencia de diversas tendencias ideológicas:
burguesa, pequeño-burguesa, proletaria, sostenía que éstas últimas eran ideologías
subordinadas a la ideología de la clase dominante. De ahí derivaba la conclusión de que la
clase obrera sólo podía liberarse del dominio de la ideología burguesa y lograr adquirir
conciencia de clase, con la ayuda de la ciencia. El movimiento obrero por sí solo no podía
llegar a adquirirla, ésta debía ser introducida desde fuera en el movimiento obrero.8
33. Desde esta problemática la distinción hecha por Marx entre clase en sí y clase para sí era
asimilada a la distinción entre conciencia ideológica y conciencia científica, y la ciencia era
lo que permitía pasar de la primera a la segunda.
2) SUPUESTOS DE LA TESIS DE KAUTSKY
34. Pero antes de seguir adelante veamos qué dice exactamente Kautsky en el texto citado por
Lenin. En ese nuevo borrador del programa del Partido Social-Demócrata Austríaco Kautsky
sostenía:
Primero, el desarrollo económico y la lucha de clases no crean por sí solos la conciencia de
la necesidad del socialismo. Una prueba de ello es que en Inglaterra, donde estaba más
desarrollado el capitalismo la clase obrera tenía mucho menos conciencia que en otros países
de Europa.
Segundo, el socialismo y la lucha de clases surgen uno al lado del otro y no uno del otro, y
surgen bajo condiciones diferentes.
Tercero, la conciencia socialista sólo puede surgir teniendo como base un profundo
conocimiento científico.
Cuarto, el vehículo de la ciencia no es el proletariado sino la intelligentsia burguesa.
35. Cinco, sectores de ésta la comunican a los proletarios más desarrollados intelectualmente,
quienes la introducen en la lucha de clases del proletariado allí donde las condiciones lo
permiten.
36. Conclusión: la conciencia socialista es algo introducido en la lucha de clases del
proletariado desde fuera y no algo que surge espontáneamente de ella.
37. Me parece difícil argumentar en contra de estas afirmaciones que tienen un aval histórico.
A mi entender el problema surge cuando identificamos conciencia socialista con conciencia
de clases.
38. Hay textos de Lenin que se prestan a esta lectura como aquel que sostiene que el
desarrollo espontáneo del movimiento de la clase obrera lleva a la subordinación a la
ideología burguesa; que no se puede pensar que los trabajadores puedan desarrollar una
ideología independiente [es decir una conciencia de clase] en el proceso de su movimiento.

6. Siglo XXI México, España, 1a ed. 1969, corregido por tercera vez en 1985, 62 ediciones.

7. Editorial Quimantú, nov.1972.
8. Luis Althusser, “Práctica teórica y lucha ideológica” (20 anril 1965) y ·”Ideología y aparatos ideológicos del Estado (notas para una investigación)”, en La filosofía como arma de la revolución , Cuadernos de Pasado y Presente, num.4. Siglo XXI, México, 1982, pp.23-69 y pp.97-141 respectivamente. Polémica sobre marxismo y humanismo, México, Siglo XXI, 1968, especialmente pp.172-199.


Sólo hay una ideología burguesa o una ideología socialista. No hay una tercera ideología.9 Y
que esta ideología socialista sólo se logra introduciendo el socialismo [es decir, la teoría
marxista] en el movimiento obrero.

3) INTERPRETACIONES DE LENIN

39. Lenin reconoce sin embargo en otros textos, que la experiencia práctica desempeña un
papel fundamental en la formación de la conciencia de clase. Según él, “el conocimiento de sí
misma, por parte de la clase obrera, está vinculado en forma inseparable, no sólo a una
comprensión teórica absolutamente clara o mejor dicho: no tanto teórica, como
práctica de las relaciones entre todas las clases de la sociedad actual , comprensión
adquirida a través de la experiencia de la vida política..”10 Esta formación de la conciencia se
ve favorecida enormemente en los períodos revolucionarios por “la marcha de los
acontecimientos,”ya que las revoluciones desenmascaran los verdaderos intereses de las
diferentes clases, que en épocas pacíficas pueden engañar al pueblo con su demagogia. .11
40. “Durante la revolución  escribe Lenin en medio del proceso revolucionario ruso de
febrero de 1902 millones de hombres aprenden en una semana más que en un año de vida
rutinaria y soñolienta. Pues en estos virajes bruscos de la vida de todo un pueblo se ve con
especial claridad qué fines persiguen las diferentes clases del pueblo, qué fuerza poseen y qué
métodos utilizan.”12
41. Pero, a pesar de estos textos de Lenin que valoran la importancia de la práctica
revolucionaria en la formación de la conciencia, la tesis que se divulgó masivamente en
forma simplificada y yo fui una de esas divulgadoras fue la que ponía el acento en la
necesidad de introducir la teoría marxista en el movimiento obrero, porque el desarrollo
espontáneo de este movimiento no puede escapar a la subordinación a la ideología
burguesa”13.

4) DEFORMACIÓN DE LA TESIS DE KAUTSKY

42. La interpretación que se ha divulgado en la izquierda marxista acerca de la tesis de
Kautsky podría resumirse en las siguientes premisas:
Primera: La conciencia del proletariado está sometida a la ideología dominante por la
situación subalterna que éste ocupa en la sociedad capitalista;
Segunda: Hay emancipadores del proletariado determinados intelectualesque poseen la
teoría marxista.

9. Lenin, Qué hacer, Obras Completas, Editorial Cartago, Buenso Aires, 1979, p.439.

10. Op.cit. p. 467.
11. Lenin, Nuevas tareas y nuevas fuerzas (23 feb.1905), O.C. t.8, p.223.
12. Lenin, Enseñanzas de la revolución, (6 sep.1917), O.C. t.26, p.309. Para lograr educar a las masas a partir de la experiencia práctica debe tenerse muy en cuenta lo que Lenin decía dirigiéndose a los obreros de avanzada.
Según el dirigente bolchevique éstos debían “formarse una idea clara de la naturaleza económica y la fisonomía social y política del terrateniente y del cura, del dignatario y del campesino, del estudiante y el vagabundo; conocer sus lados fuertes y sus lados débiles, saber orientarse en medio de la fraseología usual y de los más diversos sofismas con los que cada clase y cada capa encubre sus apetitos egoístas y su verdadera ‘naturaleza’; saber distinguir qué instituciones y leyes reflejan unos y otros intereses, y cómo los reflejan. Pero esta ‘idea clara’ no puede obtenerse en los libros: sólo puede surgir de la realidad, así como de las denuncias formuladas en
caliente sobre todo cuanto sucede en determinado momento en nuestro derredor; sobre lo que todos comentan o murmuran, sobre lo que se revela en determinados acontecimientos, estadísticas, sentencias judiciales, etc., etc.
Esas denuncias políticas que abarcan todos los aspectos de la vida son una condición indispensable y fundamental para educar a las masas en la actividad revolucionaria. (Lenin, Qué hacer (febrero 1902), O.C. t.5, pp.467-468).
13 . Op.cit. p.440.


Tercera: Será esta teoría importada y no la acción del propio proletariado la que le permitirá
romper con la influencia burguesa y adquirir conciencia de clase.
43. Lo que esta forma de presentar las cosas subvalora, por no decir ignora, es el papel de la
práctica política en la formación de la conciencia

5) ¿OBREROS SE AUTOLIBERAN O DEBEN SER LIBERADOS POR OTROS?

44. La tesis de Kautsky así divulgada entra en contradicción con el papel que Marx atribuye a
la práctica social en la toma de conciencia y con una de sus tesis centrales, aquella que
sostiene que la emancipación de la clase obrera debe ser obra de la clase obrera misma.
45. Lo que Marx subraya constantemente es “el carácter doble de la lucha huelguística y la
lucha de clases”;14 en otros términos, el carácter dialéctico del movimiento histórico y de “la
lucha de clases existente” que une en forma indisoluble la resistencia a la explotación
económica (la lucha económica de clase) y la maduración de las condiciones políticas
(unificación de la clase obrera) de una lucha más decisiva [...]15
46. Marx veía que esa lucha económica servía a la unificación de la clase.16 Subraya que no
es sino mediante la experimentación de las masas que se realiza el paso de lo económico a
lo político por esta modificación simultánea de las circunstancias y de la actividad humana.
Es en la práctica revolucionaria donde se enraíza el proceso de constitución de la
conciencia. Y es a través de ella que la clase en sí se transforma en clase para sí. [...]17
47. Y Engels, reafirma esta idea al sostener refiriéndose a la clase obrera norteamericana
que lo importante no es tanto introducir en ella la teoría, como querían hacerlo algunos
socialistas alemanes residentes en ese país, sino “llevar a que la clase obrera se ponga en
movimiento como clase”, porque una vez logrado esto “no tardará en encontrar el camino
seguro.” Lo importante primero “es unir a la masa a escala nacional”, no importa sobre qué
plataforma sea” con tal de que no se retarde la “consolidación nacional” de ese movimiento.18
48. Me parece sumamente interesante, en este sentido, la crítica que hacen Marx y Engels a
aquellos que en su época valorizaban más la posesión de la ciencia que la experiencia
práctica de las masas; que plantean, como consecuencia de ello, que los puestos
parlamentarios deberían estar en manos de gente que tenga tiempo para familiarizarse con las
materias, posibilidad que no tienen los trabajadores. Marx y Engels ironizando les dicen:
“¡Elijan entonces a burgueses!” Y más adelante expresan: “No podemos marchar junto a
aquella gente que declara a gritos que los obreros son demasiado poco instruidos como
para emanciparse ellos mismos y que deben ser liberados desde arriba, por los
filántropos burgueses o pequeño-burgueses”.19

14 . Claude Berger, Marx, l’association, l’anti-Lenin, vers la ablition du salariat, Poche Payot, Paris 1974.

15 . Ver Marx , Les associations ouvrières, Novelle gazette rhénane, dic. 1847, citado según Berger, op.cit.
pp.105-106.
16 . Esta forma de ver las cosas excluye la separación y oposición esquemática entre lucha económica y lucha
política.
17. “Es en la lucha, de la que no hemos señalado sino algunas fases, que esa masa se reúne, se constituye en
cuanto clase para sí. Los intereses que defiende llegan a ser intereses de clase. Pero la lucha de clase a clase es una
lucha política.” (Marx, Misère de la philosophie, Ed. Sociales, Paris, 1968, pp.177-178)
18 . Engels, Carta a Florence Kelley-Wischnewetzky, Londres, 28 dic. 1886 , en Obras escogidas en tres tomos,
Editorial Porgreso, 1974, t.3, pp.509-510.
19 . Marx y Engels a Bebel, W. Leibknecht, W. Bracke et autres, Lettre circulaire à propos du “manifeste des
tríos de Zurcí (se trata de Hoechberg, Berstein y Schram), Obras Escogidas en francés, vol2., p. 525 s. Marx y
Engels resumían así el pensamiento de dichos personajes: “[...] la clase obrera es incapaz de liberarse por su

propia fuerza. Para poder hacerlo debe ponerse bajo la férula de los burgueses ‘instruidos y propietarios’, que son los únicos que ‘tienen la posibilidad y el tiempo’ de aprender a fondo lo que puede servir a los obreros.” (OE.Vol.2 , p.527 fr.)

49. Es su situación de clase explotada y el interés del patrón por mantener esta situación lo
que hace que la clase obrera, al luchar por sus reivindicaciones inmediatas, vaya chocando
contra los intereses de los patrones y vaya estableciendo una diferencia primero, y una
oposición después entre sus intereses de clase y los intereses de la clase dominante; su lucha
ya no es simple lucha económica para mejorar sus condiciones laborales o vender su fuerza
de trabajo, sino que adquiere un carácter cada vez más político. Empieza cuestionando
aspectos parciales del régimen capitalista, pero luego llega a la convicción de que sus
problemas no tienen solución dentro de este sistema y que hay que luchar por construir una
sociedad regida por otra lógica. De esta experiencia práctica cada vez más compleja surge
“una toma de conciencia, una ideología propia, que ya no está inscrita en la ideología de
la clase dominante.” 20
50. Todo esto concuerda con la concepción de Marx de la transformación de la “clase en sí”
en “clase para sí”, transformación que conduce al surgimiento de una concepción del mundo
diferente a la concepción del mundo burgués, a la conciencia de ser una clase diferente.
51. Decir que la clase obrera puede llegar a adquirir conciencia de clase a través de su
participación en la lucha de clases no quiere decir, sin embargo, que se desconozca que su
conciencia espontánea está muy influida por las ideas y valores de las clases dominantes que
se transmiten a través de los distintos aparatos ideológicos del Estado, jugando hoy un papel
fundamental los medios de comunicación de masas monopolizados por grandes consorcios
transnacionales.
52. En tiempos normales, de calma, parecería que los trabajadores no pudieran escapar a esta
influencia negativa y a la manipulación de la conciencia que se hace a través de todos estos
instrumentos: es como que redes invisibles los encerrasen en una trampa de la que no
pudieran escapar, salvo si llega a ocurrir una tempestad. Por ello, es justamente cuando se
abren períodos de lucha que esta confrontación les permite descubrir que las leyes favorecen
a los dueños de las fábricas y que la policía no sirve para proteger el bien común, sino los
intereses de los patrones. Todo eso va permitiéndole una gradual toma de conciencia del
antagonismo entre sus intereses como trabajadores y los de los dueños de las empresas. Van
adquiriendo una comprensión creciente de que todo el sistema institucional favorece a estos
señores.
53. Esta es “la escuela política viva”, la escuela “en la lucha y por la lucha” de la que habla
Rosa Luxemburg..21 La revolucionaria alemana no niega que el proletariado tenga necesidad
de un alto grado de educación política, de conciencia de clase y de organización, pero
sostiene que no puede aprender todo esto en los folletos o en los panfletos, sino en la lucha.”
54. Por otra parte, esta experiencia práctica no sólo contribuye a clarificar la cabeza de los
trabajadores, su forma de ver el mundo, sino que los va transformando interiormente, va
creando en ellos la sensación de que unidos con otros trabajadores pueden llegar a
transformarse en una fuerza que puede ir obteniendo triunfos frente a los patrones, que puede
ir conquistando cosas. En la lucha van adquiriendo autoestima, van sintiéndose cada vez más

20 . Adolfo Sánchez Vázquez, Ciencia y revolución. El marxismo de Althusser, Alianza Editorial, Madrid, 1978,
p.42 (las negritas son de Marta Harnecker).
21 . Grève de masses, parti, et syndicats, François Maspero, Paris, 1968, p.30


capaces de conseguir sus objetivos, van transformándose cada vez más en sujetos del proceso
en el que están insertos.
55. Como dice Michael Lebowitz, Marx entendió muy bien “que la gente no es estática; que
la lucha por satisfacer necesidades materiales puede producir nueva gente con nuevas
necesidades, más radicales”, de ahí su tesis acerca del autodesarrollo de la clase obrera a
través de sus luchas. Y “aunque las necesidades que pretenda resolver no vayan más allá del
capital, el propio proceso de lucha cambia a las personas; las transforma en personas con una
nueva concepción de sí mismas: empiezan a verse como sujetos capaces de cambiar el mundo
en el que viven.”22
56. La propia experiencia “es una dimensión irremplazable, porque sólo a través de ella se
forman los sujetos de la transformación. Conformar dichos sujetos implica la autoeducación
de las masas en el curso de su misma experiencia de lucha.23
57. Y esta experiencia práctica va haciendo surgir en los trabajadores cada vez más
preguntas, más ansias de comprender y de saber, va creando la necesidad de adquirir
conocimientos cada vez más profundos de la realidad en la que están inmersos y de las
posibles soluciones a sus problemas. Por eso es tan distinto enseñar académicamente
marxismo en las universidades a enseñarlo a trabajadores inmersos en la lucha. Para los
primeros suele ser un conocimiento más, para los segundos, un arma de lucha.
58. De todo lo dicho anteriormente podemos concluir que la conciencia de clase no tiene, por
lo tanto, un comienzo absoluto con la “importación de la ciencia”, que la conciencia de clase
va surgiendo en la lucha, y que es la transformación producida por esa lucha y no
necesariamente la asimilación de la ciencia lo que produce la transformación de la conciencia
burguesa en proletaria. Lo que permite la teoría marxista es la elevación exigido por la
lucha de clase misma de la conciencia obrera a un nivel superior. No hay que identificar la
conciencia de clase con la teoría científica del socialismo. Esta teoría viene sólo a potenciar
esa conciencia.
59. Y así lo plantea Marx cuando sostiene que la fuerza de la clase obrera está en su número,
pero que este número “no pesa en la balanza si no está unido por la asociación y guiado por el
saber”. No basta, por lo tanto, el conocimiento científico si los trabajadores no logran llevar a
cabo una práctica unitaria.

7) TRES NIVELES DE CONCIENCIA

60. Me parece entonces que sería necesario distinguir tres niveles de conciencia en la clase
obrera:
a) Conciencia espontánea o ingenua
61. La conciencia espontánea o ingenua, que es una conciencia necesariamente deformada
por los efectos de la ideología dominante y a ella se aplicaría la mayor parte de las
reflexiones de Althusser sobre la ideología como un conocimiento deformado de la realidad y

22. Michael Lebowitz, Beyond Capital, segunda edición Palgrave Macmillan, London, 2003. Ver especialmente
el Capítulo X: De la economía política a la lucha de clases.
23. Roberto Pittaluga, “Reflexiones en torno a la idea de espontaneidad en Rosa Luxemburg,” en Revista de
política y cultura El Rodaballo, Ediciones El cielo por asalto, añoV, No.9, 1998-99. En estos planteamientos Rosa Luxemburg no hace sino retomar la tercera tesis de Marx sobre Feuerbach, donde sostiene que son los hombres los que a través de su práctica “hacen que cambien las circunstancias y que el propio educador necesita ser educado.” (Marx , Tesis sobre Feuerbach (primavera de 1845), O.E., Editorial Progreso, Moscú, 1973, t1, p.8.)


correspondería, al decir de Sánchez Vázquez, a un tipo histórico de sociedad de clases en que
la clase obrera sólo conoce la práctica económica de clase.24
b) Conciencia de clase proletaria
62. La conciencia de clase, que implica un distanciamiento de la ideología burguesa, que ya
no es un factor de cohesión del sistema dominante sino de antagonismo y que no está
necesariamente deformada.25 Es aquella conciencia que se logra adquirir cuando la lucha de
clases alcanza una dimensión política, pero esta conciencia no es todavía socialista, en el
sentido en que es más de resistencia que de ofrecimiento de una alternativa para salir de la
situación de explotación.
c) Conciencia de clase ilustrada o socialista
63. La conciencia de clase ilustrada o conciencia socialista es aquella conciencia de clase
iluminada por la ciencia marxista. Todo el esfuerzo realizado por Marx al escribir El Capital
está dirigido a proporcionarle a los trabajadores los instrumentos teóricos de su liberación; los
conocimientos que le permitan no sólo reaccionar como clase explotada, sino entender los
mecanismos profundos de la explotación capitalista y levantar un nuevo proyecto de sociedad
alternativo.
64. La propia Rosa Luxemburg, que insiste tanto en que la conciencia de clase se adquiere en
la lucha, no deja de reconocer la importancia que tiene la teoría marxista o “teoría socialista”
como ella la denomina para el movimiento obrero. Al reflexionar en su libro Huelga de
masas, partido y sindicatos en 1906 acerca de la superioridad de los sindicatos
socialdemócratas alemanes en relación con los sindicatos burgueses y confesionales, sostiene
que los éxitos materiales y el poderío de estos últimos son el resultado de “una práctica
sindical” esclarecida por la “teoría del socialismo científico”. Sin ella se avanza a tientas y
guiado por las mezquindades de un empirismo estrecho. La fuerza de la ‘política práctica’ de
los sindicatos alemanes reside en su inteligencia de las causas sociales y económicas
profundas del orden capitalista; ahora bien, esta inteligencia no la deben sino a la teoría del
socialismo científico, en la que estos se fundamentan para su práctica.”26
65. Para concluir, pienso que es correcto decir que el socialismo, como teoría científica, no
puede nacer de la mera práctica del movimiento obrero y que debe ser introducida desde
fuera..27 En cambio pienso que la adquisición conciencia de clase sí está ligada a la práctica
social, a la lucha de clases. Y, por supuesto, será más fuerte y más coherente en la medida en
que esté fundamentada en el socialismo como ciencia.

4. CÓMO ESTO SE REFLEJA EN LA CONCEPCIÓN DEL PARTIDO REVOLUCIONARIO

66. Esta concepción de que el proletariado necesita recibir desde el exterior la teoría marxista
para lograr liberarse de la conciencia espontánea burguesa y adquirir conciencia de clase
proletaria tiene, sin duda, consecuencias políticas, tanto en lo que se refiere al partido como
instrumento político, como a la práctica política de ese partido y así se ha expresado en la
gran mayoría de los partidos de raíz leninista, aunque siempre hay honrosas excepciones.

24. Adolfo Sánchez Vázquez, Op.cit. p.42.
25. Op.cit. p.35.
26 . Rosa Luxemburg, op.cit, p.77.
27. Aunque requiere de una “posición de clase” para ser elaborado como ciencia, punto que aquí no podemos abordar.


1) LA DIRECCIÓN, PROPIETARIA DEL SABER
67. Suele ocurrir que estos partidos, y muy a menudo sus cúpulas dirigentes, se consideren
los portadores del saber o de la conciencia socialista, estimando que son los máximos
dirigentes los únicos capaces de elaborar la estrategia y la táctica que debe ser aplicadas
disciplinadamente por el partido. Esto genera una serie de desviaciones, algunas de las cuales
ya señalamos: autoritarismo, verticalismo, manipulación de los militantes, separación del
partido de las masas.
68. Al considerarse la teoría propiedad de un grupo, ésta suple a los análisis concretos. Estos
se vuelven superfluos, ya que no son más que la “aplicación” de una verdad superior. Por otra
parte, como las ideas vienen elaboradas desde arriba en un partido que se ha organizado en
forma de lo que Althusser denomina “columnas”, es decir, en estructuras verticales que van
desde los núcleos o células hasta el buró político, pasando por las instancias intermedias ,
los militantes sólo pueden discutir estas ideas en forma limitada28 y no son estimulados a
generar ideas propias.29

2) LA TAREA CENTRAL: LLEVAR LA TEORÍA AL MOVIMIENTO OBRERO

69. Si lo fundamental es hacer llegar la teoría marxista al movimiento obrero para que éste
adquiera conciencia de clase y pueda liberarse de la ideología burguesa, la tarea política
fundamental del partido será realizar esa fusión. El partido tiende a considerar que él es quien
posee la verdad30 y de que las masas son masas atrasadas, que deben ser liberadas de la
influencia de la ideología burguesa dominante mediante el aporte desde afuera de la teoría
socialista que ellas no poseen.

3) PRIORIZAR LA FORMACIÓN SOBRE LA ACCIÓN
70. Priorizará la formación política sobre la acción. Irá a los movimientos sociales a detectar
a los cuadros más destacados para captarlos para el partido y allí formarlos. Se preocupará de
realizar escuelas de cuadros, de elaborar materiales de formación.31 Difícilmente logrará un
contacto real con la gente, porque se pasará todo el tiempo queriendo controlarla e intentará
siempre suplantarla.

28 . Analizando lo que ocurre en el Partido Comunista francés al respecto, Althusser escribe: “[...] la libertad de discusión en la base ya había sido adquirida antes del XXII Congreso, pero ello no cambió en nada las prácticas de la dirección. Ya que el aparato había hecho el descubrimiento, tan viejo como el mundo burgués, de que podía darse el lujo de dejar que los militantes discutieran libremente en sus células, sin exclusión ni sanción, ya que esto no tendría ninguna consecuencia. De hecho las verdaderas discusiones y decisiones secretas tienen lugar siempre
más allá de la demarcación de las federaciones, en el buró político y el secretariado o más bien en un pequeño grupo que no figura en los estatutos que comprende el secretariado, una parte del buró político y algunos ‘expertos’ o colaboradores del comité central. Es allí donde se toman las verdaderas decisiones [...]” (Ce qui ne peut pas dure .dans le Parti Comuniste Français..., Maspero, Paris, 1978, p. 69.)
29 . A este “verticalismo absoluto” se refiere críticamente Louis Althusser en su trabajo de abril de 1978: Lo que no puede permanecer más en el Partido Comunista, cuando desarrolla el significado de la división del Partido en columnas que sólo permiten la circulación de ideas de la cúspide a la base y de abajo arriba por la correspondiente “columna”, quedando descartada como “fraccional” toda relación entre militantes que pertenecen a distintas ramas, secciones o “columnas”. El autor propugna una “relación horizontal” que permita ’el libre intercambio
generalizado de experiencias y análisis’. (Louis Althusser, Ce qui ne peut pas durer...., p.82). De esta manera el centralismo democrático, método indispensable para la toma de decisiones en determinadas circunstancias, se vuelve realmente democrático.
30 . Lo que los críticos denominan “la vanguardia lúcida o iluminada”.
31 . Quiero aclarar que no estoy en contra de realizar estas actividades. Muy por el contrario, creo que uno de los déficits actuales de muchas organizaciones de izquierda es haber descuidado completamente estas tareas. El asunto es si ellas se transforman en un fin en sí mismo o están insertas en un accionar que priorice las luchas populares.


4) MILITANTES ACRÍTICOS
71. El producto de una organización como ésta32 es un tipo de militante absolutamente dócil y
sin personalidad. Puesto que “el partido es decir, la dirección siempre tiene razón”, el
militante tenderá a expresar su adhesión total y acrítica a los dirigentes que “encarnan para él
la unidad y voluntad del partido.”

5. UN INSTRUMENTO POLÍTICO QUE VALORA LA PRÁCTICA SOCIAL PARA LA CREACIÓN DE LA CONCIENCIA
72. Si, por el contrario, se plantea que la clase obrera y el movimiento popular sólo pueden
liberarse a sí mismos a partir de las luchas que emprendan, se requiere un cambio profundo
en la forma de concebir la política y la organización.
73. La política no puede ser reducida a las instituciones políticas y no debe exagerarse el
papel del Estado. Se debe abandonar la visión estrecha del poder reducido a los aparatos
represivos del Estado. Se debe entender que no se puede construir fuerza política sin construir
fuerza social.33

1) PRIORIZANDO CREAR SITUACIONES PROPICIAS PARA LA MADURACIÓN DE LA CONCIENCIA

74. Y en lo que a organización se refiere, esta deberá ser un instrumento volcado hacia la
sociedad; inmerso en los sectores populares. En lugar de poner el acento en introducir la
teoría en el movimiento obrero, estará muy atenta a las distintas formas de expresión del
malestar social frente al sistema opresor vigente y a las iniciativas y formas de lucha que
desde allí se gesten; propiciará espacios de encuentro entre todos esos sectores sociales e
iniciativas populares que se sienten afectados por la situación imperante, y tratará de
descubrir, junto al movimiento social, los espacios y formas de confrontación que le permitan
a este movimiento ir tomando conciencia de que la superación de sus males sólo se dará si se
unen y construyen una fuerza social capaz de enfrentarse al actual sistema de dominación de
clase.

2) UNA NUEVA RELACIÓN CON EL MOVIMIENTO POPULAR

a) Respeto a su desarrollo autónomo
75. Si pensamos que la lucha práctica es fundamental para hacer avanzar la conciencia
popular, nuestro instrumento político debe expresar un gran respeto por el movimiento
popular; debe contribuir a su desarrollo autónomo, dejando atrás todo intento de
manipulación. Debe partir de la base de que los cuadros políticos no son los únicos que tienen
ideas y propuestas y que, por el contrario, el movimiento popular tiene mucho que ofrecer,
porque en su práctica cotidiana de lucha va aprendiendo, descubriendo caminos, encontrando
respuestas, inventando métodos, que pueden ser muy enriquecedores.
b) Partir de sus motivaciones
76. Por otra parte, es un gran error pretender conducir al movimiento de masas con el método
de ordeno y mando, llegar a ellas con esquemas preelaborados. El papel del instrumento
político es el de orientar, no el de suplantar. Tenemos que luchar por eliminar todo
verticalismo que anule la iniciativa de la gente, porque la participación popular no es algo que
se pueda decretar desde arriba. Sólo si se parte de las motivaciones de la gente, sólo si se le

32 . Que Althusser califica de “máquina de dominar, controlar y manipular”
33. Marta Harnecker, La izquierda en el umbral del Siglo XXI. Haciendo posible lo imposible, op.cit. pp.301-303, párrafos 1059-1068.


hace descubrir a ella misma la necesidad de realizar determinadas tareas, sólo si se gana su
conciencia y su corazón, estas personas estarán dispuestas a comprometerse plenamente con
las acciones que emprendan. Por eso es tan importante incorporar a las bases al proceso de
toma de decisiones, eso quiere decir que hay que abrir espacios para que la gente se exprese.
c) Aprender a escuchar
77. Eso significa también que hay que aprender a escuchar; hay que hablar con la gente y, de
todo el pensamiento que se recoge ser capaces de hacer un diagnóstico correcto de su estado
de ánimo, sintetizar aquello que puede unir y generar acción, combatiendo el pensamiento
pesimista, derrotista que también existe. Debemos poner oído atento a todas las soluciones
que el propio pueblo gesta para defenderse o para luchar por sus reivindicaciones.
d) Las orientaciones no pueden ser presentadas como directivas externas
78. Sólo entonces, las orientaciones que se lancen no se sentirán como directivas externas al
movimiento y permitirán construir un proceso organizativo capaz de llevar, si no a todo el
pueblo, al menos a una parte importante de éste a incorporarse a la lucha y, a partir de ahí, se
podrá ir ganando a los sectores más atrasados, más pesimistas. Cuando estos últimos sectores
sientan que los objetivos por los que se combaten no sólo son necesarios, sino que es
posible conseguirlos como decía el Che, se unirán a la lucha.
e) Que la gente se sienta protagonista
79. Cuando, por otra parte, la gente comprueba que son sus ideas, sus iniciativas, las que
están siendo implementadas, se sentirá protagonista de los hechos, y su capacidad de
lucha crecerá enormemente.
f) De la conducción militar a la pedagogía popular
80. Después de lo dicho hasta aquí podemos comprender por qué los cuadros políticos de la
nueva época no pueden ser cuadros con mentalidad militar hoy no se trata de conducir a
un ejército, lo que no quiere decir que en algunas coyunturas críticas, pueda y deba hacer un
viraje en este sentido, ni tampoco demagogos populistas porque no se trata de conducir
a un rebaño de ovejas; los cuadros políticos deben ser fundamentalmente pedagogos
populares, capaces de potenciar toda la sabiduría que existe en el pueblo tanto la que
proviene de sus tradiciones culturales y de lucha, como la que adquiere en su diario bregar
por la subsistencia a través de la fusión de ésta con los conocimientos más globales que la
organización política pueda aportar. Debe fomentar la iniciativa creadora, la búsqueda de
respuestas.
81. Por desgracia, muchos de los dirigentes se educaron en la escuela de conducir a las masas
por órdenes y eso no es fácil de cambiar de un día para otro. Por eso no quiero crear una
sensación de excesivo optimismo. La correcta relación con los movimientos sociales está
lejos de haber quedado completamente resuelta.34
82. Esta revalorización de los movimientos sociales y la comprensión de que la conducción
se gana y no se impone, ha llevado a algunos sectores de la izquierda a buscar nuevas
fórmulas para conformar los frentes políticos que no sean una mera alianza entre partidos
políticos, sino que, a su vez, den cabida a la expresión de los movimientos sociales.

34. En el libro de Marta Harnecker, La izquierda después de Seattle, Siglo XXI, Madrid, 2000; se exponen las dificultades objetivas para lograr unificar los esfuerzos de la izquierda organizada en partidos y de la izquierda social.


3) ABANDONO DEL OBRERISMO
83. La nueva organización política debe tener en la mira no sólo la explotación económica de
los trabajadores, sino también las diversas formas de opresión y de destrucción del hombre y
la naturaleza que van más allá de la relación entre el capital y la fuerza de trabajo. Además de
los problemas de clase, deben preocuparle los problemas étnico-culturales, de raza, de
género, de sexo, de medio ambiente. No debe tener presente sólo la lucha de los trabajadores
organizados, sino también la lucha de las mujeres, de los indígenas, negros, jóvenes, niños,
jubilados, minusválidos, homosexuales, etcétera.35 Y no se trata sólo de asumir la defensa de
todos los explotados y discriminados, sino de comprender el potencial político radical y
transformador que existe en las luchas de todos estos sectores.36

4) INSTANCIA ARTICULADORA DE LAS DIFERENTES PRÁCTICAS SOCIALES EMANCIPATORIAS

84. La nueva organización política no debería buscar contener en su seno a los representantes
legítimos de todos los que luchan por la emancipación, sino esforzarse por articular sus
prácticas en un único proyecto político37 nacional.

5) ORGANIZACIÓN QUE PREFIGURA LA NUEVA SOCIEDAD

85. Una organización que pone el acento no tanto en la teoría que aporta sino en la práctica
social de los distintos sectores populares, debe cuidar que su propia práctica no se contradiga
con los valores de la nueva sociedad a los que se encamina. La organización como
prefiguración de la sociedad emancipada debe anticipar en su vida interna los valores de la
democracia, solidaridad, cooperación, camaradería. Debe proyectar vitalidad y alegría de
vivir.38

6) CONCLUSIÓN

86. Resumiendo, para hacer frente a los nuevos desafíos que nos plantea el siglo XXI
necesitamos una instancia política que, al mismo tiempo que levante un programa nacional
que permita aglutinar en torno a una misma bandera de lucha a amplios sectores de la
sociedad, promueva su transformación en protagonistas activos o sujetos constructores de la
nueva sociedad a favor de la cual se lucha.

35. Ver sobre este tema los planteamientos del Partido de los Trabajadores de Brasil en su I Congreso de 1991 (27 noviembre-1 de diciembre) en: Resoluçoes do 1º Congresso do PT.
36. H. Gallardo, Elementos para una discusión sobre la izquierda política en América Latina, revista Pasos Nº50, nov-dic 1993, p.29.
37. Enrique Rubio y Marcelo Pereira, Utopía y estrategia, democracia y socialismo, Ed. Trilce, Montevideo, Uruguay, 1994, p.151.
38. Hay varias otras ideas acerca de cómo tendría que ser la estructura interna de un instrumento político que se caracteriza por valorar la práctica social como un elemento fundamental para la constitución de los sujetos del proceso revolucionario. No puedo desarrollarlas aquí por falta de espacio, pero al menos quiero enunciarlas. Estoy pensando en una organización cuya militancia se reúna en torno a una comunidad de valores y un programa concreto. Que en lugar de tratar de homogeneizar a sus militantes respete las diferencias y contemple variadas formas de militancia. Que abandone los métodos autoritarios y cree espacios para el debate, respetando la existencia de corrientes de opinión, pero cuidando que no se transformen en partidos dentro del partido. Que constituya una dirección que respete la composición de las diversas corrientes internas. Que realice consultas o plebiscitos internos para que toda la militancia pueda pronunciarse frente a temas de interés para todos. Que ponga en práctica un real pluralismo.

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