“Instrúyanse, porque necesitaremos toda nuestra inteligencia. Conmuévanse porque necesitaremos todo nuestro entusiasmo. Organícense, porque necesitaremos toda nuestra fuerza.” A.Gramsci.

Chávez es factor de unidad de las fuerzas antiimperialistas del país

lunes, 19 de septiembre de 2011

No es una tarea fácil –y no es por falta de disposición– entrevistar al Secretario General del Partido Comunista de Venezuela (PCV), organización que en la actualidad constituye uno de los actores comprometidos en la construcción del “Polo Patriótico”, con el contexto del proceso electoral de 2012. Y no es fácil, porque el emblemático Partido del Gallo Rojo, siempre se encuentra en la mira de “tirios y troyanos”. Desde las filas del proceso, se ha acusado a los comunistas de darle armas al enemigo por sus posiciones encontradas con el Gobierno Bolivariano y la dirigencia del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), sobre la necesidad de una nueva y revolucionaria Ley Orgánica del Trabajo (LOT) o su solidaridad con la insurgencia colombiana, y desde la oposición, paradójicamente, se le acusa de ser un Partido “satélite del chavismo” o también llamado “del oficialismo”.
Para esclarecer cuál es realmente el Programa del PCV, su Línea Política y la evaluación que hace del momento histórico que atraviesa el país, consultamos a su máximo representante, Oscar Figuera.
En primer lugar, Figuera señaló con satisfacción que el saldo de este 14° Congreso del PCV, fue altamente positivo. “Ampliamos nuestro Comité Central, de 41 a 45 integrantes; incorporamos diez suplentes, que antes no teníamos, y consideramos muy importante la renovación de nuestro órgano de dirección en un 40%, con camaradas que vienen de los sectores obreros, campesinos, de la juventud, de las capas medias de profesionales y técnicos”, por tanto eso le permite asegurar que “estamos en mejores condiciones que antes para continuar avanzando en la correlación de fuerzas que nos permita consolidar la perspectiva del Socialismo en Venezuela”.


No cabe la menor duda que este 14º Congreso echó por tierra el argumento que de vez en cuando esgrimen tanto la derecha como los sectores anticomunistas dentro y fuera de la revolución, al decir que el PCV es un “Partido de maletín” que no “aporta caudales de votos”.
Sobre ese punto, Figuera enfatizó que “desde el punto de vista interno, se fortaleció nuestra estructura y se cohesionó la militancia en lo político y en lo ideológico. Precisamos en el terreno táctico y estratégico las líneas de nuestro trabajo revolucionario”.
“Este Congreso demostró que tenemos una inmensa disciplina como Partido y capacidad para un debate profundo”, resaltó Figuera, al tiempo que envió un profundo reconocimiento a toda la militancia por los esfuerzos realizados para la cristalización de esta actividad.
Por otra parte, el dirigente comunista se mostró satisfecho por el amplio respaldo que recibió el PCV en la instalación de su máximo evento político-organizativo, de las fuerzas que acompañan el proceso, como el PSUV, a través de una salutación vía telefónica y un mensaje por escrito de su presidente, el Comandante Chávez, de los movimientos sociales y sindicales y del movimiento comunista internacional.
“Hicimos la actualización de nuestro Programa político, en lo estratégico, y en la táctica fortalecimos nuestra Línea Política referida a la contribución que debemos hacer para la conformación de un frente amplio nacional patriótico, denominado “Polo Patriótico” por el presidente Chávez”, indicó.
Fase previa a la construcción socialista
“Aún no estamos en la fase de construcción del Socialismo, y lo decimos aunque a algunos dirigentes de la revolución no le gusta que lo digamos. Según nuestra percepción, estamos en una etapa de recuperación de nuestra soberanía, de los recursos materiales y culturales, de rescate de nuestras raíces históricas; eso nos permitirá acumular condiciones para cambiar la correlación de fuerzas y avanzar hacia la edificación del Socialismo”, destacó.
En su análisis, Figuera señala que lo que diferencia este momento histórico de otros menos favorecedores, “es que ahora desde las instituciones del Estado, desde el Poder Legislativo, se reivindica la necesidad de un proyecto socialista para superar el modelo de subordinación al capitalismo y al imperialismo en el que nos mantuvo el puntofijismo bipartidista”.
“Eso significa que todos los días se trabaja en la edificación de la conciencia colectiva del pueblo para que se comprenda la necesidad de liquidar el capitalismo a fin de alcanzar una sociedad de justicia, de igualdad, de solidaridad, que nos permita vivir en paz y en armonía sin explotadores ni explotados”, prosiguió.
Para la conquista de este objetivo, “el PCV considera que es fundamental la construcción de este frente patriótico antiimperialista que articule al conjunto de corrientes identificadas con un proyecto de carácter socialista en Venezuela”, explicó Figuera, subrayando que en esa búsqueda será necesario desplazar a los sectores de la pequeña, mediana y gran burguesía que hoy conducen en parte el proceso venezolano.
“En el PCV estamos convencidos de que no será posible marchar al Socialismo con los sectores reformistas, que incluso se han enriquecido y generado una nueva burguesía; no van a ser ellos quienes tracen la ruta hacia el Socialismo sino la clase obrera con su Partido, contando para ello con el liderazgo de Hugo Chávez”, expresó.


“No tenemos ningún problema con el nombre que se le ponga a esa alianza antiimperialista, puede ser Polo Patriótico como ha dicho el Presidente Chávez, pero lo que sí tenemos que evaluar es cómo va a estar conformado ese bloque que debe ser una fuerza unitaria y un instrumento para la dirección colectiva, más allá de la coyuntura electoral”, aseveró.
“En ese Polo debe abordarse de manera crítica y autocrítica la continuidad del avance del proceso revolucionario”, subrayó el dirigente comunista.
Tergiversación y manipulación mediática
Figuera no vacila en reconocer la intencionalidad de la prensa burguesa y, según su criterio, de algunos medios de la revolución, en generar cierto ruido mediático para crear roces en la alianza patriótica, de manera especial cuando el PCV fija posición con respecto a temas “espinosos” como la nueva Ley Orgánica del Trabajo, la Ley de Consejos Socialistas de Trabajadores y Trabajadoras y la lucha armada en Colombia.
En ese sentido, Figuera dice que no tienen ningún temor de generar polémica porque la “verdad es y será siempre revolucionaria”. “Por eso, este proceso necesita a las y los comunistas y nosotros necesitamos fijar determinadas posiciones, cuando consideramos que somos consecuentes con los principios de nuestra militancia”, sostuvo.
“Como marxistas-leninistas, analizamos la realidad concreta para hacer las propuestas que consideramos correspondientes a fin de mejorar lo que hay que mejorar y corregir sobre la marcha”, y se refirió a la necesidad de “no ser complacientes con la realidad”. Para él, es menester utilizar la crítica y la autocrítica como instrumento diario para el trabajo político revolucionario a fin de evaluar las contradicciones y poder avanzar.
“Hay dirigentes, a los que no les gusta oír este tipo de reflexiones. Pero creemos que hay que decirle siempre la verdad al pueblo venezolano; ahí está la clase obrera, la juventud patriota, la intelectualidad progresista, los factores de avanzada que con el liderazgo de Chávez podemos avanzar en la generación de condiciones que nos conduzcan al Socialismo”, expresó.
“De lo contrario, si es la pequeña burguesía la que conduce el proceso, se impondría un socialismo reformista, que finalmente sería una socialdemocracia como sucedió en España, con el PSOE, o en Chile, con la Concertación”, refirió.
Figuera recordó que todavía hay quienes apuestan en Venezuela por edificar un “capitalismo con rostro humano”. “El capitalismo no tiene rostro humano, es depredador, asesino”, recalcó.
Por esa razón, considera necesario que se aprueben los instrumentos jurídicos que consoliden el empoderamiento de la clase obrera, como la nueva y revolucionaria LOT y la Ley de los Consejos Socialistas de Trabajadores y Trabajadoras. “Esos son para nosotros temas fundamentales que no se inscriben en el terreno de las reivindicaciones materiales y sindicales, sino en las conquistas políticas de la clase obrera, en el movimiento de control obrero, en la recuperación de la organización sindical clasista”.
“Si eso significa que tengamos algunas diferencias con sectores oficiales, estamos dispuestos al debate fraterno pero franco, con profundidad y sin claudicar en nuestras posiciones”, afirmó y reconoció que en el campo del internacionalismo proletario, el PCV continuará apoyando al pueblo colombiano en su lucha contra un Estado represor y proimperialista.
“Defendemos el derecho de las y los colombianos a levantar las banderas de la resistencia popular pero también de la lucha armada y en eso no tenemos medias tintas”, indicó.
No romperemos con Chávez
Oscar Figuera reafirmó que para el PCV, el liderazgo de Chávez tiene plena legitimidad. “Lo reconocemos sin ningún tipo de mezquindad, pero también decimos que existe un Partido Comunista en esta Patria, que tiene 80 años planteando la necesidad y luchando por el Socialismo en Venezuela”.
Y prosigue explicando que “nuestro primer momento de divergencia con el presidente Chávez, fue cuando convocó a que nos disolviéramos y nos incorporáramos al PSUV”.
Para ese momento, señala Figuera, en un Congreso Extraordinario, el PCV decidió que no se disolvería para integrarse en una organización policlasista porque “nuestra razón de ser, es la construcción del Socialismo y el avance hacia el Comunismo. Y el PSUV no es garantía de ese propósito; fue y es nuestra percepción”.
“Lo que sí puede asegurar el PSUV, es la conformación de una alianza nacional antiimperialista, de la cual formamos parte los comunistas junto con otras fuerzas políticas que han surgido de la expresión de diversos sectores y capas progresistas de la sociedad”, afirmó.
“No romperemos con Chávez, porque estamos convencidos de que el enemigo a vencer es el imperialismo norteamericano y, frente a esto, actualmente, el único factor de unidad de las fuerzas antiimperialistas del país es el presidente Chávez”, dijo de manera contundente.
Tres flagelos
Al ser consultado sobre tres temas que están en la agenda colectiva: inseguridad, corrupción y vivienda, Figuera ofreció la lectura que los marxistas-leninistas tienen de esta problemática.
“La inseguridad es un problema. La derecha y la oposición lo magnifica, pero eso no quiere decir que no exista y es un asunto grave”, expresó.
Figuera indicó que el PCV considera que las medidas que se han tomado al respecto, la creación de la Policía Nacional, depuración de los cuerpos de seguridad, el surgimiento de la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad, serán efectivas a futuro. Sin embargo, no tiene reparos en decir que quizás se han producido de forma tardía para enfrentar un serio problema estructural generado por décadas de exclusión social y por la infiltración de la violencia paramilitar en nuestras barriadas.
El parlamentario comunista además manifestó que en el tema de la seguridad y en el eléctrico, hay que hacer un llamamiento a que no prevalezca la impunidad porque ¿dónde están los millones de dólares que se destinaron a lo largo de estos once años a las empresas eléctricas?
“Creemos que quienes estuvieron al frente de Cadafe y otras instituciones, deben responder por lo que hicieron o no con esos recursos. De la misma forma ¿quiénes permitieron que nuestras cárceles se trasformaran en centros de dirección delincuencial? Eso hay que investigarlo y sancionar a quienes sea necesario”, prosiguió.
“Aplaudimos los resultados de la Gran Misión Vivienda pero también consideramos que se debe ahondar en lo que respecta al reordenamiento urbano y al asunto de la propiedad de los terrenos urbanos, porque la tierra es un bien colectivo”, indicó y a su vez reconoció el papel importante que en la materia desempeñan los Comités de Tierras Urbanas.
Sobre la corrupción, dijo que “mucha gente nos dice que creemos que los Consejos de Trabajadores son una panacea, y no es así, pero quiénes mejor que ellos para velar por la transparencia en los procesos de producción dentro de las empresas. La corrupción en Venezuela se convirtió en una forma de acumulación de capital y, para combatirla, hace falta la organización popular y obrera”.
“Es imprescindible que reconozcamos las inmensas conquistas que hemos obtenido en estos once años, pero también es fundamental que señalemos lo que no está bien. Reconocer los problemas para buscar soluciones e impedir que se instalen dinámicas que frenen o reviertan los avances de este proceso también es trascendental”, concluyó.

No somos Libia
Sobre la agresión imperialista y el genocidio que EEUU y sus aliados de la OTAN, cometen contra el pueblo libio, Figuera manifestó que en este lado del mundo “la situación no es la misma, ni puede compararse el liderazgo de Chávez con el de Gadafi”.
Para el líder sindical, la agresión en el Norte de África estuvo relacionada con la falta de articulación de la Unión Africana y la postura ambigua de la Liga Árabe, que permitió la agresión militar.
“En la realidad de hoy en América Latina, consideramos que es difícil que se produzca una intervención militar directa en cualquiera de nuestros países. Aquí a través del ALBA, la UNASUR, la proyectada CELAC, el hemisferio ha logrado consolidar niveles de autonomía frente a la imposición de las políticas imperialistas”.
Por supuesto, no es descartable, a su juicio, que el imperialismo estadounidense prepare una agresión contra la Revolución Bolivariana. “Claro que hay indicios de esas intenciones. Nuestro deber es prepararnos para la defensa de la soberanía y es vital desarrollar acciones de carácter preventivo en el ámbito continental. Eso lo tiene muy claro el presidente Chávez. Aquí estamos dando la batalla por continuar en la dinámica de la construcción de un mundo multipolar. En ese sentido, los comunistas nos hemos planteado profundizar el trabajo internacional del PCV, con los Partidos Comunistas y los movimientos sociales del mundo, y en especial de América Latina y el Caribe, porque la primera acción es la preventiva y radica en la capacidad que tengamos de construir mecanismos para lograr acuerdos políticos, culturales, sociales, militares que le puedan demostrar al imperialismo que un ataque contra cualquiera de nuestros países constituirá una agresión contra todo el continente”.

Vídeo: http://www.youtube.com/watch?v=ZbnJIdiwvxs&feature=player_embedded
http://prensapcv.wordpress.com/2011/09/18/video-oscar-figuera-%E2%80%9Cchavez-es-factor-de-unidad-de-las-fuerzas-antiimperialistas-del-pais%E2%80%9D/

Entrevista a Oscar Figuera, Secretario General del Partido Comunista de Venezuela
Tribuna Popular

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Estados Unidos: Nueva fase imperial

lunes, 5 de septiembre de 2011

Estados Unidos: Nueva fase imperial
Tenemos dos males internacionales. Prevalecen la globalización neoliberal en la economía y el pragmatismo invasor-militar en la política; la lucha por las ideas está casi muerta.
Carlos Angulo/ Argenpress / 03/09/2011
¿Por qué no se llamó a los cascos azules de la ONU como buscadores de la paz en Libia? ¿Por qué la intervención de la OTAN y la destrucción mediante un bombardeo inmisericorde, y por qué nuestro silencio?

Lo peor es el silencio, la aceptación plena de las noticias sin haberse formado un criterio de lo que realmente ocurre. Las noticias llegan a nuestros hogares sin pedir permiso. Luego la costumbre es repetir la elaboración de medias verdades técnicamente difundidas. De esta manera “la verdad única” se impone, habla por nosotros y sólo entonces para los intereses imperialistas todo va en paz. Mediante esta especie de verdad oficial existe la democracia, la libertad, la justicia y el respeto a los Derechos Humanos. En consecuencia, Estados Unidos y las alianzas imperiales avanzan con la política de rapiña de los recursos naturales del mundo en medio de nuestro silencio. Y si no aceptamos esta realidad indiscutible, pues, simplemente, nos convertimos en los malos de la película y sin más ni más en sospechosos de terrorismo.



Tenemos dos males internacionales. Prevalecen la globalización neoliberal en la economía y el pragmatismo invasor-militar en la política; la lucha por las ideas está casi muerta. El primer mal nos ha llevado a una crisis económica insuperable a través de los mecanismos del “libre mercado,” donde la técnica de la especulación impuesta por los hombres más ricos del planeta y las empresas transnacionales significa más pobreza terrenal; tal avaricia usurera no llega a ser un sistema económico por cualquier lado que se le mire, sin embargo, rige por encima de los gobernantes. El segundo mal nos conduce a las guerras de la usurpación, el botín y el pillaje; del abuso injustificado, la ilegalidad y el neocolonialismo; como se observa esta agresión a los pueblos del mundo está basada en la superioridad de la alta tecnología militar y el poder financiero imperial. ¿Acaso, esta política es el Nuevo Orden Mundial? ¿Está la Comunidad Internacional perdida? ¿Debemos resignarnos a esta situación realmente existente?

La guerra de Irak comenzó con una mentira enorme, la existencia de armas de destrucción masiva nunca poseídas ni halladas. Sin aprobación del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, George W. Bush formó su propia coalición político-militar con anuencia del británico Tony Blair y el español José María Aznar, luego invadió Bagdad y ocupó el país entero sin medir consecuencias. Para centenares de miles de víctimas, entre asesinados, desaparecidos, refugiados y fugitivos, se usa el eufemismo de “daños colaterales.” Esta estratagema guerrera constituyó y constituye un negocio multimillonario pagado por los iraquíes en petróleo, donde el gobierno títere impuesto por la ocupación militar extranjera es calificado de patriótico, liberador y democrático. Hoy en día, el ex analista de la CIA, Ray McGovern, afirma que generales, políticos y contratistas del Departamento de Defensa son los beneficiarios de las guerras en Irak y Afganistán, y añade que el presidente Barack Obama es un “prisionero de este complejo industrial militar.”

La invasión a Afganistán se inicia como una cruzada contra el terrorismo. La justificación fue el terrible, irracional e inadmisible ataque del 11 de Septiembre, 2001, en territorio de Estados Unidos, a las torres gemelas de New York, el Pentágono y el avión de American Airlanes en Pennsylvania. La OTAN tomó a su cargo la acción bélica con acuerdo de la ONU. Esta invasión y ocupación militar lleva diez años, Osama Bin Landen está muerto. Lo que sigue en discusión es si se necesita invadir, ocupar países soberanos y colocar gobiernos títeres, para acabar con el terrorismo y las organizaciones fundamentalistas como Al Qaeda. Y, ahora, a fin de entender la política del pragmatismo invasor-militar del imperialismo, cuya expresión principal se da en el Medio Oriente y África, debemos observar los mayúsculos intereses económicos que se mueven alrededor del control de la producción petrolífera mundial y de la energía. Téngase presente que en un desliz de sinceridad el congresista estadounidense del partido demócrata, Ed Markey, declaró a la cadena MSNBC: “Bueno, estamos en Libia a causa del petróleo.”

Precisamente, Libia, otro país soberano, viene siendo invadido por fuerzas militares extranjeras. Estados Unidos a través de su instrumento militar llamado OTAN interpretó el encargo de mediar, en un supuesto conflicto interno en Libia, con la autorización a bombardear ciudades, destruir las defensas militares, apoyar y armar a los “rebeldes” y tomar la capital Trípoli eliminando a Muammar Al Gaddafi, el gobernante de la llamada revolución verde que terminó con una monarquía colonial en 1969. La resolución adoptada por Naciones Unidas a fines de marzo pasado, sin escuchar a los observadores internacionales, establecía la necesidad de un “bloqueo aéreo” en Libia, de ninguna forma la destrucción de la que es objeto para apoderarse de ese país por parte de Estados Unidos y sus aliados, potencias extranjeras con intereses económicos concretos en esa parte del continente africano. En realidad la intervención armada de la OTAN ha creado una “guerra civil” entre las fuerzas leales al gobierno y un conjunto de mercenarios y políticos oportunistas, listos a establecer un régimen títere al estilo de Irak o Afganistán, ya que el autotitulado Consejo Nacional de Transición y los “rebeldes” dejan de existir si la OTAN se retira. Este es un escenario muy distinto al ocurrido en Egipto con el derrocamiento de Mubarak, en Libia no existe presencia activa de la población postulando el destronamiento de Gaddafi.

Ciertamente, la nueva fase imperial de Estados Unidos emerge nítida con la intervención armada en Libia. Y no se trata sólo de apropiarse del petróleo que ya lo tienen sino de establecer el AFRICOM - Comando Militar de Estados Unidos para África, actualmente con sede en Stuttgart, Alemania, tal como lo señaló, en una entrevista, el economista franco-egipcio, Samir Amin. Los medios de comunicación masiva en el mundo, todos bajo el control militar, de “seguridad” y económico, acompañan esta política de guerra de rapiña neocolonialista mediante una red de mentiras. Volverán a contar la historia de los “vencedores” con sus incontables “daños colaterales” y volverán a achacar los más horribles crímenes y las violaciones de los Derechos Humanos, por supuesto, al derrotado. Con esta política cada vez más descarada y cínica, la de una doble moral si aún existe alguna en la Casa Blanca, todos los países del mundo viven desprotegidos totalmente. En América Latina no debemos olvidar las agresiones imperialistas contra Cuba, Chile de Allende, Venezuela, Honduras, en la Nicaragua sandinista con los “contras”, como tampoco las invasiones en Panamá y Santo Domingo. Mucho cuidado con los conflictos artificiales creados por la CIA o las “guerras civiles” como por ejemplo en Colombia para establecerse con sus soldados y mercenarios. Siempre debemos estar alertas y nunca silenciosos.

Un nuevo orden mundial es posible, pero todavía esta expectativa no está en el camino deseado. Depende de nosotros mismos encontrar el camino.


Carlos Angulo Rivas es poeta y escritor peruano.
http://www.argenpress.info/2011/09/estados-unidos-nueva-fase-imperial.html

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Por el derecho al trabajo

martes, 23 de agosto de 2011

Comunicado de las Mesas Ciudadanas de Convergencia y Acción.
El paro sigue siendo de manera destacada el principal problema para la sociedad española(1). Es la mayor prueba del fracaso del capitalismo neoliberal y por sus amplios efectos sociales (pérdida de vivienda, etc.) es el factor de malestar social y político más importante.
La dimensión del paro en España es dramática por su cuantía y duración. Según la última EPA(2) el paro sigue afectando a 4.833.700 personas, el 20,89% de la población activa doblando la media de la Unión Europea (9,9), el paro juvenil alcanza el 43,5%, en 1.367.500 hogares todos sus miembros activos están desempleados, el paro de larga duración(3) afecta a 2,1 millones de personas, y más de 1,5 millones no perciben prestación de desempleo. En fin el propio ministro de trabajo reconoce que la situación de paro masivo durará una década, con lo cual el incremento de la pobreza relativa que se ha producido se disparará a niveles tercermundistas…

La perspectiva de un agravamiento de la crisis económica, de una recaída en la recesión, incrementará notablemente la cifra de desempleo y el malestar social.
Las políticas de ajuste que se imponen desde Bruselas, el desarrollo del “pacto por el euro”, suponen echar más leña al fuego y va a tener trágicas consecuencias sociales. El empeoramiento de la Ley de Renta Mínima de Inserción(4) por el Gobierno de la Generalitat de Catalunya y la operación “veraniega” de criminalización de sus beneficiarios, así como el drama social ocasionado a decenas de miles de personas es una muestra de lo que nos enfrentamos.
Las Mesas ciudadanas para la Convergencia y la acción hemos de ser capaces de dinamizar la lucha contra el paro, la precariedad y los derechos sociales, respondiendo así a la principal preocupación de la ciudadanía. Debemos proponer a los movimientos sociales y ciudadanos, 15M, sindicatos, etc., iniciativas de movilización en defensa de aquellas reivindicaciones y alternativas que tienen un amplio consenso entre el movimiento de personas en paro(5):
  • Por el derecho al Trabajo digno y estable. Reparto de la riqueza y el trabajo. Reducción drástica de la jornada de trabajo sin reducción de salario.
  • Prestación de desempleo indefinida. Por una Renta ciudadana garantizada(6) para todas las personas con bajos o nulos ingresos (tomando como referencia la renta básica existente en Euskadi, como derecho indefinido, y de una cuantía mínima de 658 euros/mes).
  • Desconexión del “Pacto por el euro”. No a los recortes sociales. Políticas fiscales progresivas. Incremento de la presión fiscal directa a la media de la UE-15.
  • No al desahucio de la vivienda. Por un parque público de vivienda de alquiler que garantice el derecho a una vivienda digna. Por la “dación” en última instancia. El 25 de Septiembre todas y todos a las calles en las manifestaciones convocadas por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, en apoyo a sus justas reivindicaciones.
Por la ruptura con el neoliberalismo y la construcción de una economía pública y solidaria al servicio de las personas.
Promotora estatal de las Mesas Ciudadanas para la Convergencia y la Acción
Agosto de 2011
Notas:
(1) Encuesta CIS Junio 2011 el paro supone principal problema para el 82,5% de los encuestados.
(2) La Encuesta de Población Activa (EPA) del 2º trimestre 2011 señala un pequeño descenso del desempleo de 76.500 respecto de la anterior.
(3) Se considera desempleo de larga duración al permanecer en paro más de 1 año.
(4) Ver anexo Hoja denuncia Asamblea trabajadores/as en paro de Barcelona.
(5) Ver moción base aprobada por la Plataforma unitaria que impulso la II Marxa contra el paro en Catalunya y que contó con la participación de un amplio abanico de organizaciones sociales, políticas, entidades ciudadanas, así como los principales sindicatos.
(6) La Renta Ciudadana garantizada es un derecho establecido en el cap.1, artículo 24.3 del “Nou Estatut” de Catalunya, pendiente de desarrollar… y que probablemente exista con otras denominaciones en otras comunidades. En Euskadi se denomina Renta básica y es un derecho. Cabe plantearse un objetivo unificador a escala de estado.


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Solidaridad con la Revolución Bolivariana de Venezuela y los procesos del ALBA

lunes, 4 de julio de 2011

Hoy día 4 de julio, a las 10 de la mañana, se creó en el Centro de Prensa Internacional, en la Habana la Coordinadora Internacional de Solidaridad con la Revolución Bolivariana de Venezuela y los procesos del ALBA. Para adherirte, hazlo a: cordivenalba@yahoo.es
COORDINADORA INTERNACIONAL  DE SOLIDARIDAD
CON LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA DE VENEZUELA,
 PAISES Y PROCESOS DEL ALBA
 
La raíz de la Revolución Bolivariana se inició con las batallas y luchas por las gestas  independentistas desde el siglo XIX, liderados por los Libertadores Simón Bolívar, José Martí, así como otros que fueron y son Padres de Patrias de América Latina y el Caribe. Los objetivos y sueños de estas luchas fueron por la Gran Colombia, por la Patria Grande de Nuestra América.  
Otros antecedentes fueron marcados por las décadas de luchas de los años 60, 70, y 80 del siglo pasado con el auge de los  Movimientos de Liberación  Nacional contra los regímenes dictatoriales reaccionarios, servidores del imperialismo.
Así como, las luchas de los años de la década del 90, que culminó con la victoria de la  Revolución Bolivariana del 1998 en Venezuela, encabezada por el presidente Hugo Chávez. Con esta victoria,  se marcó un punto de inflexión en el Continente Americano. Con su arribo a la escena política nacional, continental e internacional la hegemonía de los Estados Unidos se vio amenazada, después de casi una década de consolidación del orden unipolar que provocó la caída de la Unión Soviética y el campo socialista europeo.
Con el paso de los años la Revolución Bolivariana ha contribuido a crear una nueva correlación de fuerzas económicas, políticas e ideológicas en Nuestra América y el mundo.
« Nuevos proyectos de unidad e integración continentales como: la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), Petro-Caribe, Telesur, Petrosur, el Banco del Sur, UNASUR, así como la nueva y la más integradora organización continental por nacer, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, (CELAC); se ha venido fortaleciendo y generando un nuevo ordenamiento político-económico en la región.
« El liderazgo de la Revolución Bolivariana y sus aliados, fundamentalmente la Revolución Cubana, jugaron un papel decisivo en la derrota política del proyecto imperial del ALCA.
« La Revolución Cubana, faro de los procesos emancipadores latinoamericanos y caribeños, ha jugado un rol fundamental en la solidaridad mutua, el intercambio y la complementariedad con la Revolución Bolivariana.
« La Revolución Bolivariana, con sus políticas y estrategias internacionales, ha desempeñado un papel clave en el fortalecimiento de la OPEP a finales de la década de los 1990, y ha impulsado la creación de organismos regionales energéticos independientes para el desarrollo de Nuestra América.
« El rol decisivo de la organización de los países No-Alineados liderados por Cuba, recibió un apoyo significativo con la incorporación de Venezuela.
« La Revolución Bolivariana ha traído considerables beneficios para el pueblo venezolano: Constitución democrática y participativa, dando paso a una transformación estructural política, económica y jurídico-social, que se expresa en materia de salud, seguridad social, educación, cultura y deporte.
« Entre sus importantes logros destacamos: Venezuela es el 2do. Territorio libre de analfabetismo en América Latina, el proceso de nacionalización de sus recursos naturales y energéticos, la nacionalización de las comunicaciones, recuperación y entrega de tierras a campesinos, entre otros.
 
Frente a estos avances y el papel estratégico que representa para el continente y el mundo, el imperialismo no ha cesado en sus agresiones y campañas desestabilizadoras contra la Revolución Bolivariana. Estas agresiones y  campañas se han manifestado con el Plan Colombia, el intento de golpe de estado del 11 de abril de 2002 y el paro petrolero en Venezuela. La presencia de la IV Flota estadounidense en aguas del Caribe, el golpe de estado en Honduras (ataque directo al ALBA), los intentos de golpe en Bolivia y Ecuador, la creación de nuevas bases militares en Colombia, Panamá y Costa Rica y recientemente la agresión del imperio norteamericano mediante las sanciones contra la empresa estatal petróleos de Venezuela PDVSA.
La intensa y permanente campaña mediática nacional e internacional contra la Revolución Bolivariana y su líder principal Hugo Chávez Frías,  tiene entre otros objetivos, desvirtuar los logros sociales y económicos alcanzados, minar la unidad de los pueblos, gobiernos progresistas y partidos políticos de izquierda, así como movimientos sociales, crear corrientes de opinión de supuestos sectores de “clase media” a los que muestran como víctimas del “populismo”; vaciar de contenido del pensamiento bolivariano, martiano, y de los próceres de Nuestra América, fomentar el racismo y negar la presencia  y cultura de nuestros pueblos originarios, intentando mostrar como inviable el Socialismo del Siglo XXI.
El imperialismo norteamericano y europeo contempla la coyuntura electoral que se dará en nuestros países del ALBA y América Latina como el momento clave para intensificar su accionar desestabilizador e injerencista.
En una situación mundial como la actual, donde el imperialismo ha iniciado una nueva guerra, esta vez contra Libia (un país árabe, miembro de los Países No Alineados, de la OPEP y la Unión Africana) y la situación explosiva en el mundo Árabe y países islámicos en el Medio Oriente, Norte de África, el Suroeste Asiático y las movilizaciones de los movimientos sociales en Europa, manifiesta hasta dónde pretende desvirtuar los procesos revolucionarios y libertarios de los pueblos.
Por tanto se llama a todas las fuerzas progresistas y democráticas del mundo a sumarse al apoyo y la solidaridad con los procesos revolucionarios en América Latina y El Caribe,  particularmente con la Revolución Bolivariana de Venezuela. 
Unidos en la convicción y la voluntad de trabajar en solidaridad internacional con la Revolución Bolivariana de Venezuela  y su líder Comandante Hugo Chávez, hemos constituido una Coordinadora Internacional  de Solidaridad con la Revolución Bolivariana de Venezuela, con Cuba, Bolivia, Nicaragua, Ecuador, San Vicente y las Granadinas, Domínica y Antigua y barbuda, así como, con todos los procesos del ALBA.  
Llamamos a los hombres y mujeres del mundo, en especial a los de Nuestra América, a sumarse a este esfuerzo y constituir en sus países, sedes de la Coordinadora Internacional para el desarrollo de todo tipo de actividades solidarias, bolivarianas y antiimperialistas.
Proponemos dar a conocer los logros de la Revolución Bolivariana, del ALBA y de los países con gobiernos progresistas en la región.
Solicitamos el apoyo de los medios de prensa para divulgar la verdad de la realidad de nuestros pueblos.
Integran la Coordinadora Internacional intelectuales, profesionales, asociaciones de residentes y representantes sociales y políticos de: Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Cuba, Chile, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, Francia, Italia, Líbano, Nicaragua, Palestina, Perú, Puerto Rico, República Árabe Saharaui, Turquía, Venezuela, …, así como las siguientes organizaciones:
Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), Organización de Solidaridad de los pueblos de África, Asia, y América Latina (OSPAAAL),  Movimiento Cubano por la Paz, Asociación Cubana de Naciones Unidas  (ACNU),  Centro de Estudios Martianos, Sociedad Cultural José Martí, Unión Árabe de Cuba, Casa memorial Salvador Allende, Casa de Asia, Misión de Puerto Rico en Cuba, Casa Museo Simón Bolívar, Centro Memorial Martin Luther King, Liga Islámica de Cuba, Casa de África, Asociación Caribeña de Cuba, Casa del ALBA Cultural, Comité Internacional por la Libertad de los Cinco,...

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Notas sobre la democracia socialista

lunes, 9 de mayo de 2011

Hace pocos días terminaron las sesiones del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, ha dejado un creciente optimismo cauteloso en las grandes mayorías ciudadanas que respondieron una vez más a la convocatoria de los comunistas cubanos, ratificando de ese modo, no solo la confianza en el papel que puede jugar la organización política en las transformaciones imprescindibles en la sociedad cubana en un mundo cambiado y cambiante, sino confirmando el tumbo socialista de la sociedad cubana.

La participación popular en el análisis de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución no obedece a un impulso inercial, no fue una participación formal, constituyó la expresión de lo más importante que ha cambiado en Cuba con la revolución de 1959: la cultura del pueblo, la conciencia alcanzada por una sociedad que sitúa los problemas en su justo lugar, confía en sus propias fuerzas y sabe que solo conservando la unidad, Cuba puede mantener las principales conquistas alcanzadas por el pueblo.
Pero la propia unidad es solo una premisa, del mismo modo que los Lineamientos por más que son expresión del pensamiento crítico de la sociedad cubana sobre los cambios necesarios, si no se realizan quedan solo en un documento más. Se necesita un sistema económico viable, eficiente, propio, un traje a la medida de nuestro país, de sus condiciones y premisas, de sus necesidades, aspiraciones, costumbres, principios políticos, historia y cultura.
El marco del debate popular también fue claramente entendido por el pueblo: este no es sino el principio de una serie de otras transformaciones que continuarán en lo económico, pero que también tocarán aspectos trascendentales de la organización jurídica y política del país.
Un congreso muy esperado El VI congreso del Partido Comunista de Cuba ha sido quizá el congreso más esperado por las grandes mayorías ciudadanas del país acostumbradas a su realización regular y dadas las circunstancias particulares en que ha tenido lugar. Por su trascendencia, el VI congreso emula en importancia con el primero en 1975 y el cuarto en 1991.
Cuando como ocurre en Cuba por circunstancias históricas y políticas existe un único partido político, este solo puede constituirse y actuar como una institución democrática si incluye dentro de su concepción estratégica y manejo táctico a toda la ciudadanía, garante en última instancia de la lucha contra el oportunismo de todo tipo.
En efecto, si es el único partido y por derecho constitucionalmente codificado fuerza rectora superior de la sociedad cubana, habrá casos de personas que quieran pertenecer a él para servirse de su prestigio y mandato constitucional y no precisamente para prestigiarlo con su conducta y entrega.
Los repetidos momentos de consulta popular auspiciados por el partido para rehacer y consolidar el consenso no han sido todos iguales, no han tenido la misma calidad, ni la misma importancia y trascendencia; señalo como los más destacados el debate del anteproyecto de Constitución de la República de Cuba, el de los documentos del primer congreso del partido, el que discutió el Llamamiento al IV congreso, los parlamentos obreros en 1991 y el que acaba de realizarse sobre los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, recientemente aprobados por el VI Congreso con el masivo e indiscutible aval de una millonaria participación ciudadana.
Vale recordar que el proyecto de estos lineamientos fue elaborado teniendo en cuenta los resultados de una muy amplia y enriquecedora discusión del texto del discurso del Presidente Raúl Castro el 26 de Julio de 2007 en el que reconoció la necesidad de cambios estructurales en la sociedad cubana.
La ausencia en los medios Las virtudes de aquel debate preparatorio del más reciente, sin embargo, fueron opacadas por la inexistencia de los contenidos de ese proceso de discusión en los medios de comunicación del país. Salio tan poco de ese debate que lo divulgado solo sirvió para destacar la ausencia.
Al publicarse los lineamientos para el segundo proceso de análisis por el pueblo se tuvo alguna información ya mediada y resumida por los redactores del documento, pero se perdió el efecto educativo, la función esclarecedora y el fijador que habría proporcionado como saldo la divulgación oportuna de los puntos de vista del pueblo.
En el Informe Central al VI Congreso se ratificaron los acuerdos del partido sobre la política informativa, uno de esos documentos que fueron a dormir el sueño eterno de las gavetas. El reconocimiento del grave error que significa no aprovechar las enormes potencialidades de los medios de comunicación cubanos para enriquecer la subjetividad ciudadana con el tratamiento abierto de los problemas es el primer paso para rectificarlos.
Obviamente, no será sencillo. Entre las poderosas fuerzas internas que es preciso desafiar para continuar la obra revolucionaria está la de los intereses espurios y el oportunismo que impiden la necesaria transparencia en el conocimiento de lo más importante del acontecer social. El primer secretario del comité central del partido quien había ratificado en la clausura del sexto período de sesiones de de la séptima legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular ser un defensor a ultranza de acabar con el secretismo, lo expresó así en el informe central:
“En la consecución de este empeño la prensa cubana, en sus diferentes formatos, está llamada a jugar un papel decisivo con el esclarecimiento y difusión objetiva, constante y crítica de la marcha de la actualización del Modelo Económico, de modo que con artículos y trabajos sagaces y concretos, en un lenguaje accesible para todos, se vaya fomentando en el país una cultura sobre estos temas.
“En este frente se requiere también dejar atrás, definitivamente, el hábito del triunfalismo, la estridencia y el formalismo al abordar la actualidad nacional y generar materiales escritos y programas de televisión y radio, que por su contenido y estilo capturen la atención y estimulen el debate en la opinión pública, lo que supone elevar la profesionalidad y los conocimientos de nuestros periodistas; si bien es cierto que, a pesar de los acuerdos adoptados por el Partido sobre la política informativa, en la mayoría de las veces ellos no cuentan con el acceso oportuno a la información ni el contacto frecuente con los cuadros y especialistas responsabilizados de las temáticas en cuestión. La suma de estos factores explica la difusión, en no pocas ocasiones, de materiales aburridos, improvisados y superficiales.
“No menos importante será el aporte que nuestros medios de difusión masiva deben propiciar a favor de la cultura nacional y de la recuperación de valores cívicos en la sociedad.”
Lo cierto es que la prensa cubana está todavía lejos de reflejar el país real y no está a la altura de la cultura alcanzada por el pueblo, en particular de su cultura política. El que no se traten suficientemente los problemas del país en los medios no significa que no se traten, se tratan por la población en su actividad comunicativa cotidiana y no pocas veces a partir de informaciones imprecisas y deformadas en el proceso de comunicación.
Parte inseparable de este nuevo proceso de rectificación de la revolución cubana es el propósito de lograr un ejercicio periodístico y comunicacional en general a través de los medios que constituya un elemento democratizador de la vida del país al poner de modo directo en conocimiento de la ciudadanía, sin paternalismos estériles y deformantes, la información a la que tiene pleno derecho, lo que enriquecerá su subjetividad y hará más eficiente su participación.
El partido de todos los cubanos No es condición de la transición socialista la existencia de un solo partido político, como tampoco lo es la existencia de varios. Lo que sí es condición sine qua non es la democracia y la participación, que se realice la voluntad del pueblo, que el pueblo sea sujeto político y que siempre se trabaje para el pueblo.
El debate de los lineamientos confirmó un principio organizativo, ideológico y político para el trabajo del partido de todos los cubanos: si tenemos un solo partido este es el partido de sus militantes y de los demás ciudadanos, es el partido de todo el pueblo. Si alguien contrario a la ideología y los principios políticos del partido y de la revolución socialista emite su criterio con plena libertad en la convocatoria del partido, no podría ser más democrático el proceso, porque ofrece el espacio para todas las opiniones, las revolucionarias y socialistas que han sido mayoritarias en Cuba desde 1959 y para las que no lo son. En el Informe Central al VI Congreso Raúl Castro puso el ejemplo de 45 opiniones libremente expuestas en los debates, encaminadas a permitir la concentración de la propiedad, o sea a rebasar la frontera socialista de la iniciativa privada.
Sería imposible pensar en una sociedad justa y solidaria, si la lógica de su reproducción económica es la de acumular individualmente de manera ilimitada capital y poder. Los defensores de la ideología capitalista aluden que el socialismo es un fracaso inevitable, precisamente porque no da rienda suelta al enriquecimiento individual a costa del trabajo de otros, pero la cultura política
posibilita a las grandes mayorías en Cuba conocer bien y representarse con suficiente claridad las consecuencias de no tener límites a la propiedad privada. Por eso no primaron esos criterios que fueron aislados y minoritarios, sino que fueron mayoría abrumadora los dirigidos a la necesaria e impostergable transformación estructural de la economía y la sociedad cubana dentro de los principios socialistas.
Pero lo fundamental desde el ángulo del trabajo político del partido y de la necesidad de un cambio profundo de mentalidad es lo expresado por Raúl Castro: “…aunque como tendencia existió en general comprensión y apoyo al contenido de los lineamientos, no hubo unanimidad ni mucho menos y eso era precisamente lo que necesitábamos, si de verdad pretendíamos una consulta democrática y seria con el pueblo.”
Unanimidad y falsa unanimidad La unanimidad no es imposible, puede producirse por un determinado lapso de tiempo, en situaciones específicas y sobre aspectos concretos de la vida social, pero la unanimidad no es cotidiana ni permanente, es coyuntural, excepcional.
Lo que es cotidiano es la diferencia de opiniones y el conflicto. Uno de los aspectos del imprescindible cambio de mentalidad radica en ello precisamente: en reconocer las diferencias, el disenso, la diversidad de opiniones y el conflicto, por lo que se requiere desterrar el triunfalismo, la bucólica mentalidad del acomodamiento y la inercia burocrática, la intolerancia ante el criterio diferente, incluso el radicalmente opuesto, y aprender a dialogar, a solucionar las diferencias y los conflictos mediante la negociación que implica reconocernos iguales y no superiores a los demás, en ello precisamente radica la democracia socialista, que en modo alguno pone en peligro la unidad política ni la disciplina ni implica hacer concesiones de principio. Además, todo cuanto se ate o desate en la sociedad cubana tiene que regirse por la constitución socialista del país y por las leyes de la República y el partido debe ser el garante de eso, tal es precisamente su papel fundamental como fuerza rectora
superior de la sociedad cubana.
Quien no esté preparado para ese impostergable cambio de mentalidad estará -como suele decir un amigo- “parado por donde no pasa la guagua”. Las construcción de un Estado socialista de derecho exige un enfoque diferente de la relación individuo - sociedad.
Los pasos en esa dirección ya se han iniciado bajo la orientación de realizar las modificaciones requeridas en el plano legal para acompañar la rectificación en el modelo económico, las que junto con las requeridas en los métodos y estilo de trabajo político, permitirán avanzar en la necesaria articulación eficiente de las cuatro actividades fundamentales en la transición socialista: la socioeconómica, la organizativa, la jurídica normativa y la ideológica política.
Esta articulación dentro de su natural dinámica debe ser lo más armónica posible y desde que el socialismo es una sociedad que se construye conscientemente, constituye tarea del sujeto político velar por viabilizar la pronta adopción de los cambios que se requieran en cada momento, así como preverlos en la medida de lo posible. Eso y no otra cosa significa el llamado del Presidente cubano a “estar alertas, poner los pies y los oídos sobre la tierra.”
Sin temor a los cambios ni a las palabras Solo quien no sea genuinamente revolucionario puede temer a los cambios y a las palabras. La construcción de un Estado socialista de derecho es el correlato político - jurídico natural de los cambios socioeconómicos que entrañan el reconocimiento al papel del mercado y los cambios correspondientes en las características de las relaciones individuo - sociedad. “El Estado -dijo Raúl Castro el 18 de diciembre de 2010- regula sus relaciones con el individuo, pero el Estado no se tiene que meter en nada que sea pretender regular las relaciones entre dos individuos…”.
Esa es precisamente la tarea del Subgrupo Jurídico de la Comisión Permanente de Implementación y desarrollo, el cual, explica Raúl Castro en el Informe Central, “coordinará con los organismos correspondientes, en estricto apego a la institucionalidad, las modificaciones requeridas en el plano legal para acompañar la actualización del Modelo Económico y Social, simplificando y armonizando el contenido de cientos de resoluciones ministeriales, acuerdos del Gobierno, decretos-leyes y leyes y consecuentemente proponer, en su debido momento, la introducción de los ajustes pertinentes en la propia Constitución de la República.”
La relación de lo anterior con el ciudadano como individuo se evidencia en el párrafo siguiente: “Sin esperar a tenerlo todo elaborado, se encuentran en fase avanzada las normativas jurídicas asociadas a la compraventa de viviendas y de automóviles, la modificación del Decreto-Ley 259 para ampliar los límites de tierra ociosa a entregar en usufructo a aquellos productores agropecuarios con resultados destacados, así como el otorgamiento de créditos a los trabajadores por cuenta propia y a la población en general.”
El intercambio de mercancías y la psicología de intercambio de equivalentes que el primero reproduce en la sociedad exige el pleno reconocimiento de la propiedad personal, sin que esta se convierta en capital, en propiedad privada de medios de producción o servicios y de explotación del trabajo ajeno ampliándose al punto de predominar sobre la social, porque ese sería el momento de inflexión que impediría embridar al mercado y mantener el necesario blindaje frente a la presión osmótica del capitalismo circundante, que solo afectaría irremediablemente el sano desenvolvimiento de la sociedad en transición socialista, generando nuevamente su fractura profunda seguida por su absorción y con ello la pérdida de la independencia, de la justicia social conquistadas y de la capacidad de construir un proyecto propio de nación.
Es también la razón por la que no puede hablarse de socialismo sin un nuevo concepto de bienestar que eduque a las personas en el consumo saludable, la solidaridad, el equilibrio interno de la sociedad y de esta con la naturaleza, con el medio ambiente. Lo anterior relata el papel imprescindible de la educación, de los valores, de la ética en la sociedad en transición al socialismo, de la ideología socialista como coraza cultural frente al acoso constante de la ideología capitalista, con sus armas psicológicas, con la tentación consumista, con el individualismo y su engañosa libertad, ahora contando además con un sustrato más favorable en la sociedad cubana al abrirse un espacio mayor a las relaciones mercantiles.
Ese concepto de bienestar no significa ni mucho menos que el disfrute de todos los bienes que la sociedad produce sea igualitario, sino que se refiere esencialmente al rechazo del consumismo y del egoísmo. La sociedad en transición socialista tiene que reconocer el derecho (desigual como todo derecho) de personas con diferentes cualidades, aspiraciones y diferentes aportes a la sociedad a recibir de esta beneficios individuales en proporción correspondiente a su aporte, lo cual implica que los límites a la propiedad individual, personal, no pueden ser delineados burocráticamente, sino que solo pueden estar definidos por el consenso con participación de todos los ciudadanos activos, siempre bajo un principio socialista: es moral todo lo que se recibe como resultado del trabajo honesto, del aporte del ciudadano a la sociedad.
En la transición socialista es moral recibir más si se aporta más. Lo que resulta no solo éticamente inadmisible, sino también económicamente inviable es que no se corresponda el aporte con lo que el ciudadano recibe, sea por encima o por debajo.
Por tal razón, quienes tienen mayor capacidad, mayores responsabilidades y realizan un trabajo de mayor complejidad y requerido de mayores conocimientos, habilidades y experiencia no pueden diferenciarse de los restantes miembros del colectivo por una remuneración exigua, burocráticamente definida y muy por debajo de la importancia y valor real de sus aportes, lo que solo ha traído desmoralización y debilitamiento de la conciencia de la responsabilidad individual, además de desestimular la iniciativa y el deseo de avanzar y desarrollarse y no solo por razones puramente pecuniarias, sino y principalmente éticas.
El cambio de mentalidad exige igualmente un trato individual más consciente de los derechos de participación de la ciudadanía en todos los ámbitos sociales, económicos, políticos y culturales y consecuentemente el rechazo a la visión autoritaria y dogmática que parte de adelantar que todo lo que se diga o postule tiene que ser “naturalmente” entendido y aceptado por el ciudadano.
El mercado tiene aún un papel positivo que jugar en el proceso social, y en mi criterio lo tendrá por mucho tiempo. Será un papel ordenador con el que se identifica la prevaleciente psicología de intercambio de equivalentes. En efecto, en el socialismo se producen mercancías, aunque éstas tienen un signo diferente, están esencialmente marcadas por el plan y existen en el marco de una superestructura socialista vigilante. El intercambio de equivalentes que entraña la relación mercantil es aún necesario y lo será por mucho tiempo, él está en los fundamentos de la existencia del Estado más allá de la necesaria defensa de la soberanía y del espacio nacional en el que existe.
La sociedad en transición socialista es una sociedad donde los méritos juegan un decisivo papel, pero en lo tocante a la distribución del producto social, como tampoco en muchos otros aspectos, estos no pueden depender de decisiones arbitrarias de personas que consideren qué es meritorio y qué no lo es y en función de ello otorgar recompensas. El trabajo y los resultados del trabajo tienen una dimensión que traspasa su significado estrictamente económico, tienen una dimensión moral. Quien tenga mejores resultados porque previó mejor, organizó mejor, planificó mejor y trabajó mejor, debe ser recompensado por el funcionamiento normal del metabolismo socioeconómico de la sociedad en transición socialista al margen de los criterios que cualquier pueda tener al respecto.
Pero no puede reconocerse el mercado y no tener un correlato jurídico en el derecho al incremento de la propiedad personal, siempre que esta sea el producto del trabajo eficiente y honesto, realizado en el marco de las leyes vigentes y aceptado por el consenso popular.
Lo que está ocurriendo en el país es una profunda y necesaria reforma que es revolucionaria por su contenido y proyecciones, porque está dirigida a mantener el rumbo socialista, a separarse de la inercia capitalista.
Disenso, cambio, reforma, conflicto, mercado, Estado de derecho, etc., son palabras que dentro de un lenguaje, una cultura política y una ideología socialistas como lo es la de la revolución cubana cobran un significado propio totalmente diferente al que suelen adjudicarle los medios de prensa al servicio de las transnacionales y que predisponen a no pocos cortos de vista a rechazar los términos y dejárselos como propiedad privada a la ideología capitalista.
El VI congreso y la unidad nacional La construcción del socialismo en Cuba no tiene lugar en condiciones “de laboratorio”, o de aceptación por parte del primer mundo capitalista desarrollado y de los poderes hegemonistas nortecéntricos del derecho del pueblo cubano a tener y mantener el sistema político de su preferencia, plasmado en su constitución. Lo que ocurre es todo lo contrario, medio siglo de transición socialista en Cuba ha sido también la historia de repetidos ataques propagandísticos, psicológicos, políticos, diplomáticos, militares, sabotajes, atentados y una genocida y continuada guerra económica que ha pesado constantemente como freno colosal a la realización de las potencialidades de desarrollo socioeconómico del país. El solo hecho de mantener el rumbo socialista en un mundo predominantemente capitalista es ya una tarea que solo puede asumir un pueblo digno y culto.
La unidad de la nación es y será la garantía de poder enfrentar con todos y para el bien de todos esos enormes desafíos externos, pero también las poderosas fuerzas internas que encarnan los que no tienen interés, deseos ni capacidad para asumir las transformaciones impostergables.
“Estamos convencidos -expresó Raúl Castro- de que lo único que puede hacer fracasar a la Revolución y el socialismo en Cuba, poniendo en riesgo el futuro de la nación, es nuestra incapacidad para superar los errores que hemos cometido durante más de 50 años y los nuevos en que pudiéramos incurrir.”
Claro que todos los interesados en el colapso de la revolución socialista cubana quisieran que Cuba diera la batalla ideológica y política en su terreno y con sus reglas, las mismas que no suelen cumplir, imponiendo como rasero a la sociedad cubana un modelo puro, idílico, de democracia que naturalmente nadie podrá jamás satisfacer.
La defensa de la obra revolucionaria es un deber para con quienes han entregado generosamente sus vidas y para con nosotros mismos, con todo el pueblo, que ha afrontado los peligros, las privaciones, la escasez, ha pasado por todas las pruebas y se ha ganado todos los derechos, a la vez que ha fortalecido su conciencia crítica, su cultura política, su capacidad de vencer.
El VI congreso del Partido Comunista de Cuba, fruto genuino de la participación democrática de la ciudadanía, que logró reconstruir el consenso en la sociedad cubana, fortalecer la unidad en la diversidad y abrir una perspectiva de trabajo y de lucha por el futuro que bien vale la pena asumir; convoca a todos a trabajar por los objetivos propuestos, y especialmente a la juventud que podráencontrar un lugar para fundir sus proyectos individuales de vida con las finalidades de la sociedad en su conjunto. Es la fuerza del consenso, la fuerza de la democracia socialista.

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Las elecciones : un escenario más de la lucha de clases

viernes, 6 de mayo de 2011

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